La implacable lógica neoliberal en la Universidad

Martes, Marzo 2, 2021 - 07:00

Se redujo el gasto en las universidades públicas como una manera de privatizarlas

Sociólogo, profesor investigador BUAP, especializado en sociología de la violencia y política. Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Morena

El viernes 26 de febrero en la tarde  los profesores investigadores de la BUAP nos enteramos de que había empezado a circular la convocatoria emitida por la Comisión Institucional de Estímulos al Desempeño del Personal Docente (ESDEPED) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Debo decir desde el principio que considero a los estímulos que a los académicos nos proporciona la Secretaría de Educación Pública a través del  ESDEPED y los que nos proporciona el CONACYT a través del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), sucedáneos del salario que deberíamos recibir y que no recibimos. En los últimos cuarenta años, la lógica neoliberal  fue reduciendo el gasto en las universidades públicas como una manera de privatizarla y la reducción redundó en una precarización laboral de los académicos y una paulatina reducción salarial que se fue amortiguando a través de los estímulos del SNI y del ESDEPED. He aquí el huevo de la serpiente del envejecimiento en las plantas académicas de las Instituciones de Educación Superior en el país: los académicos al jubilarse si les va bien, se retiran solamente con una tercera parte de sus ingresos pues ya no reciben los estímulos referidos.

Dicho lo anterior la convocatoria emitida por la referida Comisión Institucional no solo refleja la inercia neoliberal que permanece en la SEP sino una enorme insensibilidad también de carácter neoliberal ante lo que hemos estado viviendo en las universidades durante 2020 y 2021. La convocatoria expresa un espíritu burocrático que ignora los efectos devastadores que para las universidades y los profesores investigadores ha tenido la pandemia. En primer lugar da un plazo de 18 días para que los académicos ingresen en la base de datos  la enorme cantidad de  comprobantes  que se piden para poder acceder a los distintos niveles de los estímulos. Ello implicará que de aquí al 16 de marzo el personal administrativo de las distintas unidades académicas (buena parte del mismo contratado por outsourcing) será castigado con innumerables requerimientos de comprobantes.  La implacable lógica neoliberal que se expresa en la convocatoria ignora, como bien lo dice un memorial proveniente de los académicos del área de la salud de la BUAP, los problemas de salud que presentaron los profesores-investigadores así como sus familiares en el contexto de la pandemia; la imposibilidad de participar en congresos nacionales e internacionales; la disminución  de las publicaciones; los tropiezos en las direcciones de tesis por las dificultades de los estudiantes en realizarlas; las dificultades en la adecuación para la enseñanza virtual. Estas y otras dificultades hacen imposible cumplir para la mayoría de los docentes e investigadores los requerimientos de la convocatoria.

En el proceso de reducción salarial y su sustitución por los sucedáneos mencionados, expresado entre otras cosas en los magros aumentos salariales anuales que además se aplican a los mismos y no a los estímulos, en la SEP ha privado la convicción de que los sucedáneos deben ser sectorizados: el SNI para los investigadores y los ESDEPED para los docentes. Por ello desde hace tres años las autoridades universitarias han pretendido revertir una conquista de los integrantes del SNI de la BUAP cuál es el ingreso a los ESDEPED por certificación. También ha buscado negarles el derecho a los ESDEPED a los profesores-investigadores que tienen alto perfil pero que no tienen definitividad laboral. Esto implica para ellos  un periodo de cinco años sin ese derecho. Los docentes a su vez tienen muy malas condiciones como para hacer méritos para ingresar al SNI.  El agobio para los profesores e investigadores que implica la convocatoria mencionada, se une al agobio que implica presentar los comprobantes necesarios para renovar la membresía en el SNI, además de cuando  es el caso renovar la membresía en el Padrón de Investigadores de la BUAP y poder acreditarse en como profesore/as de perfil deseable en el Programa para el Desarrollo del Personal Docente (PRODEP). En este contexto, es explicable el gran malestar que está observándose en la planta académica de la BUAP en los últimos días. Las condiciones financieras de la BUAP la cual debido a una buena administración no enfrenta la bancarrota que observamos en otras universidades, el hecho de que haya obtenido un aumento en el subsidio federal, el monto de los ingresos propios en arcas, permiten pensar que si hay voluntad política, puede encontrarse una salida. Hagamos votos para que esto suceda.

 

 

 


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