“Que los artistas tengan prestaciones por su trabajo, sería un gran avance”, Oviedo.
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De ascendencia libanesa, nace en Puebla en 1923, José Recek Saade, conocido por su múltiple labor cultural durante el siglo pasado, fue amante del teatro, las letras y la música, excelente ejecutor de la guitarra, influenciado por García Lorca y amante del mundo flamenco. Falleció en 1970. De entre sus labores como gestor cultural destaca la fundación de un Teatro Popular en 1958, donde innovó con talleres de teatro experimental y de vanguardia; de ahí que en 1976 se construyera un teatro al aire libre que llevara su nombre, pero fue paulatinamente abandonado hasta el 2003, cuando se rehabilitó como centro cultural, con una labor social crucial desde sus actividades artísticas.
Ubicado en el Barrio El Alto, el Teatro Popular José Recek Sade llevaba a cabo sus actividades en la avenida 14 Oriente y el Boulevard Xonaca, en el antiguo Puente Nochebuena, donde pasa el Río Xonaca, lo que le convierte en propiedad federal, de CONAGUA, quien lo da en comodato al Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, cuyo director, Gerardo Oviedo mencionó en entrevista que la finalidad de este espacio y de la gestión cultural de la 4T es la de abrir espacios culturales para fortalecer el tejido social y contrarrestar la violencia con la cultura y el arte, que éstos sean actores de pacificación.
Sin embargo, el pasado 21 de enero se dio a conocer que el IMACP había despedido a 10 talleristas injustificadamente, al tiempo que lanzaba talleres en línea desde el 20 de enero, razón por la cual personal del teatro quisieron acercarse al IMACP, sin obtener respuesta alguna (https://www.e-consulta.com/nota/2021-01-22/cultura/imacp-elimina-talleres-culturales-del-recek-saade-sin-explicacion/), hasta que -en atención a las demandas- el instituto convocó a un foro ciudadano para la comunidad artística de Puebla y del teatro Recek, el pasado 16 de febrero; asistieron el Director, la Subdirectora de Cultura para la No Violencia Elizabeth Camargo y el nuevo encargado del espacio Josué Adrián Morales, quien fue señalado como “déspota y prepotente” por participantes a este foro.
Una demanda social insistente fue la de volver a abrir los espacios para llevar a cabo los talleres, y les exigieron a los representantes del IMACP que antes de tomar una decisión deberían de conocer el problema, eso implica acercarse, ver, familiarizarse y no tomar decisiones desde la comodidad de su oficina. Incluso existió el reclamo de anteponer proyectos turísticos a los culturales. La demanda social más persistente fue la de restituir en sus cargos a los talleristas con dos horas a la semana, pago digno y apoyo de Internet. Al final se les asignaron 5 horas a cada tallerista y un aumento salarial de $500.00.
Como resultado de este foro -que duró poco más de cinco horas- el IMACP se comprometió a dar cabida a todos los talleristas que llevan 4, 5 y hasta 11 años trabajando en este centro cultural y sumar más talleristas, pues asegura el directivo que “se trata de activar y fortalecer las actividades, lograr mayor participación, se trata de sumar, ya que la cultura es un sector estratégico de nuestra identidad”.
Una cosa es cierta, y es que la pandemia dejó al descubierto las enormes desventajas laborales que hay en México: la falta de contratos, la falta de seguridad en la contratación, la falta de concursos y de honestidad en las oposiciones (cuando las hay, ya vienen etiquetadas), la falta de criterios profesionales y un largo etcétera. A este respecto el actual director del IMACP rechaza cualquier método de selección para contratar a los talleristas, menciona que su único interés es que “todo trabajo intelectual sea reconocido por la ley” y que serán los alumnos quienes comprueban la calidad de los talleristas. Para muestras un botón:
Resultado final de una clase de pintura por video
(https://www.facebook.com/TeatroPopularJoseRecekSaade)
Por otra parte, estructuralmente este espacio ha sufrido varias afectaciones, por un lado el temblor de septiembre de 2017, que, al no ser intervenido ni consolidada su arquitectura, las lluvias siguen propiciando su continua destrucción, y un tercer factor ha sido el abandono obligado por la pandemia. Oviedo Aguilar menciona al respecto que “existe un Proyecto Global del Teatro José Recek Saade, ya que actualmente hay un deterioro emocional y también es necesario detener las inundaciones, una restauración sólo podría llevarse a cabo si el comodato se extiende por más años para poder intervenir, reconstruir y rehabilitar el espacio.”