Morena, elige democráticamente buenas candidaturas

Martes, Febrero 9, 2021 - 08:49

Pese a la crisis de Morena, con la popularidad del presidente el triunfo es muy posible

Sociólogo, profesor investigador BUAP, especializado en sociología de la violencia y política. Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Morena

El 30 de enero del presente año el Comité Ejecutivo Nacional aprobó la convocatoria para

diputaciones al Congreso Local a elegirse por el principio de mayoría relativa, representación proporcional y miembros de los ayuntamientos de elección popular directa y, en su caso, miembros de las alcaldías y concejalías y otros cargos de elección popular en el proceso electoral de 2021.  Según nos indicó en dicha sesión del CEN su presidente Mario Delgado, serán aproximadamente 20 mil puestos de representación popular los que estarán en disputa por parte de los distintos partidos políticos y eventualmente por aspirantes independientes.

Para Morena dicho proceso electoral es decisivo, no solamente por las elecciones a gubernaturas en 15 estados y las presidencias municipales particularmente en las ciudades más importantes, sino porque estará en juego la composición de la cámara de diputados federales. Este es el escenario electoral de mayor importancia porque de lo que suceda en esta elección en particular depende el rumbo que tenga el gobierno de la Cuarta Transformación. Un  resultado adverso pondría en entredicho la factibilidad de  la continuidad de las transformaciones que hemos estado observando desde el 1 de diciembre de 2018.

Pese a toda la crisis interna que consumió a Morena entre 2019 y 2020, debido a la popularidad el presidente Andrés Manuel López Obrador y la aceptación que tiene el gobierno que encabeza, las posibilidades de triunfo del partido son muy grandes. En este contexto, la viabilidad  para aquellos/as que se lancen a un puesto de representación popular con dichas siglas  también es significativa. Así las cosas, observo en Morena un frenesí significativo por el tema de las candidaturas. Una muestra de ello la pude observar en los distintos grupos de chat en los que participo, después de que anuncié la irreparable pérdida que significó el deceso de un integrante del CEN, el compañero Gonzalo Machorro,  quien no logró ganar la batalla contra la Covid-19. Fuera de algunas escasas y protocolarias lamentaciones, el resto de comunicaciones  estuvieron referidas a descontentos con  respecto a pretensiones de personas que supuestamente no serían representativas de Morena, a reclamos de méritos para ser candidato/as por trayectoria y pureza ideológica, a solemnes declaraciones de que en Morena no se está por candidaturas,  a anuncios de registros como precandidato/as  con la infaltable foto con la constancia respectiva etc.,

Como lo expresé en la sesión del CEN referida, y con ello fundamenté mi abstención en la votación de la citada convocatoria, me preocupa que una elección tan importante esté a cargo de una Comisión Nacional de Elecciones que solamente está integrada por cinco personas. Que buena parte  de las decisiones que toma esta comisión no son socializadas en el CEN. Que a diferencia de lo sucedido en 2018 los Consejos Estatales no están siendo tomados en cuenta.  Me preocupa también que hasta el momento no hayamos tenido en el propio CEN la oportunidad de ver los criterios metodológicos  de las  encuestas que decidirán los candidato/as. Me preocupa en este contexto, el poder que tendrán los integrantes de la referida comisión y la capacidad de negociación de la que dispondrán  para designar candidaturas sea en  las presidencias municipales, regidurías,  diputaciones de representación proporcional o en las plurinominales. También me genera preocupación el que se designen a personas impresentables, que se releguen a militantes de Morena o  a personas que aunque no sean de Morena tienen largas  trayectorias de lucha social.  En 2018 observamos  cómo integrantes de Morena que  venían luchando desde años atrás por el proyecto lopezobradorista, fueron descartados como candidato/as y su lugar ocupado por personajes arribados a última hora y que tan sólo poco tiempo atrás eran nuestros adversarios. El  caso  más representativo es el de la ahora senadora Lily Téllez pero este caso lo hemos visto reproducido en   diputaciones, presidencias municipales y regidurías. En aquel momento, en el espíritu de la aseveración “no me importa de dónde vienes, sino adónde vas”, en aras de lograr el más amplio arco de alianzas que nos garantizara un triunfo contundente que le amarrara las manos al fraude, aceptamos ser abanderados por quienes no necesariamente compartían nuestros principios.

Hoy la situación de Morena y el país es diferente. El partido se perfila como una opción altamente viable, estamos en el gobierno y el gobierno es bien visto por la mayoría  de la población. Es el momento que haya transparencia en la elección de las candidata/os, en los métodos para hacerlo y que seamos acertados en los perfiles  de quienes nos representaran en los próximos tres años. Además, que esto se haga en  el contexto del menor conflicto posible, cosa que no está sucediendo. Veremos.


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