Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Los seres humanos, como el virus, también estamos mutando

Me la sacudiría de encima con cualquier pretexto, ya que como el virus estamos mutando

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Viernes, Noviembre 6, 2020

Lucy llegó a casa de Iván después de haber rodado como gitana en varios estados de la república, de casa en casa de familiares y amigos, donde no quiso o no pudo quedarse. No es una adolescente que se escapó porque no la dejan hacer lo que se le pega en gana, ni tampoco una joven que quiera ver el mundo; ése ya lo vio y lo vivió intensamente. Es una mujer adulta con una buena vida que contar, misma que le ha dado todo lo que ha querido y parece que ahora no sabe qué quiere ni qué puede, en este nueva forma de vivir que nos ha obligado a todos reinventarnos.

Lucy e Iván se conocen desde hace años, nunca han sido pareja pero han vivido juntos mucho tiempo como grandes amigos en casa de él donde tiene dos pequeños departamentos. Él es una persona muy estable y la ha apoyado siempre que lo necesita, por lo que cuando Lucy le pidió darle cobijo unos días, la recibió con afecto con la condición de aislarse el tiempo obligado. Gustosa ella accedió. Durante esos días, sin presentar síntomas de covid-19, Iván la atendió a distancia brindando alimentos y agua. Después ella salió cual graciosa gacela a contactar a sus conocidos para encontrar trabajo.

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La persona encargada del aseo le preguntó a Iván si limpiaban el ‘depa’ y él le respondió que no era necesario porque conocía lo pulcra que era Lucy, pero que de todas maneras higienizara el baño a fondo. La mujer entró ¡y oh sorpresa!, todo sucio, en desorden y un penetrante olor a cigarro. Lucy es fumadora empedernida.

Cuando Lucy llegó, Iván la encaminó al ‘depa’ y le solicitó fuera tan amable de conservar la higiene y el orden tal como lo veía; en el baño señaló que juntara los cabellos de la atarjea al terminar de su ducha y los echara al bote de basura para no tapar la tubería; además que abriera la ventanita para ventilar el lugar de olor a cigarro. Lucy reprendió: “¡Pero si no soy chacha!” Él la miró estupefacto sin saber qué decir, porque ella nunca había tenido quién la atendiera y, sin entender Iván, se dio media vuelta y fue a su casa. En su confusión la quiso justificar con el argumento de ‘quién sabe qué le habría pasado’, pero su mente no le daba para excusarla y decidió platicar con ella la mañana siguiente para saber cuáles eran sus planes.

Muy temprano Iván la encontró en el pasillo y la saludó:

--Lucy, buen día. Me gustaría me dijeras cuáles son tus planes.

--Pues conseguir trabajo y mientras no consiga, no puedo aportarte nada.

--Mira esta es tu casa, no te pido nada, sólo que conserves limpio y ordenado el departamento. Cuando consigas trabajo, si te quieres quedar aquí, para ayudarte, vemos gastos básicos; luz, gas, agua, internet, tú tendrás que comprar tus propios objetos de higiene y que conserves limpio el depa.

--¿Y cuánto suma eso?, cuestionó Lucy con soberbia.

--Mira, cuando sea, vemos, manifestó Iván con énfasis.

--Dime un cálculo para que sepa. ¡Por cierto, ya no tengo rollo de papel!, indicó Lucy con una ligereza que espantaría a cualquiera.

--¡Cuando sea, vemos, ahora no tengo idea!, asevero molesto Iván y se le regresó de la punta de la lengua decirle en referencia al rollo de papel: ‘¡pero sí tienes para cigarros!’

 

--¿Qué hago amiga?, me inquirió Iván después de narrarme estos eventos y compararla con la persona limpia, amable y consciente que alguna vez ella fue.

--No sé Iván, no sé, pero, según lo que me explicas, ya no es ni ‘tantito así’ lo que dices que era. Pero yo como yo, así como están las cosas, te repito: -yo como yo, no como tú-, me la sacudiría de encima de inmediato con cualquier pretexto o sin pretexto, sin aclarar, porque en esta pandemia los seres humanos, como el virus, también estamos mutando... ¡y ya no sabes qué esperar…! Y antes que pase otra cosa, ¡para afuera, adiós!”

 

alefonse@hotmail.com

 

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