Si hay indicios de convenios de palabra con hoteles

Jueves, Octubre 22, 2020 - 23:08

Era claro quién mandaba y a quién afectó la regulación de la prostitución en el Centro

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes  

Es ineludible que cualquier persona, --hombre o mujer--, que se dedica, --abierta o veladamente--, al sexoservicio, trabajo sexual o prostitución --como se prefiera llamar--, tenga la necesidad de rentar un espacio por minutos, horas o días. Algunos hoteles, hostales, moteles, casas de huéspedes, hosterías y demás --desde el más humilde hasta el más elegante y caro del mundo, en cualquier ubicación--, solicitan identificación de quien renta el cuarto, --si se cubre el costo con tarjeta de crédito--, pero jamás solicitan identificación de quién o quiénes lo acompañan, y menos que especifique su tipo de relación, por lo que no se sabe a ciencia cierta, --ni tampoco se puede negar categóricamente--, que en cualquiera de esos cuartos no haya un pago por un servicio sexual.

En referencia a las declaraciones de Catalina Pérez Osorio, Secretaria para la Igualdad Sustantiva de Género del Ayuntamiento de Puebla de que hoteleros presuntamente tenían convenios con administraciones pasadas de Acción Nacional (PAN) para que se ejerciera la prostitución en el Centro Histórico (CH) y la réplica del presidente de la Asociación Poblana de Hoteles y Moteles, Manuel Domínguez Gabián, para que presente pruebas y proceda legalmente contra estos hoteleros, les comento lo que me consta de la administración panista de Luis Banck Serrato en el sentido de que no hay pruebas de convenios, pero sí INDICIOS:

A finales del 2016, recién inaugurada la administración de Luis Banck Serrato, --a quien nadie eligió--, fui contactada por el Secretario de Gobernación, Juan Carlos Morales Páez, para: “Hacer ‘algo’ porque la prostitución estaba desbordada en el CH de la ciudad de Puebla”, resultado del caos de la administración panista de Antonio Gali. Lo que les preocupa siempre son las personas de escasos recursos que ejercen la prostitución en vía pública y se ven, no las que no se ven, por lo que entonces, a las primeras, habría que esconderlas.

Propuse un Proyecto, ya probado, y que fue aprobado por el Secretario de Gobernación, para ‘Regular’ este fenómeno social con siete pasos, que incluye: identificar y entrar en contacto con personas en la vía pública que aceptaran dedicarse al trabajo sexual para obtener un censo, respetando su anonimato; con establecimientos que, de igual manera, aceptaran permitir el sexo servicio, respetando su anonimato; identificar la corrupción entre funcionarios municipales y estos sectores. Sólo así habría resultados. Morales Páez no tenía idea qué pedía, a quién se lo pedía y, ¡ja!, a quién le iba a pegar, ejecutándolo.

Cubrí los primeros pasos con las personas, logré entrar en contacto con ell@s y realicé un censo que fue creciendo; logré investigar los establecimientos que permitían la prostitución entregando a funcionarios municipales una dádiva obligatoria mensual, supe hasta la cantidad. Convoqué a los administradores de los establecimientos al diálogo… ¡y aceptaron! Pero ahí la puerca torció el rabo; de manera urgente fui citada por la entonces regidora –casualmente en funciones desde 2014--, Nadia Navarro Acevedo que, con un discurso irracional y hosco, puso fin de manera tajante al proyecto del Secretario de Gobernación Municipal para lograr controlar la excedida prostitución en CH. Era claro quién mandaba, pero lo hallado fueron sólo INDICIOS (circunstancias o señales que permiten deducir la existencia de algo de la que no se tiene un conocimiento directo), a quién le pegaba la regulación y por dónde podíamos empezar a buscar pruebas de corrupción. Pero no fueron bienvenidas. ¡Me corrieron por audaz y osada!

¿A qué viene esto? Hagamos un juego de lógica con la presunción que los argumentos del primer párrafo de esta columna son válidos al igual que mi experiencia expuesta en este tema tan oscuro por tratar la tan compleja sexualidad humana, con tantas interpretaciones y rebasada por aristas y prejuicios:

Es absurdo que el presidente de la Asociación Poblana de Hoteles y Moteles, Manuel Domínguez Gabián, solicite a  Catalina Pérez Osorio, Secretaria para la Igualdad Sustantiva de Género del Ayuntamiento de Puebla, presente pruebas de los convenios donde establecimientos y administraciones pasadas (o la actual, que no está exenta) permiten la prostitución en el CH, como sería igualmente absurdo pedir a la Asociación que muestre pruebas de que NO hay prostitución en sus establecimientos (con base en los argumentos del primer párrafo). Todo caos trae INDICIOS, -no pruebas--, y tanto Ayuntamiento como Asociación se han atrapado en una lógica donde ambos sólo tienen INDICIOS de lo propio y lo ajeno pero ninguno está en posibilidades de probar de manera fehaciente. Ojalá haya sensatez en cuanto a lo que todos sabemos, pero no podemos probar.

Es cuanto.

Nota: Aprovecho para manifestar mi total desacuerdo de la desafortunada aseveración que “todo servicio sexual entre la persona que ejerce la prostitución y el cliente, es violación”, pero es otro tema.

 

alefonse@hotmail.com


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