México es el 3er país del mundo con mayor índice de muertes por coronavirus de acuerdo a la Universidad Johns Hopkins, esto debido a la falta de implementación de acciones que contribuyan a la disminución de los contagios, aplanar la curva y garanticen el acceso a un sistema de salud pública, aunado a lo anterior una falta de compromiso para acatar las medidas de prevención por parte de la ciudadanía.
Para nosotros no ha sido suficiente saber que alguien de nuestro primer círculo social o familiar forma parte de los más de 55 mil mexicanos fallecidos a causa del COVID-19, y como diría el célebre Vicente Fernández, en su canción “La derrota”, “le siguen dando rienda suelta a sus antojos”, asistiendo a fiestas, bares y gimnasios clandestinos, sin el uso de cubrebocas y quienes los llevan no lo utilizan adecuadamente, todo esto es por la falta de conciencia y de credibilidad de la enfermedad.
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Cosa que le ha caído como anillo al dedo a los distintos niveles de gobierno, no sólo al presidente Andrés Manuel que es quien lo ha dicho. Por ello, es que algunas autoridades están tan entusiasmadas en organizar el Grito de Independencia. Como ejemplo inmediato tenemos a la alcaldesa de la capital poblana, Claudia Rivera Vivanco que por primera vez en su periodo de gobierno se está poniendo de acuerdo con el Gobernador Barbosa, ¡faltaba más!, para organizar los festejos del 15 de septiembre, ¡como si no hubiera otros temas de mayor preocupación para los poblanos!
Así es, la economía, el empleo y salud pública no han sido temas prioritarios en la agenda gubernamental de la mal llamada “cuarta transformación”, su principal objetivo ha sido darle al pueblo bueno y sabio, “pan y circo”. En el ámbito Federal, la captura del ex director de Pemex, Emilio Lozoya quien no ha pisado la cárcel; lo mismo que el regreso del avión presidencial que ni se ha vendido, ni se venderá; para los poblanos será el regreso a la vivencia de las fiestas mexicanas con el grito en el zócalo de la ciudad, los cuales no son más que distractores o cortinas de humo de su irresponsabilidad para hacerle frente a las graves consecuencias que ha dejado la pandemia en las familias mexicanas.
Es por ello que desde ahora el ciudadano debe evaluar qué tipo de gobernantes desea para las próximas administraciones que se elegirán en el 2021, tomando en cuenta que la crisis económica se va a recrudecer, que posiblemente en nuestro Estado ya exista una vacuna y que las autoridades ya no tendrán los pretextos que tienen los actuales mandatarios para ejercer el presupuesto público.
Deberán impulsar perfiles, que tengan conocimiento de lo que es la administración pública y puedan comprobar su experiencia con su desempeño, honestidad y honradez durante los cargos que han ocupado, que haya testigos fieles de que la visión con la que cuentan va más allá de los políticos de antes que sólo aspiraban al pavimento y alumbrado público, que permitan meter el acelerador al desarrollo de sus ciudades para que salgan de la crisis económica.
Con todo lo anterior y teniendo liderazgo social en función de haber vivido los problemas desde su origen o contribuir a su solución sin ser autoridad, habremos de encontrar perfiles que se puedan convertir en autoridades, que a su vez ofrezcan compromiso y soluciones reales a los ciudadanos.
Midamos las consecuencias de votar por quienes le apuestan a seguir siendo los reyes de la faramalla y el circo; no suframos de la traición de quienes han afectado nuestra economía familiar, el desarrollo de los lugares donde vivimos y la tranquilidad de nuestra seguridad.
Es tiempo de que entendamos la lección de la pandemia que aplica en todo:
“Si estás bien tú, todos estamos mejor”
Twitter: @IrvinGarciaRami