La “aldea global” es un término que se le atribuye al filósofo canadiense Marshall McLuhan, que habla de la velocidad en la información a nivel mundial producto de la tecnología, los medios electrónicos y la interconectividad. Por ejemplo, tembló a las 10:29 de la mañana y a las 10:33 un amigo en Nueva York me escribió para preguntarme si estaba bien. Igual, cuando La OMS anunció que el Covid-19 ya era una pandemia, al instante se enteró todo el mundo. Si la bolsa de Japón tiene una caída estrepitosa a su cierre, a escasos segundos se reacciona en Wall Street.
Dentro de esta aldea global un terreno muy amplio e importante son las redes sociales, y su expansión parece no tener fin. Han sido las redes sociales las que a muchos nos han enterado de los sucesos más importantes que acontecen en últimos tiempos. Igual nos conectan con personas físicamente lejanas, nos entretienen, nos sirven de proyección personal, entre muchas otras cosas.
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En esta velocidad de la información, en estas plataformas que son las redes sociales, surgen voces que más allá de estar como simples espectadores de lo que acontece, han tomado una postura activa ante sus realidades. Lo vimos en las revoluciones del Medio Oriente, lo vemos en países sudamericanos que enfrentan problemas con la libertad de expresión, lo vemos en nuestro México con manifestaciones de acciones concretas que nacen a partir de una publicación.
No creo que estén cambiando las reglas del juego, estoy seguro que lo que ha cambiado es el juego. Ahora vemos una nueva forma de participación ciudadana, una ciudadanía activa que a través de las redes sociales se manifiestan, participa, colaborar, se une, trabaja y hace más y lo hace mejor. Vemos a políticos, autoridades, dependencias, tomar decisiones basados en la presión que se hace en estas redes.
El sismo del 19S es un claro ejemplo, se convocaba por redes y se reunía ayuda para llevarla a comunidades afectadas. Hoy, en la contingencia del Covid-19 lo vivimos también; estoy seguro que hemos visto publicaciones de personas o grupos que solicitan ayuda, y tal vez la mayoría pasa de largo, pero algunos pasan a la realidad, y se suman para esa solicitud. Muchos hemos visto imágenes de personas llevando alimentos, dando despensas, realizando acciones por los más afectados, y eso nos causa una sensación de bienestar, y claro, dejamos nuestro like.
Y, si en la medida de lo posible ¿pasamos de ese like a una acción concreta? Replicar una obra, unirte a un proyecto, aportar algo. No importa cuánto o qué sea, pues cuando la necesidad es mucha no hay ayuda pequeña. Puede parecer una utopía, pero es posible, hacer que las cosas buenas que vemos en la red pasen a la realidad.
Agradezco la invitación para colaborar en e-consulta. Es un gusto y un honor.
Rescoldos
Umberto Eco decía que las redes sociales le han dado derecho de hablar a legiones de idiotas, tal vez tenga razón, pero creo que también nos han dado la oportunidad de actuar a una legión de gente buena.
Rafa Reyes Ruiz
@RafaActivista