A PHP Error was encountered

Severity: Warning

Message: strip_tags() expects parameter 1 to be string, array given

Filename: views/seo_nota_opinion.php

Line Number: 45

Backtrace:

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/views/seo_nota_opinion.php
Line: 45
Function: strip_tags

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/controllers/Welcome.php
Line: 1246
Function: view

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/index.php
Line: 315
Function: require_once

El peligro de someter nuestra vida al cálculo | Manuel Antonio Silva de la Rosa
Logo e-consulta

Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El peligro de someter nuestra vida al cálculo

Manuel Antonio Silva de la Rosa

Licenciado y Maestro en Filosofía y Ciencias Sociales; e Ingeniero en Electrónica. Se desempeña como Coordinador del Programa Universitario Ignaciano en la Ibero Puebla y es profesor de cursos vinculados con Filosofía. Entre sus líneas de investigación se encuentran la Filosofía contemporánea, y de la Educación. 

Jueves, Mayo 14, 2020

El sistema tecnológico nos ha encandilado porque nos facilita la vida, va creando un sistema sofisticado donde nos ofrece una vida cómoda, nos pinta un mundo que brinda soluciones simples y rápidas como el más alto valor del mercado. Así, en muchos discursos actuales, se intenta poner la esperanza en este sistema, la tecnociencia nos promete la cura del coronavirus. Pero, además de eso, el sistema tecnológico nos ofrece información de manera impresionante ante las acciones que otros países van realizando ante esta problemática, existe diferentes opiniones con diferentes perspectivas que podemos a acceder a ellas. Esto jamás lo habíamos visto en la historia de la humanidad. Sin embargo, tengo la impresión de que la tecnología es una prótesis que nos han impuesto y se ha convertido indispensable para poder vivir, es más, nos sentimos inferiores ante las creaciones tecnológicas.

La lógica tecnológica ha tratado de someter nuestra vida a un mecanismo de relojería. Se nos ha hecho creer que nuestra mente es un gran ordenador y nuestras acciones pueden ser previstas a partir del análisis y el estudio de los datos que arrojan los hechos positivos. En pocas palabras, se nos hecho creer que somos un algoritmo, que somos algo computacional. Esta creencia es performativa, es decir, al anunciarse se realiza la acción que significa o, dicho de otra manera, al decir nuestra creencia nos convierte en aquello que creemos. Así, nos situamos ante el mundo como si nosotros mismos nos comprendiéramos a partir de recursos técnicos. Desatinadamente, miramos nuestra existencia entendiendo nuestras acciones como si fueran una serie de operaciones mecánicas, reguladas y determinadas.

Más artículos del autor

En este sentido, pensamos que cuando dispongamos de los suficientes datos y tengamos la capacidad de gestionar esos datos, nuestra realización humana llegará al clímax. Hay que reconocer que nuestra perspectiva no puede abarcar una realidad absoluta. No podemos instalarnos fuera de la praxis, para preguntarnos qué es la realidad. Nuestros juicios o valoraciones que podemos hacer no están moldeadas mecánicamente por algún principio absoluto. Como si la capacidad de pensar se realizara en un procedimiento neutro que provoca el efecto-causa de las cosas naturales de forma automática.

El contabilizar la valía de nuestra existencia, nos orienta a vernos como artefactos cuantificables y acumulables, de esta manera, nuestra vida está sometida a lo pragmático. Esta visión del mundo compara nuestra existencia con el algoritmo, como si nos pudiéramos regular por leyes sólidas, como si nuestra identidad se fraguara por un conjunto de reglas univocas e inquebrantables. Parece ser, que se nos ha olvidado de que nosotros somos quienes aplicamos las reglas, sin embargo, un ordenador, no aplica reglas, más bien sigue una regla establecida.

Un ordenador no tiene criterio propio, simplemente lo que hace es obedecer cierto patrón. En cambio, nosotros, podemos interpretar y jerarquizar esos datos virtuales que se nos presentan, podemos cuestionar si es necesaria esa prótesis que nos ha incrustado la tecnología como modo de vida, o, podemos trasgredir las reglas que se han impuesto para poder formular otras normativas. Si asumimos nuestra vida como simples ordenadores, estaremos conduciéndonos como una masa que se puede someter y manipular.

A través del filtro que realizan los algoritmos en las redes, nos ofrecen simulaciones de experiencias a nuestra medida, creemos que elegimos sólo lo que nos gusta y aquello que incomoda o que no estamos de acuerdo lo descartamos. Estamos atados a lo que dictan los dispositivos. De esta manera, pensamos que podemos construir pequeñas burbujas a nuestra medida. Tenemos una sensación, de que elegimos aquello que queremos, pero en el fondo ni sabemos qué queremos para nuestra vida. No sabemos, porque ya no identificamos nuestra existencia como una pregunta abierta sino como una respuesta programada por lo que más nos encandila.

En definitiva, el peligro de dejarnos llevar por este espíritu del cálculo, ésta que está sentada en una ética utilitarista y que está gobernando globalmente con en el ideal tecnológico de someternos a la Inteligencia Artificial, es que reduce nuestra inteligencia a un conjunto de procesos, concatenados bajo la precesión de un ordenador que codifica y cuantifica nuestra existencia. De esta manera, nuestra vida va orientada al cúmulo de informaciones, donde la calidad de nuestra vida se rige por las cantidades de aquello que es objeto de rendimiento.

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos

Vistas: 781
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs