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Opinión



En esta crisis, a México le urge un gran Acuerdo Económico y Social

Lunes, Abril 6, 2020 - 18:38
 
 
   

Sin duda, se trata de medidas positivas que tendrán un impacto efectivo en el bienestar

El domingo pasado, el Presidente de la República anunció un conjunto de medidas para enfrentar la crisis de salud por la que atraviesa el país. Se ampliarán los programas sociales vigentes, se crearán 2 millones de empleos en nueve meses, se otorgarán créditos a empresas familiares formales e informales, habrá ahorros y austeridad, no se contratará deuda adicional, no habrá aumento de impuestos y se fortalecerá al personal de salud.

Sin duda, se trata de medidas positivas que tendrán un impacto efectivo en el bienestar de las familias más vulnerables, Sin embargo, es claro que se requiere un mayor esfuerzo ante la magnitud del problema que se avecina. La estrategia anunciada por el gobierno federal parte de dos supuestos que me parecen riesgosos. Primero, que la crisis de salud será transitoria y, segundo, que la recesión económica será manejable con los recursos que ya se tienen presupuestados. 

Desde mi punto de vista, no podemos saber con exactitud el impacto y duración de la crisis de salud. Todos los modelos de análisis coinciden en que habrá varias oleadas de contagio y que, en cada una, será necesario quedarse en casa y, consecuentemente, parar la economía.

Otro dato contundente es que, prácticamente todos los gobiernos del mundo, tanto de derecha como de izquierda, han aplicado algún tipo de plan de contingencia económica para mantener el empleo, proteger la planta productiva y preservar la estabilidad macroeconómica.

No se trata de “rescatar” a los empresarios, sino de rescatar la economía de las familias trabajadoras que dependen de sus empleos y de la actividad productiva que realizan. Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, argumenta que lo que estamos viviendo no es una recesión convencional provocada por la caída en la demanda agregada. Sino que estamos ante una situación económica más parecida a lo que en medicina se le denomina “coma inducido”, en el que algunas funciones cerebrales son apagadas de manera deliberada para darle tiempo al paciente de recuperarse. Sin embargo, mientras esto ocurre, es necesario brindarle apoyo vital. 

Krugman afirma que no bastan los incentivos fiscales para mantener vivo al paciente, sino que se requieren apoyos urgentes para los trabajadores y las Mipymes que dejaron de tener ingresos de un día para otro. De no contar con estos apoyos, todos ellos dejarán de consumir, dejarán de demandar y, por tanto, bajará la producción y habrá más desempleo. Lo que nos llevaría a una espiral recesiva que podría terminar en una aguda depresión económica.

Desde hace algunos días, las diferentes cámaras empresariales y diversos sectores de la sociedad civil han solicitado al gobierno federal el diseño de una estrategia conjunta para enfrentar la situación de emergencia. Yo mismo, en mi calidad de diputado federal del distrito 12 de Puebla capital, presenté un punto de acuerdo en el que exhorté al gobierno federal a diseñar e instrumentar cuanto antes una estrategia de reactivación económica frente la crisis de salud por la que atraviesa el país.

Casi todas las propuestas coinciden en que el objetivo debe ser evitar el mayor número de quiebras posible y el consecuente despido masivo de personal, sobre todo en el sector de las Mipymes, que genera el 72% del empleo y la mitad del PIB. 

El Presidente ha dejado claro que se apoyará a los sectores vulnerables de la sociedad. Y que no se requiere endeudar al país para enfrentar la crisis ya que se utilizarán los recursos del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios y de la eliminación de Fideicomisos recientemente anunciada. El problema es que, según diversos analistas, dichos fondos serán insuficientes para solventar la recesión económica.

Para muchos actores tanto del sector empresarial, como analistas y expertos, la mejor estrategia para apoyar a los sectores más vulnerables es construyendo un gran Acuerdo Nacional para mantener la actividad económica y el empleo, así como las variables macroeconómicas que más impacto tienen sobre la estabilidad y la percepción de los inversionistas. 

Considero que este es el mejor momento para concertar un gran acuerdo económico y social que le dé voz a todos los que vamos en este gran barco que es México. El Presidente no cerró la posibilidad de anunciar otras medidas complementarias en los próximos días. Esperemos que se consideren apoyos más robustos para los más de 36 millones de trabajadores que laboran en el sector formal e informal de nuestra economía.


Semblanza

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, mexicano de nacimiento, poblano por adopción y por convicción. Desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de trabajar por el bienestar de las familias poblanas. Mi mayor anhelo, es que a mi estado le vaya bien. Esa es mi misión y esa es mi pasión, saber que puedo contribuir a la transformación de Puebla para que vuelva a ser un estado tranquilo y seguro. He tenido el honor de desempeñar el cargo de Secretario General de Gobierno de Puebla en tres ocasiones, en administraciones diferentes y con distintos partidos políticos. El principal aprendizaje ha sido que, si no existe un entorno de paz, no puede haber prosperidad ni desarrollo. En Puebla llevamos años viendo cómo aumenta la división, el enojo y la violencia social. Hemos sido testigos de cómo la ley se aplica a medias y del debilitamiento de las instituciones de seguridad y el aumento de la impunidad y la criminalidad. De cómo los valores y principios que antes nos mantenían unidos, se han ido perdiendo. Ha llegado la hora de impulsar un gran acuerdo entre todas y todos, amplio e incluyente, que nos ayude a reconciliarnos como mexicanos y como poblanos. Necesitamos un nuevo contrato social que nos ayude a recobrar el respeto a la legalidad y a las instituciones que nos brindan unidad y nos dan certidumbre y seguridad como sociedad. Creo firmemente que, trabajando cerca de la gente, podremos generar nuevos lazos comunitarios que nos hagan mejores personas y mejores ciudadanos. Estoy convencido de que ése, es el camino para recuperar la fortaleza cívica, ética, moral y espiritual, necesarias para construir, como nación, un sueño común. Es así como quiero trascender: como alguien que logró un cambio positivo en la vida política, económica y social de su estado y de su país. Como un ser humano comprometido con servir a los demás, que supo inspirar y revolucionar conciencias.

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