Carlos Figueroa Ibarra.
EL 26 de febrero de 2020 la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) contra todo análisis jurídico, decidió por 6 votos contra 1 validar el Congreso Extraordinario organizado por los partidarios de Bertha Lujan y que fuera celebrado el 26 de enero del presente año. Si sólo fuera por los criterios jurídicos, era posible pensar que por ninguna vía el TEPJF podía emitir el referido fallo. La sesión del Consejo Nacional que emitió la convocatoria al referido Congreso había sido invalidada por el propio Tribunal por falta de quórum; el artículo 34 del Estatuto de Morena es explícito en el sentido de que el Consejo Nacional ni los Consejos Estatales pueden convocar a un Congreso Extraordinario sino solamente solicitarlo; en la orden del día del Congreso Extraordinario del 30 de noviembre de 2019, no estaba expuesta de manera explícita el que se iba a sustituir a 16 se los 21 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, la designación de nuevos integrantes del Comité Ejecutivo Nacional fue ilegal pues no había vacantes en dicho órgano ejecutivo. Estas y otras razones fueron esgrimidas por el Magistrado Reyes Rodríguez Mondragón para argumentar su voto en contra de la resolución.
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Pese a ser removida Yeidckol Polevnsky del cargo de Presidenta en funciones, no fue su principal oponente -Bertha Luján-, la ganadora con el referido fallo. Esto sucede porque el mismo también estipula que la forma de elegir al próximo Presidente o Presidenta de Morena así como al Secretario/a General, será a través de una encuesta abierta. Y en una encuesta, las esperanzas de Luján son remotas. Por ello dichas esperanzas de Luján y sus partidarios estaban puestas en que fuera a través de un Congreso Nacional Ordinario que se eligieran estos cargos. En este evento, la militancia intermedia del partido hubiera sido la participante mayoritaria y el escenario hubiese sido adverso tras una larga campaña de odio que ha desgastado a Yeidckol en dicho sector del partido. Desde noviembre del año pasado cuando en una sesión de gabinete ampliado, Andrés Manuel reiteró de manera más enfática su opinión de que la encuesta debería ser el método electivo, una parte de los partidarios de Bertha la empezaron a abandonar y a poner sus ojos en una figura más competitiva en una medición, como lo es Mario Delgado. La opinión distante del Presidente empezaba a pesar más, pese a no haberse involucrada para nada en la contienda interna. Por ello, a pesar de que el Congreso Extraordinario del 30 de noviembre haya descartado la encuesta (lo que motivó que Delgado fingiera abandonar la contienda), el propio Alfonso Ramírez Cuéllar la apoyó al salir del Congreso.
¿Quién ganó entonces con la decisión del TEPJF? No fue Bertha Luján por su escasa competitividad en una encuesta. El ganador de todo esto ha sido Ricardo Monreal a quien se le atribuye la operación que volvió política una decisión del TEPJF que debió ser jurídica. El 8 de diciembre de 2018, cuando el referido tribunal decidió la gubernatura de Puebla a favor de Martha Erika Alonso, descartando las acusaciones de fraude de Luis Miguel Barbosa, se especuló que una alianza entre Monreal y Rafael Moreno Valle había inclinado en el TEPJF el fiel de la balanza hacia la malograda esposa del exgobernador poblano. Pareciera entonces que los observadores ven que Monreal tiene manos muy largas y que entre los lugares a los cuales llegan, está el TEPJF. Si no fuera cierta la anterior aseveración, refuerza esa percepción el que el 3 de marzo del presente año, Alfonso Ramírez Cuéllar hiciera una visita de cortesía a los senadores de Morena la cual fue interpretada como una muestra de gratitud hacia el Coordinador de la Bancada de Morena en el Senado.
En teoría, Morena tendría que realizar su Congreso Ordinario a fines de junio de este año. Monreal ha jugado muy bien: sectores del partido que no lo querían (los partidarios y ex-partidarios de Luján, la elite intelectual del partido) ahora se la deben; Alejandro Rojas Díaz Durán, operador de Monreal, les ganó reiteradas veces los litigios en el TEPJF hasta que tuvieron que hacer una alianza con su malquerido jefe para obtener un fallo favorable; descartó a Luján como contendiente y logró tener en Mario Delgado una figura más viable para enfrentar a Yeidckol en una encuesta. Finalmente, en este contexto Monreal puede llegar a ser la figura más influyente en el partido de cara al 2024. El único obstáculo que todavía tiene es Yeidckol Polevnsky. Pese a su desgaste en la militancia intermedia de Morena, Yeidckol tiene una gran popularidad en las bases del partido, en su periferia de simpatizantes y en amplios sectores de los votantes de AMLO en 2018. Cabe pensar entonces, que los dos grandes contendientes en la encuesta serán Polevnsky y Delgado. Por ello, la próxima batalla será el definir las características de la encuesta. Lo que queda de los partidarios de Luján y los que apoyan a Delgado preferirían una encuesta cerrada (circunscrita a los militantes de Morena, concepto incierto porque de acuerdo a la sentencia SUP-JDC-1573/2019 del TEPJF, no hay padrón de militancia confiable). Saben muy bien que en una encuesta abierta, Yeidckol podría ser la vencedora.