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Opinión



Pervivencia de Trump ¿augurio del naufragio democrático?

Jueves, Febrero 13, 2020 - 16:30
 
 
   

Trump moverá sus mejores fichas y ésta última jugada augura no solo su redención en las cámaras...

¿La democracia más estable del mundo en riesgo, o la díada derecha e izquierda se muestra vivísima a pesar de suponerse superada hoy día? La llegada de Trump a la Casa Blanca significó un parteaguas en el contexto político mediato estadounidense. Más en medio del proceso de juicio político (impeachement) el presidente republicano se muestra decidido a continuar y quedarse al mando de la Casa Blanca.

Trump moverá sus mejores fichas y ésta última jugada augura no solo su redención en las cámaras sino también su continuidad en cabeza del ejecutivo de una de las naciones más poderosas.

¿Cortina de humo o juego político bien dispuesto? Sin duda, una de las noticias de mayor revuelo en el grande del norte consiste en el proceso judicial al que acuden republicanos y demócratas tras las denuncias que auguran abuso de poder y obstrucción en las ramas del Congreso por parte del magnate Donald Trump. Los demócratas sin duda se enfrentan a un escenario tenso en donde el partido opositor tratará por todos los medios de impedir que el presidente sea juzgado y cesado de su mandato electoral.

Escenario harto desalentador para un partido que con trabajo en calle logro llevar a figuras nuevas en la política tradicional, caso de Alexandria Ocassio, Llhan Omar y otras, qué, a la par han ejercido oposición a diversos actos gubernamentales del presidente Trump; caso de la construcción del muro fronterizo con México, el blindaje legal para frenar la migración y el velo de duda sobre posible intrusión del Kremlin en los resultados electivos, entre otros.  

Aunque todo parecería estar en contra del mandatario tras las declaraciones de altos mandos militares y del embajador de la Casa Blanca ante la Unión Europea, ha sido clara la jugada del bloque republicano que con mayoría en el congreso se propuso de inicio a fin blindar al presidente. Del otro lado los demócratas, unidos también bajo la presidenta de la cámara votaran rotundamente a favor de la destitución del mandatario. Sin duda, en la historia de los impeachement en Estados Unidos es este el juicio de mayor signado partidista.

Hace varios años y tras la caída de la cortina de humo el politólogo italiano Norberto Bobbio publicó uno de sus obras más famosas “Derecha e Izquierda” presentando gran expectativa sobre el desencantamiento del socialismo real y el atisbo de nuevas fuerzas políticas moderadas en oposición a los horrores del extremo ideológico.

Hoy día tal mirada dicotómica que parecía superada se muestra vivísima en escenarios donde la institucionalización partidista en Estados Unidos define el máximo proceso judicial a un presidente electo, sin que éste mismo se desarrollara en términos estrictos.

En este sentido, afirmar que el bipartidismo estadounidense se encuentra fragmentado es erróneo de principio a fin y que la democracia representativa está amenazada tras los resultados del impeachement y las declaraciones del envalentado Trump constituye una mirada a corto plazo de los hechos.

Si bien es cierto, existen diversas formas de ejercer representación política (pertenencia a asociaciones y organizaciones de diverso tipo, agendas alternativas, etc.) los partidos políticos continúan siendo uno de los canales representativos por excelencia en las democracias actuales.

Una característica central del sistema político estadounidense es el bipartidismo y, a lo sumo el encuadramiento de la suerte del proceso judicial contra el magnate Donald Trump desde el lente de cada bancada no constituye necesariamente un desgaste de sus principios ideológicos. Más bien, se trata de una apuesta partidista por el mando actual y próximo en la presidencia.

De hecho, no es definitivo sostener que el resultado del proceso judicial se conocía desde el principio, dado que el mandatario actual en más de un escándalo político- de los muchos sucedidos tras dos años de mandato-  perdió o por lo menos recibió críticas por parte de miembros del mismo partido que hoy lo absuelve.

Frente a esto no hay que olvidar que, la dinámica del diseño electoral tiene efectos sustantivos en cuanto a la suerte del vencido y del vencedor, y que un sistema demarcado en distritos colegiados promete, aunque sea en un principio, legitimarse desde lo local a lo nacional; por tal la llegada y permanencia de Trump en el poder expresa de alguna manera el sentir ciudadano.

En este orden de ideas, la llegada y continuidad de Trump en el poder esta investida además de legalidad también de legitimidad; es ésta la que el partido político que cuenta con mayorías absolutas protegerá a “capa y espada” por garantizar la estabilidad del sistema, acosta incluso de procesos a medias.

De hecho, estabilidad uno de los baluartes de la campaña y la agenda del mandatario hoy día reflejada en los buenos resultados económicos, calan en la mínima presencia de oposición social en las calles tras el veredicto absolutorio en pasados días en la Cámara alta. Aún con lo trunco o velado del escenario en que tuvo lugar el desarrollo del mismo.

Adicional a esto, eventos exógenos recientes como la propagación del coronavirus, la disputa del dólar y el yen y una posible vuelta a una guerra total tras los hechos en Irán calan en la necesariedad de un discurso y un líder fuerte que haciendo uso del populismo de derecha logra adeptos fieles en diversos sectores, desde los populares hasta los más acomodados.

Frente a esto, al contrario de las expectativas de Bobbio sobre la moderación de las posiciones, la díada derecha e izquierda resulta inamovible en democracias delineadas en esta lógica, sobre todo cuando la historia continúa bajo en constante reinvención de tensiones políticas y sociales. Entonces, tal como expresaría Bobbio años después de publicar su obra, la manera más común de representar los antagonismos en las sociedades actuales continúa siendo irremediablemente la diada derecha e izquierda (1).

Misma que tras los hechos políticos en mención no constituye necesariamente polarización ideológica; más bien son reflejo de dicotomías en tensión bajo las reglas del juego político. Todo esto en la empresa titánica por pervivir de la democracia representativa, cuestionada hoy día en buena parte del globo- tema que dejaré para otra ocasión-.

En últimas, la democracia estadounidense no esta desgastada, más bien,  desafiada por nuevos paradigmas y disyuntivas políticas: unos a favor y otros en contra ¿culpa del diseño electoral? Talvez, mas, hoy día mal que bien promete un estandar de “buena”vida.

Por supuesto que la continuidad de Trump en el poder augura dificultades de diversa índole a los países menos “bendecidos”. Aún asi, la tarea a seguir es la de apostar a nuevos liderazgos, nuevas agendas y por supuesto un debate más amplio e informado sobre lo que sucede a urtadilla en la mal llamada “caja negra” de la cúspide del poder.

Notas


Semblanza

Marcela Cabezas

Politóloga colombiana. Actualmente investiga sobre Minorías étnicas y representación política en América Latina,  movimientos sociales y reformas electorales;  pertenece al grupo de investigación Yuma-Ima de la Universidad del Tolima (Colombia).  Estudia actualmente la maestría en Ciencias Políticas en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

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