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Opinión



Irán y el terrorismo imperialista de EU

Jueves, Enero 9, 2020 - 08:38
 
 
   

En el mundo las posturas de gobiernos son contrarias a la postura de Trump.

Primera parte

 

El general Qasem Soleimani, comandante de la fuerza de élite Al Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, unidad a cargo de las operaciones en el exterior, fue asesinado en la madrugada del viernes 3 en un ataque con drones en el aeropuerto de Bagdad, la capital iraquí, llevado a cabo por el Ejército estadounidense siguiendo órdenes del presidente Donald Trump. La muerte de quien fuera el arquitecto de la inteligencia y la fuerza militar iraní durante las últimas dos décadas supone un durísimo golpe a Teherán, que ha prometido venganza, y dispara dramáticamente la tensión en la región.

La respuesta del gobierno iraní y su pueblo, fue de gran dolor y coraje, agregándose manifestaciones en Irán contra el imperialismo norteamericano, extendiéndose las protestas en los países árabes con el mismo sentimiento anti norteamericano.

El punto es que, si Trump pretendió minar o motivar una crisis gubernamental en Irán, donde se dieran expresiones de crítica como de enfrentamiento social y político, no es así, al contrario, el sentimiento social y político se reforzó de tal manera, que la unidad se muestra en el izamiento de la bandera roja, que para los musulmanes significa venganza ante la muerte de un hermano y líder, por parte de enemigos del islam.

La respuesta del régimen iraní, fue lanzar 22 misiles contra bases militares norteamericanas enclavadas en Irak, inicialmente, siendo que este día 8, milicias del Hezbolá, "Partido de Dios” en árabe, fue quien lanzó dos cohetes Misil Scud contra la embajada norteamericana, sin causar daños.

Trump se limitó a advertir que aplicará mayores restricciones comerciales contra Irán. Lo cual se traduce que su conducta bravucona, se enfrentó a otra realidad, es decir, en el mundo las posturas de gobiernos son contrarias a la postura de Trump, porque carece de sentido lógico el hecho de que asesinaran al general Qasem Soleimani, cuyos efectos geopolíticos sin incalculables, además de una aventura política de Trump, quien enfrenta juicio político en el Congreso, pos sus actos de corrupción. Cabe destacar que Trump, estimó que asesinando a Soleimani, bajo el pretexto de ser el principal actor del terrorismo, el pueblo gringo les brindaría total apoyo a sus pretensiones de reelegirse; cuestión que no ocurre, en cuanto a que miles de ciudadanos norteamericanos se manifiestan en las principales ciudades de aquél país por pretender conducir a la nación a una guerra donde morirán norteamericanos, iraníes militares como también incalculable número de civiles como “daño colateral”.

Cínicamente, como es su costumbre, Trump declaró "Actuamos anoche para parar una guerra. No actuamos para iniciar una guerra". A su vez, agregó: "Soleimani estaba planeando ataques siniestros e inminentes contra diplomáticos y personal militar estadounidense, pero le descubrimos en el acto y terminamos con él", ha asegurado. "No perseguimos un cambio de régimen en Irán", ha añadido, antes de advertir: "Estoy preparado para tomar cualquier acción que sea necesaria". Sin embargo, los hechos lo desmienten, al grado de que Trump asesinó a Soleiman, que estaba en Bagdad para colaborar en las conversaciones sauditas en que los iraquíes están mediando, un día después de pedirle el primer ministro iraquí que hiciera lo mismo entre Estados Unidos e Iran.

Había acudido a Bagdad a la llamada del Primer Ministro de Irak, en un avión comercial, en clase turista, de cuyo aeropuerto le recogió Abu Mahdi, y otras personas. Todos fueron asesinados.

El primer ministro iraquí en funciones, Adil Abdul-Mahdi, se dirigió hoy al Parlamento con una recomendación para que las tropas estadounidenses sean retiradas del país. Ese discurso ha sido ampliamente cubierto y citado en los medios estadounidenses, pero sus revelaciones más explosivas han sido omitidas.

Abdul-Mahdi reveló que Soleimani había viajado a Bagdad para enviar un mensaje de regreso de Irán a Arabia Saudita sobre una propuesta para reducir las tensiones en la región, que Soleimani se reuniría con el Primer Ministro la misma mañana en que fue asesinado. y, lo que es más importante, que días antes Trump había pedido al Primer Ministro iraquí que «desempeñara el papel de mediador» entre Estados Unidos e Irán. 

Esta revelación destruye la afirmación del Pentágono y la Casa Blanca de que tomaron «medidas defensivas decisivas» para evitar un ataque orquestado por Soleimani. No cabe duda de que la administración Trump habría sabido en detalle sobre las negociaciones secretas en curso de Irán con Arabia Saudita, uno de sus aliados más cercanos, que fueron mediadas por el gobierno iraquí, que también operaba de cerca y se comunicaba frecuentemente con Washington.

Esto significa que el Pentágono y la Casa Blanca sabían completamente, cuando ordenaron el ataque aéreo que lo mataran, que Soleimani viajaba a Bagdad en calidad de diplomático como emisario de Irán, y que tenía una reunión planeada con el Primer Ministro para discutir un tema más amplio. Desescalada.

Abdul-Mahdi dice que solo unos días antes del asesinato, Trump lo había llamado personalmente para agradecerle por ayudar a poner fin al asedio de la embajada de Estados Unidos en Bagdad. Abdul-Mahdi había denunciado ese campamento de protesta, pidió que terminara y amenazó con renunciar para convencer a las milicias de PMU de que se retiraran.

Pero los ataques aéreos contra Soleimani y el líder de las Unidades de Movilización Popular iraquí Abu Mahdi Al-Mohandes cambiaron la dinámica estadounidense-iraquí al instante. El Primer Ministro calificó el ataque aéreo contra su invitado como un «asesinato político» que Irak no podía aceptar como una violación extrema de la soberanía nacional. En una declaración oficial, explicó que «los dos mártires fueron grandes símbolos de la victoria» sobre ISIS, un sentimiento compartido por una amplia gama de políticos y figuras religiosas iraquíes, incluidos muchos que habían colaborado previamente con las fuerzas de ocupación estadounidenses.

Entre las contradicciones del gobierno norteamericano, para justificar su papel terrorista contra naciones que se oponen al poder gringo, señalan que desde 2007, mantenían seguimiento de cada actividad política y militar que realizaba Qasem Soleimani, sobre todo, porque lo acusaban de ser el artífice de ataques contra tropas norteamericanas, causando numerosos muertos y heridos, siendo que enfrentó la Casa Blanca el temor de las repercusiones que tendría un ataque dirigido a Soleimani persistió en los gobiernos del presidente republicano George W. Bush y del presidente demócrata Barack Obama, según funcionarios que sirvieron en ambas administraciones. Soleimani, calcularon, era tan peligroso muerto y martirizado, como lo era vivo y conspirando contra los estadounidenses. Cierto, hoy muerto, lo convirtieron en mártir, un héroe para los árabes y musulmanes de medio oriente.

Continuaremos en próxima entrega.

rodrigo.ivan.yahoo.com.mx       

Analista político y de prospectiva social


Semblanza

Rodrigo Rosales Escalona

Licenciado en Filosofía de la BUAP, director del CESTIS 57, catedrático de Bachillerato y en la Normal Superior de Puebla. Cuenta con publicaciones en revistas y medios locales y nacionales. Activista social.

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