Llevamos ya varios años escuchando estos discursos de la competitividad, de las competencias, de competir para ganar, de ser el mejor, mejor que los demás, más rico, más hábil, más grande, etcétera. Todos estos discursos de la calidad, la supuesta calidad, todos lo sabemos, están asociados a la venta de productos, a la pegadiza mercadotecnia. Discursos educativos que supuestamente justifican el tema de las competencias como una mejora de las personas, ¿mejoras para quién o desde dónde? Hasta hace poco tiempo todo parecía una inocente e inocua teoría educativa y ya, pero, hoy por hoy, el fenómeno de la competitividad ha permeado en la sociedad en la manera como nos miramos y como nos relacionamos con los demás, en realidad se trata de una estrategia inicua que está acabando con el tejido social de muchas maneras.
Los que pertenecemos a generaciones anteriores nos vamos dando cuenta cómo es que los chicos de ahora, (podemos llamar chicos a hombres de 35 y 40 años) que ya son la siguiente generación para quienes ya tenemos los 60 años, se viven convirtiéndose en adictos a la competencia y a la necesidad de sobresalir en las redes sociales.
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La actitud a la fecha es posicionar su marca, convertirse en comerciantes, en líderes de opinión, su mercadotecnia es lo que más les importa en la vida, todo el tiempo están al pendiente de sus redes sociales, pegados, adheridos a su Iphon todo el santo día, escuchando timbrecitos, emocionándose por la cantidad de likes que tienen sus publicaciones. No hay cosa que les importe más que posicionar sus marcas, sus caras, sus comentarios, sus publicaciones, y la palabra posicionarse, que de ninguna manera tiene que ver con asumir una posición determinada, es utilizada para referir la popularidad que alcanza una persona en relación al supuesto público que lo conoce, que lo mira, que lo escucha y que termina prefiriéndolo en todos los sentidos. No lo sé de cierto pero parece que tener un determinado número de seguidores hace que el propio internet te manda ciertas cantidades de dinero y puedes comenzar a enriquecerte de alguna manera. Nos aparecen términos como Youtuber, influencer, y no sé qué más conceptos de estos relacionados, insisto, con la competencia como malaria que nos aqueja.
Los que en nuestros aquellos años mozos pensaron que el internet sería inofensivo hoy se dan cuenta que es todo lo contrario, la verdad es que no es fácil de entenderlo ni de creerlo pero el internet está creando una realidad virtual paralela o substituta de lo que originalmente creímos que era la realidad. Comercios, relaciones de pareja, taxis, empresas, cursos de capacitación y conferencistas que te hablan de la felicidad y de la vida maravillosa que no está esperando, del éxito que pronto alcanzaremos, comienza a ser una cosa de enfermos mentales todo esto.
Pero en una intención bastante modesta me propongo a hablar de las relaciones personales y de la manera que se afectan en este sentido, la mentada competitividad ha creado la disyuntiva de decidir si estás conmigo o contra de mi, es decir, o te asocias a mi empresa y apoyas mi, y nuestra, competitividad, o te vas mucho a ya sabes donde. Lo que conocimos tradicionalmente como amistad, una antigua forma de relación donde las personas llegaban a quererse simplemente por el hecho de ser amigos y pertenecerse, o compartir una relación de camaradería y buenos hábitos de relación. Las relaciones de convivencia y de relación desinteresada quedaron en el pasado, son antiguas, hoy las personas compiten por todo, se investigan y se hacen espionaje a través de sus muros en las redes sociales, miran sus fotos y se enteran de con quiénes se relacionan y en qué andan, la desconfianza está al máximo nivel. El pienso luego existo se ha convertido en el publico y luego existo, que por cierto eso del pensar está quedando también como una costumbre muy antigua. Otra vez el fin verdadero es crear la desigualdad, -que no la individuación por cierto-, la desigualdad nuestra de todos los días. En fin, en un pequeño video donde los chilenos en lucha, el pueblo chileno combativo entero que sale a las calles a manifestarse en contra del neoliberalismo atroz que nos tiene compitiendo e individualizándonos por todo, un pequeño video donde las personas, jóvenes y mayores, aparecen abrazándose, simplemente abrazándose con cariño, con afecto, con amor; olvidándose de sus individualismo competitivo, de la fragmentación de sus vidas y de sus perspectivas, abrazándose como se abrazan los animales, los changos, como se quiere la gente, cuerpos con cuerpos, corazones con corazones, la cosa más hermosa del mundo, queriéndose verdaderamente en solidaridad, un encuentro que permite que las almas del mundo vuelvan a ocupar su lugar en los cuerpos del mundo. Qué conmovedor para mí fue ver esto, qué golpe irremediable frente a la competitividad de mierda en la que nos quieren meter una y otra vez, que la gente deje de competir y que se acostumbre a compartir, nadie es mejor que nadie coño, todos somos distintos y de esta manera compartimos lo que hacemos y lo que somos, qué cosa más espantosa eso de estar compitiendo todo el tiempo.
Qué dañados estamos frente a estos discursos, qué afectado está el tejido social por estas estupideces propias de la avaricia y el comercio permanente, qué miserable vida nos está dejando la mercadotecnia de mierda… se los dejo de reflexión, si tienen comentarios escríbanlos aquí abajo… denle like y compártanlo, a ver si me vuelvo influencer y saco una buena lana de esto. jajajaja