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Opinión



¿Se desmorona el caciquismo sindical?

Miércoles, Octubre 16, 2019 - 17:29
 
 
   

Los caciques sindicales eran promovidos a diputados o senadores.

Juan Luis Hernández*

La renuncia de Carlos Romero Deschamps a la dirigencia del sindicato petrolero, luego de 26 años de cacicazgo, apela a que nos preguntemos si se están dando los primeros pasos en el desmoronamiento en el charrismo sindical. La reforma laboral aprobada hace apenas unos meses ya había introducido un componente revolucionario en la historia del sindicalismo corporativo: el voto secreto y libre para elegir dirigencias, al tiempo que se abrió la puerta para que hubiera más de una representación sindical en una empresa o entidad productiva, lo cual supone, en principio, la posibilidad de romper los monopolios sindicales.

Al ver en el retrovisor la historia del sindicalismo y sus cacicazgos, parece difícil pensar que éste bodrio político muy útil en su momento al priato, y sorprendentemente, muy útil también a los dos sexenios panistas, pudiera derribarse, o acaso, desgastarse, para dar paso a otro tipo de sindicalismo para los nuevos tiempos políticos. Desde 1936, cuando Lázaro Cárdenas auspició la creación tanto de la CTM como de la CNC, se pusieron las bases de uno de los componentes esenciales del régimen priísta: el control social desde las corporaciones, desde los sindicatos.

Los sindicatos eran priístas y representaban la correa de transmisión de arriba hacia abajo. Los caciques sindicales eran promovidos a diputados o senadores en la medida en que representaran votos de sus agremiados para el partido oficial pero también para que jamás se les ocurriera promover alguna huelga o rebeldía obrera. Durante el priato y los sexenios panistas nunca hubo una huelga general, como si ocurría en otros países de América Latina. Y el colmo del cinismo y el charrismo sindical es que en los últimos años mientras que impulsábamos desde el Observatorio de Salarios de la Ibero Puebla una subida al salario mínimo, en el seno de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, la representación sindical era la única que se oponía a tal subida, sosteniendo lo que se cansaron de decir los empresarios, que una subida al salario mínimo subiría la inflación.

Como pudimos ver en enero pasado, subió el salario mínimo un 16%, lo que no ocurría en más de 30 años, y la inflación no sólo no subió sino que está contenida. La Coparmex en varios estados ya había tomado como bandera acompañar la agenda de subir el salario mínimo y sólo la representación sindical priísta se aferraba a que subiera 4% anual, es decir, dos o tres pesos. Esa es la representación sindical que hoy Romero Deschamps está dejando icónicamente. Junto a él hay otra decena de líderes sindicales que nos hacen recordar la tragicomedia de Fidel Velázquez, su eterno liderazgo, pero sobre todo, sus servicios tanto al PRI como a las necesidades de control social del gobierno.

La 4T está teniendo muchas contradicciones en este primer año de gobierno. En algunos campos avanza una revolución silenciosa y en otros aún se administran procesos y modos de proceder del viejo régimen. En este estira y afloja, uno de los pilares del viejo régimen está siendo enfrentado por la vía de la reforma laboral y la investigación e inteligencia financiera. Una enorme diferencia con el priato es que López Obrador se está deshaciendo de los intermediarios políticos, ya sean sindicatos, partidos, organizaciones sociales o simplemente coyotes profesionales (antorcha campesina y similares) como “ayudadores” del régimen. Simplemente no los necesita. El régimen priísta hizo del charrismo y el caciquismo sindical una necesidad política. Ni Fox ni Calderón los tocaron, todo lo contario, se siguieron apoyando en ellos y aquéllos siguieron siendo útiles al PRIAN.

El gobierno de López Obrador tiene ya muchos frentes abiertos contra personajes icónicos de la kakistocracia heredada (Rosario Robles, Lozoya, Collado, Medina Mora, ahora Deschamps) y la lista podría multiplicarse. Ante este escenario la pregunta es si la Fiscalía General y el poder judicial tendrán las capacidades de enfrentar investigaciones profesionales y bien hechas sobre la corrupción bien orquestada, o sólo será el escándalo mediático para facilitar exilios dorados de quienes no querían retirarse ahora pero que los tiempos no dan para que se queden más.

A reserva de ir identificando qué es exactamente lo que estamos viendo y atestiguando, parece que las bases que hicieron posible la existencia del PRI, se están desmoronando.


Semblanza

Juan Luis Hernández Avendaño

Politólogo, profesor investigador de ciencias políticas de la Ibero Puebla

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