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Opinión



La guerra del siglo XXI en Puebla

Sábado, Agosto 17, 2019 - 08:41
 
 
   

Se establecieron determinados porcentajes en el tratado de libre comercio

La hostilidad de la administración Trump hacía China en materia de política comercial, puede muy bien llegar a tener en las respectivas plantas de Volkswagen y Audi situadas en Puebla, uno de sus principales epicentros.

Por lo que respecta a las fracciones arancelarias concernientes a la industria automotriz, se establecieron determinados porcentajes en el tratado de libre comercio que entró en vigor el primero de enero de 1994, las mismas que tenían como finalidad en la época, beneficiar a las firmas estadounidenses en detrimento de la amenaza nipona, cuyos alcances serían plasmados en un libro clásico de los años 80: “Auge y Caída de las Grandes Potencias” del historiador Paul Kennedy.

Disposición que no afectó en medida alguna al consorcio alemán asentado en Puebla y que, incluso, décadas después de su entrada en vigor, propició el establecimiento de la firma AUDI en la localidad ya referida.

En los últimos años, la valoración de las políticas comerciales de las firmas en cuestión, debieron forzosamente experimentar una transformación vertiginosa, las motivaciones que las animaron al más alto nivel gerencial, no se encontraban ya bajo el principio “ceteris paribus” que les habrían dado origen.

El resultado de las pasadas elecciones presidenciales en los Estados Unidos y la posterior adopción de un tratado de comercio trilateral, suscrita con el objeto de novar al consabido TLC de 1994, elevaron de manera sustancial el contenido regional de las fracciones arancelarias referidas.

El establecimiento de la planta AUDI en San José Chiapa en el estado de Puebla, se decidió sobre la base de reglas de origen que permitían acceder al mercado de origen de América del Norte que, de un momento a otro, variaron sustancialmente.

Durante el año de 2015, VW enfrentaría denuncias por la adopción dolosa de un microchip que alteraba la medición de dióxido de carbono por parte de sus motores, situación por lo que también atravesaría con posterioridad la firma hermana.

Los montos millonarios por concepto de indemnización que tuvieron que afrontar las firmas germanas, evidentemente tuvieron que hacer mella en los balances de sus respectivas tesorerías, situación que fin de cuentas afloraría el pasado 14 de agosto con el desplome en el índice “Dax” del mercado de valores de Frankfurt.

Ante el abultado monto de reservas internacionales de China, para nadie sería un secreto que el Dragón asiático pudiera estar interesado en realizar fuertes inversiones en el capital accionario de las automotrices alemanas, las que, no sólo afrontar los problemas derivados del “fraude del microchip” y las indemnizaciones que del mismo hubieron de derivarse, sino los retos de un proceso de reconversión automotriz que pasa por la transformación de la producción de línea hacía los automóviles eléctricos a baso de litio.

Los más diversos instrumentos de política comercial internacional de la administración Trump, se encuentran por demás imbuidos de animadversión tanto hacía las firmas automotrices alemanas, como en contra del potencial exportador de China.

Tesitura, ante la cual, la planta industrial instalada en Puebla, puede, muy bien, erigirse en fechas próximas en el epicentro de una gran batalla en sentido plenamente equiparable a los que avizorara a mediados de los años 90 el profesor  Lester Thurow en su libro “La Guerra del siglo XXI”, ostentado en aquellos momentos la la condición de jefe del consejo de seguridad económica de la Casa Blanca; situación que, de más está decir, habrá de dejar sentir sus efectos sobre la vida interna de la localidad y del país en su conjunto.

albertoperalta1963@gmail.com


Semblanza

Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra. Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil. Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya. Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez. “Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.

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