México no se entendería sin sus mujeres, sin su participación y su apuesta por construir un mejor país. Se conmemoran 64 años, el 3 de julio de 1955, de aquel histórico día en que las mujeres mexicanas votaron por primera vez en las elecciones federales para elegir diputados.
Fue un gran paso de democratización del país después de muchos años de lucha por sus derechos. Un 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma al artículo 34 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “Son ciudadanos de la República, los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos…”, fue en ese entonces, que legalmente se reconoció a las mujeres como ciudadanas.
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Hoy, a 64 años de distancia, las mujeres no sólo tienen derecho a votar, ya son votadas, y pueden cambiar incluso los resultados de una elección por ser mayoría. La paridad a nivel constitucional es una realidad.
Hago un reconocimiento a todas las y los funcionarios públicos, las y los legisladores que han impulsado y pugnado por reconocer la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pero nada de esto sería posible sin la enorme lucha que emprendieron las mujeres de a pie, aquellas que cuando no tenían voz la alzaron para ser escuchadas y reconocidas a pesar de las adversidades.
Sin embargo, aún queda un largo camino que recorrer y por el cual trabajar, uno de ellos, la violencia electoral, comprendida como acto o amenaza de daño físico o coacción perpetrado para influenciar en el contexto de una contienda electoral o circunstancia política.
¿Cómo impacta esto en las mujeres? Afecta el derecho humano para ejercer el sufragio en los procesos electorales, en la participación de las mujeres que se integran a los consejos distritales o locales, y en el derecho jurídico de aquellas que se comprometen como funcionarias de casillas.
Es necesario que en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia se aborde el tema de violencia política, porque de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional Electoral “independientemente del tipo de elección, ya sea presidencial o intermedia, las mujeres tienden a participar más que los hombres. En los años 2009, 2012 y 2015 la participación de las mujeres fue mayor a la de los hombres en un rango de casi tres puntos porcentuales”[1].
Es tarea de los políticos y ciudadanos en conjunto apostar por la sensibilidad y objetividad en las decisiones que se tomen; apostar por acabar de fondo la desigualdad y abrir oportunidades para que todas y todos en México avancemos parejo.
En Puebla tendremos la visión de mejorar a través de la complementariedad de mujeres y hombres. Por esa razón, requerimos ser solidarios, pues sólo en la medida en que trabajemos juntos, que aceptemos nuestros talentos y diferencias, en la medida en que nos veamos como equipo habremos triunfado como sociedad.
[1] Instituto Nacional Electoral (2017). Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y educación Cívica, estudio Comparativo sobre la Participación Ciudadana en las Elecciones Federales de 2009, 2012 y 2015. https://www.ine,mx/ 28 de junio de 2019.