Los días 28 y 29 de junio, en la ciudad de Osaka, se estará efectuando la Cumbre del G20, correspondiente a la edición del año 2019, con la participación de todos los jefes de Estado de los países miembros, excepto la del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.
Simultáneamente en las ciudades japonesas de Fukuoka, se reunirán los ministros de Finanzas y los gobernadores de los Bancos Centrales. En Matsuyama, los ministros de Trabajo y Empleo. En Niigata, los ministros de Agricultura. En Kutchan, los ministros de Turismo. En Okayama, los ministros de Salud. En Nagoya, los ministros de Asuntos Exteriores. En Tsukuba los ministros de Comercio y Economía y en Karulzawa, los ministros de Transiciones Energéticas y Medio Ambiente Mundial para el Desarrollo Sostenible.
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Como se sabe, el Grupo de los 20, es el espacio de análisis más importante del mundo. Está integrado por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.
Representa, en conjunto, 80% del Producto Interno Bruto del mundo. 75% del comercio internacional y 66.6% de la población del planeta.
A este importante evento se invitan organizaciones mundiales como las Naciones Unidas (ONU), la de Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Internacional del Trabajo (OIT), la Mundial del Comercio (OMC) y el Banco Mundial (BM), entre otras.
A su muy peculiar estilo de lanzar descalificaciones a diestra y siniestra, AMLO señaló, sin mencionar a nadie por su nombre, que Ángela Merkel; Justin Trudeau; Xi Jinping; Moon Jae-in; Donald Trump (ese remedo estadounidense del presidente López); Emmanuel Macron; Sergio Mattarella; Shinzō Abe y VladimIr Putin, entre otros, deberían reunirse para tratar las causas que originan la desigualdad social, porque “ya basta de ver los problemas por encima y no atender el fondo”.
Uno de los miedos del presidente López Obrador, se manifestó públicamente cuando dijo que para evitar confrontaciones, con los participantes de la Cumbre del G20 decidió no asistir, Indicando que en su representación acudirán los secretarios de Relaciones Exteriores y de Hacienda.
AMLO tomó esta determinación, no obstante la importancia que tiene para la economía de todos los países miembros del G20, incluyendo a México, la reunión que se está llevando a cabo en la ciudad japonesa de Osaka.
Además anunció, que por conducto de su canciller, entregará una carta personal, a cada jefe de Estado. Carta donde López se pronuncia contra la desigualdad.
Masatsugu Asakawa, viceministro de Finanzas del gobierno japonés para Asuntos Internacionales, calificó de desafortunada la no asistencia del presidente López Obrador a ese importante foro internacional.
La errática decisión asumida por AMLO de no participar en la Cumbre de Osaka, revela dos cosas que son evidentes.
1.- Que sufre inocultables episodios de miedo o desconfianza que le inducen a no participar en actividades y acontecimientos para los que carece de conocimientos o aptitudes. Esto explica que se haya negado a participar en la reunión Cumbre del G-20.
2. Que una cosa es que habilidad para hablar en mítines callejeros, ante una clientela electoral a la que le arranca aplausos que se pagarán a futuro con dinero destinado a programas gubernamentales de carácter asistencial, emitiendo frases de alto contenido filosófico como “estamos bien y de buenas porque la economía está requetebien”, “nos dejaron un cochinero”, “el aeropuerto va por que va”, “me canso ganso”, “tengo otros datos” “callaron como momias” y “no robo, no engaño y no traiciono”, que pronunciar un discurso acorde con un auditorio de alto nivel. Esto último constituye otra razón para AMLO se haya abstenido de acudir foro de Osaka.
Otro importante acontecimiento político en el que AMLO expresó uno más de sus miedos, ocurrió cuando prescindió de asistir a la Cumbre de la Libertad de Prensa en México, que se efectuó el martes 18 de junio, en el Museo Nacional de Antropología, promovida da por The Committee to Protect Journalists (Comité para la Protección de los Periodistas).
El temario de este importante simposio periodístico fue: Los Medios Informativos y el Estado, Impunidad en los Crímenes Contra la Prensa en México y la Libertad de Prensa en las Américas.
Al inaugurar esa jornada periodística, el director del Comité de Protección a Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés), Joel Simon, lamentó que el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, no haya acudido a ese encuentro con los comunicadores.
"Me decepciona que el presidente mexicano haya permitido que sus diferencias con los medios se conviertan en algo tan personal”.
"Me decepciona que pese a nuestras insistentes invitaciones no nos acompañe hoy para responder a urgentes preguntas sobre la libertad de los medios y la seguridad de los periodistas en todo el país, así como del futuro de la democracia mexicana", razonó Simon.
La barbarie que se practica en México contra la prensa, lo ha convertido “en el país más peligroso del hemisferio para el ejercicio del periodismo y el de mayor violencia mortal contra la prensa en el mundo en lo que va de este año".
"Este nivel de violencia e impunidad contra los periodistas mexicanos representa una crisis para este país y una amenaza directa para la democracia mexicana".
México resultó la sede idónea para llevarlo a cabo, por ser el país donde los periodistas corren mayor peligro al ejercer su profesión.
La comisión organizadora del evento trató de entregar personalmente al presidente de la república la invitación para que acudiera a la cumbre periodística pero no logró su propósito.
Fue obvio que AMLO, sabiendo que su relación con la prensa crítica no es de su agrado, consideró inconveniente asistir a esa reunión donde cumbre donde su gobierno sería objeto de severos cuestionamientos.
Todos los expositores fueron personas que ejercen el periodismo. Algunos señalaron que hay desdén y enfrentamientos del presidente López con algunos medios informativos y que esto afecta la libertad de prensa.
Otros advirtieron que al presidente López le incomoda el periodismo crítico. Que por la forma como ejerce su derecho de réplica, inhibe la crítica y difama a los periodistas. Que su gobierno se niega a rendir cuentas y oculta la información. Ningún otro gobierno ha ofrecido una numerosa cantidad de respuestas negativas a las solicitudes de información pública como el del presidente López en los primeros seis meses de su administración.
Unos más, refirieron que ejercer el periodismo en México significa correr riesgos que pueden ocasionar secuestros y hasta la muerte.
Hubo periodistas expositores que señalaron que López Obrador utiliza la tribuna de sus conferencias de prensa no tanto para informar acerca de sus decisiones de gobierno, sino para criticar el sano y democrático ejercicio de la discrepancia.
No faltó el periodista que advirtiera que el presidente López es un factor de represión porque acostumbra condenar la libertad de prensa y coartar la libertad de expresión. Toda vez que con su recurrente mensaje descalificador fomenta el rencor social entre periodistas y medios informativos y sus fanáticos. Esa masa humana que él considera pueblo sabio que no se equivoca, aunque existen suficientes pruebas que se equivocó al votar por el hace un año.
Por consenso se reconoció que Andrés Manuel López Obrador es el presidente de la república latinoamericano que más denuesta a los informadores que se atreven a escribir y publicar notas de prensa donde refieren o cuestionan sus frecuentes ocurrencias.
Washington fue un sitio más que sirvió de escenario a otro de los miedos del presidente López. Se trató las negociaciones que se efectuaron en esa ciudad norteamericana entre México y Estados Unidos para tratar el asunto de los aranceles que Donald Trump pretendió ─o pretende todavía─ imponer a las exportaciones mexicanas.
López no participó en ninguna de las sesiones donde se discutió el tema arancelario ni acudió a firmar, el viernes 8 de junio, el acuerdo impositivo donde México se comprometió a acantonar seis mil elementos de la Guardia Nacional a lo largo de su frontera con Guatemala, para hacer a Estados Unidos el trabajo sucio de restringir y controlar el paso de migrantes centroamericanos al territorio estadounidense.
Ya entrados en la temática de los miedos de López, que le impiden participar en reuniones internacionales donde se tratan cuestiones que interesan a México, recordaré a los lectores de e-consulta que por suponer el presidente AMLO que el problema del sargazo que afecta a playas de diversos países y entre ellas a varias de México, no es “grave” decidió no participar en el Encuentro de Alto Nivel para la Atención del Sargazo en el Gran Caribe que a partir el jueves 27 de junio, se está efectuando en Cancún, con la participación de representantes de Antillas, Belice, Brasil, Cuba, Estados Unidos, Haití, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
López Obrador, durante los 18 años que persiguió la presidencia de la república, logró crear y desarrollar esa facultad que utiliza indiscriminadamente para agredir verbalmente a supuestos o reales adversarios suyos, al adjudicarles apodos como camajanes, neoliberales, señoritingos, machuchones y conservadores.
Semejante acoso psicológico ─conocido en inglés como bullying─ también lo utiliza el presidente López para intimidar a los medios informativos que le son incómodos al aplicarles desdeñosos calificativos como prensa fifí y prensa hampona.
Esta forma de proceder, revela que el punto fuerte del presidente de la república no son los temas de buen gobierno, ni tampoco el análisis político y menos, todavía, el diagnóstico de la economía nacional, sino la arenga vulgar, el discurso de la desunión, de la diatriba y la exacerbación social.
¡Así es y así gobierna el señor López!