En estos días de contingencia ambiental de prácticamente todo el altiplano mexicano, se ha hecho urgente analizar las causas de generación de contaminantes y no solo del ozono como se ha venido haciendo. Esto es, tener claro que el esmog es una nube formada por dióxido de carbono, hollines, humos y polvo en suspensión que se forma en las grandes ciudades o núcleos industriales. Esto implica, que debemos monitorear varios componentes en el aire que respiramos y reportarlos a través de distintas vía para que la población sepa y tome las medidas conducentes.
En estos último días es claro que se han combinado factores entre ellos el hollín de la combustión de árboles, arbustos y pastizales de decenas de incendios, las emisiones del volcán Popocatépetl, la quema de carbón en miles de taquerías y el combustóleo que se emplea en tintorerías y planta de generación de electricidad de ciclo combinado; además de la combustión de gasolinas y diesel en el transporte público y privado. Esto implica a su vez que el programa Hoy no Circula es una medida paliativa y que no resuelve la problemática de la contaminación ambiental, esto es se requieren de medidas adicionales que abarquen el espectro de generadores de contaminantes .
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Po otra parte, es claro que se hizo patente que un problema son las partículas suspendidas, en particular las menores de 10 micras, que afectan al aparato respiratorio. Por otra parte las de 2.5 micras o menores son capaces de pegarse a los alveolos pulmonares, pequeños sacos donde se lleva a cabo el intercambio del oxígeno del aire con los glóbulos rojos. Estas partículas pueden incluso pasar a la sangre y trasladarse a cualquier órgano del cuerpo. En un estudio de cerebros de habitantes de la Ciudad de México que emigraron al Reino Unido, y a los cuales se les realizó una autopsia, se demostró que tienen partículas de metales pesados en sus cerebros. Es probable que otros órganos estén afectados, por lo que se hace urgente un cambio en las políticas ambientales.