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Opinión



Refinería de Dos Bocas, otro tropiezo de la 4T

Viernes, Mayo 17, 2019 - 17:48
 
 
   

Es obvio que México no necesita construir otra refinería.

López Obrador no tiene remedio. La 4T va de tropiezo en tropiezo. Acaba de asestar otro golpe a su sueño tropical de la Cuarta Transformación, al cometer el error de decidir que la refinería de Tabasco sea construida por trabajadores de Pemex y no por una de las cuatro mejores y más expertas empresas del mundo.    

Hace un par de meses, el 18 de marzo, para ser preciso, dentro del marco  de la conmemoración del LXXXI Aniversario de la Expropiación Petrolera , el presidente López, incumpliendo su compromiso de licitar públicamente todas las obras públicas que efectúe su gobierno, anunció que decidió invitar (de manera exclusiva) a las cuatro “mejores empresas del mundo”, especializadas en construir refinerías de petróleo, para que participaran en el proceso de licitación restringida, al que convocó para encomendar la construcción de la refinería de Dos Bocas. Que contará, según dijo, con 17 plantas procesadoras de petróleo; 93 tanques de almacenamiento tipo esfera; diversas vías de circulación interior y de acceso; de edificios y talleres y de una capacidad para procesar 340 mil barriles de petróleo diarios durante los 365 días del año.

Estas son las cuatro empresas “mejores del mundo” que seleccionó el presidente López:     

*Bechtel-Techint (consorcio  estadounidense-italo-argentino).

*Worley Parsons-Jacobs (consorcio australiano-estadounidense).

*KBR (estadounidense. En1997, Pemex firmó un contrato con esta empresa para la construcción de dos plataformas marítimas de gas natural. En 2004 el referido contrato fue rescindido por violaciones e incumplimiento (Milenio, mayo 9 de 2019).

*Technip (francesa). Se retiró antes de declarar desierta la invitación.

Éstas, exceptuando KBR, se han visto involucradas en actos de corrupción en  diferentes países (Sol de México, marzo 20 de 2019).

Súbitamente, la mañana del jueves 9 de mayo, López anunció que la noche del día anterior canceló la invitación que hizo, 52 días antes, a las cuatro “mejores empresas del mundo”.

Sin dar a conocer las propuestas que presentaron tres de las empresas invitadas, indicó que fueron eliminadas porque rebasaron el tope de 8 mil millones de dólares (160 mil millones de pesos) que estableció para efectuar esa obra, así como el lapso de 3 años fijado para ejecutarla.

KBR rechazó la invitación lópezobradorista al considerar que rebasaba el monto impuesto por el presidente de la república, toda vez que el costo estimado por la empresa estadounidense oscila entre 10 mil y 12 mil millones de dólares, es decir, va de 200 mil a 240 mil millones de pesos y el año de conclusión podría ser hasta 2025.

Una refinería con capacidad para producir de 300 mil a 600 mil barriles diarios requiere una inversión hasta de 228 mil millones de pesos y un lapso de 6 años para construirla, según expresó Ramsés Pech, analista especializado en materia de la industria petrolera.

Debido a que el presidente López, como de costumbre,  adujó tener otros datos distintos a los que manejan  las empresas rechazadas y obsesionado, como está, con la idea de instalar una planta procesadora de petróleo en la entidad federativa de la que es oriundo, para ponerla en servicio  el jueves 2 de junio del año 2022, con una inversión menor a 160 mil millones de pesos, decretó que Pemex y la secretaría de Energía construyan “por administración” la refinería de Dos Bocas.

Puntualizó que se va “a iniciar esta obra el 2 de junio (de 2019) y estará terminada para mayo de 2022. “Me canso ganso” dijo para quien nadie ponga en duda su propósito.

Con esta finalidad, el jefe del Poder Ejecutivo Federal, convocó “a todos los trabajadores petroleros, de planta, transitorios, activos, jubilados, ingenieros, técnicos, especialistas, para demostrar que los mexicanos podemos. Se hizo en 1938 (cuando) se rescató la industria petrolera. Lo vamos a hacer ahora. No tengo la menor duda.”

Para López pasó inadvertido que ni Pemex ni la Sener tienen facultades para construir la refinería de Dos Bocas como él pretende. Por eso ninguna de esas instituciones cuenta con la experiencia y los elementos técnicos y materiales para hacerlo.

Las atribuciones de Pemex consisten, primordialmente, en la detección de yacimientos petrolíferos y perforación de pozos, así como de extracción, almacenamiento y exportación de petróleo. Además de su refinación y distribución de sus subproductos.

Por lo que corresponde a la Sener, su jurisdicción tiene que ver con la planeación y ejecución de estrategias y políticas energéticas, no con la construcción de plantas procesadoras de petróleo.

Debido a que la producción de este hidrocarburo ha disminuido, es obvio que México no necesita construir otra refinería.

Las seis que posee trabajan a menos de la mitad de su capacidad instalada. Erigir otra, como pretende hacerlo el creativo ciudadano López, es un error que puede provocar al país un despilfarro de cuando menos 200 mil millones de pesos y una ocurrencia, sin fundamento, que podría fracasar porque no existe un proyecto ejecutivo de la obra, ni  estudios de impacto ambiental, social y económico.

Tampoco documentos que le den legalidad.

Bastó una visita ocular de media hora de la secretaria Nahle -que ignora cómo se construye una refinería de petróleo- al municipio tabasqueño de Paraíso para que sin efectuar un estudio de mecánica de suelo, dictaminara que Dos Bocas es el lugar idóneo para instalarla. 

Con la intención de dar congruencia a su incongruente idea, el presidente López argumentó que diariamente producirá 300 mil barriles de petróleo.

Si de procesar ese volumen de hidrocarburo se trata, sería suficiente con reconfigurar (modernizar) las seis refinerías que tiene Pemex para que eleven su capacidad  productiva y produzcan, cada una de ellas,  no sólo los 300 mil barriles a los que aspira el inquieto presidente tabasqueño, sino volúmenes mayores.  

Entre enero y mayo de 2018, las mencionadas refinerías, trabajando al 40% de su capacidad instalada, produjeron 648 mil barriles diarios de petróleo.  Es decir, cada una de ellas, promedió una producción diaria de 108 mil barriles.

Su modernización  las colocaría en condiciones operativas idóneas para trabajar, por lo menos, al 80% de su capacidad instalada. Produciendo mil 296 barriles de petróleo diarios en vez de los 648 mil reportados en los primeros cinco meses del año anterior.

Medida productiva que por lo menos representaría un incremento de 432% respecto a los 300 mil barriles de hidrocarburo que produciría Dos Bocas, según el dicho presidencial.

Sin embargo,  es un error insistir en producir mayores volúmenes de petróleo cuando la demanda de combustibles fósiles, como la gasolina, debe disminuir porque su uso creciente es un factor que impulsa el cambio climático que está afectando la salud y con ello la vida de 7 mil 300 millones de personas que habitamos este planeta.

Me canso ganso, como con su conocida elocuencia diría el presidente López, que la industria automotriz, por cuestiones relacionadas con el combate a la contaminación ambiental ha puesto la miranda ─y su línea de producción─ en los automóviles eléctricos.   


Semblanza

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

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