“…la experiencia, desde 1917, enriquece la idea del municipio… nos enseña cuáles son las tremendas consecuencias del abandono de la libertad local y nos muestra, a la vez, cómo esa libertad perece si no es merecida… si no se estructura y organiza adecuadamente”
Manuel Gómez Morín
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Concluida la Revolución Mexicana, los gobiernos municipales han gobernado dentro de los límites establecidos por el poder central, con una evidente distribución inequitativa de los ingresos. Menos de 20 centavos de cada peso recaudado por la Federación va a los municipios.
En el 2012, el Instituto Mexicano para la Competitividad publicó un estudio denominado “El municipio, una institución diseñada para el fracaso”. Dolorosa descripción de la realidad para los más de 2450 municipios en el país.
https://imco.org.mx/seguridad/el-municipio-una-institucion-disenada-para-el-fracaso/
La idea central de ese estudio era señalar la urgencia de profesionalizar la gestión municipal en todos sus aspectos, además de evidenciar la falta de continuidad en planes, programas y proyectos ante los cambios de gobierno. El caso de Puebla capital y varios municipios del Estado, donde la inexperiencia o incapacidad hoy gobiernan, comprueban esta hipótesis.
Ante esta realidad, el Presidente de la República no está proponiendo fortalecer a los municipios ni dotarlos de mayores recursos, tanto técnicos como financieros o humanos. Para nada. En el Plan Nacional de Desarrollo recién presentado no existe referencia importante hacia los municipios del país.
Todo el “desarrollo” nacional estará centralizado desde la Presidencia de la República, como sucedía en la mejor época del PRI hegemónico. ¿Por qué pasa esto? Porque la visión paternalista y a la vez autoritaria de la 4T no permite el desarrollo local autónomo.
En el discurso los pueblos y comunidades son muy importantes pero en la práctica son sometidos a la voluntad del Presidente. Como ejemplos tenemos la supuesta “autorización” de las comunidades locales para la construcción del aeropuerto en Santa Lucía y el Tren Maya, que arrasará con gran parte de la selva.
Así como la alternancia política en el país surgió desde los municipios, la resistencia a los objetivos de la cuarta transformación también vendrá desde lo local. Es por esta razón que López Obrador ha puesto los ojos en la base de la organización política y administrativa del país, con al menos dos ideas:
1. Controlar a los gobiernos locales mediante el cobro y jineteo del impuesto predial por parte de la Federación, con el argumento de que la mayoría de los municipios recaudan poco y mal.
2. El pasado 3 de mayo el Presidente dijo que la austeridad republicana también debe llegar a los municipios. Para ello propuso reducir el número de integrantes en los cabildos y literalmente señaló: ““A veces habían más candidatos a regidores que a presidentes municipales. Sueldos elevadísimos, chantaje y soborno”.
http://tiempo.com.mx/noticia/amlo_rueda_de_prensa_3_de_mayo_municipio_regidores_sueldo/
Con estos dos avisos, los gobiernos municipales deberían alzar la voz, unirse y exigir respeto a su autonomía así como mayores recursos para cumplir con las obligaciones que les impone el Artículo 115 de la Constitución.
Sin embargo, mucho me temo que la mayoría de los municipios del país, con excepción de los que cuentan con más de medio millón de habitantes y las capitales, sucumbirán ante el canto de las sirenas y con tal de hacerse de más recursos, cederán parte de su autonomía y también aprovecharán para disminuir la presencia de la oposición en los cabildos.
El autoritarismo disfrazado de paternalismo (apoyos, subsidios, dádivas) le estará causando un enorme daño al país que costará mucho trabajo revertir, porque López Obrador no quiere un pueblo libre e independiente sino sumiso y subordinado a su proyecto, que ya amenaza con aterrizar en los municipios del país.
César Marcelino León Ochoa