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Opinión



La "Practica del Memorando" de AMLO, al no estar jurídicamente prohibida, está permitida y por tanto ordenada

Lunes, Abril 22, 2019 - 22:47
 
 
   

Responde también a principios y salvaguarda derechos humanos.

Si partimos de que los regímenes o administraciones NEOLIBERALES,  muchos asuntos no los resolvieron sino por las llamadas reglas “no escritas” de ejercicio del poder, lo cual de modo peyorativo y de manera no menos insultante también se le conoce como “ejercicio del poder” con base en recomendaciones neofascista de la llamada  “Razón de Estado”, por ejemplo, “decisiones nefastas de poder” como: la matanza de la Noche de Tlatelolco del dos de octubre de 1968.  La matanza del jueves de corpus de 1971.  “La guerra del Narco” de Calderón. O la más reciente pero no menos escalofriante de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa,  o las reformas anticonstitucionales de Peña Nieto, etc., etc.  Tan “espeluznantes” y “atroces” como fueron los  hechos que desencadenaron no dejaron de responder, en su momento, a “decisiones de poder”.   Además con la particularidad de que no se subordinaron  a ninguna reforma ni principio de legalidad alguno para ser además de mandatadas y obedecidas, sino al provenir de las “más altas” esferas de poder, jamás se cuestionó sus designios “oscurantistas” y “fascistas”.   Es decir, en todas ellas como “telón de fondo” se translució  como causa eficiente, remota y final  la de un “ejercicio nefasto”, “represor”, del  Poder Presidencial.  En su momento ni los partidos políticos, salvo honrosas excepciones,  ni las grandes personalidades intelectuales, ni connotados juristas, etc., alzaron la voz para protestar por semejantes irrupciones a la legalidad y constitucionalidad de nuestro país.

Ahora hasta “la CNDH” y diversas organizaciones sobre todo de “juristas” han alzado la voz para declarar casi a coro, al unisonó que no están de acuerdo con el Memorando de AMLO, porque trasgrede la normatividad Constitucional, porque no respeta la división de poderes, etc.  Dicen, el Memorando ordena acciones que sólo son procedentes mediante una reforma. Descalifican el memorando de AMLO como si fuera un acto arbitrario, descabellado que trastoca el Estado de Derecho de México.  Por los “gritos” y “sombrerazos” y además por el “estruendo” que han generado, pareciera que el uso de ese instrumento ha ofendido la “delicada” y “susceptible” sensibilidad de los aludidos.  En realidad el Memorando de AMLO no ha afectado ningún tipo de interés jurídicamente protegido de nadie.  Su composición no es, ni mucho menos, sembradora de discordia ni de enemistad.  Sino, más bien, se trata de una “amigable”.  Sólo se trata de un instrumento que pretende poner a salvo los intereses democráticos (¡he aquí la razón de fondo de la reacción conservadora!) no sólo de los trabajadores de la educación sino de sus familias, más aun, de los trabajadores de la educación “injustamente presos” por las administraciones neoliberales, se indica la importancia de <<ponerlos en libertad>> a la brevedad inmediata.  Tal indicación desde luego comporta un enorme beneficio no sólo para los profesores injustamente presos, sino sobre todo para sus hijos, para sus familias, y para la sociedad, vista en su conjunto. Tal beneficio, por lo que alcanzamos a ver, en modo alguno perjudica el “estatus” de los que actualmente integran la CNDH.  No se alcanza a ver como se menoscaba la “sensibilidad” tantas veces aletargada, en otros casos mucho más apremiantes.  Sin embargo, su falta de “protagonismo” en casos de estos, ahora, “con toda oportunidad” aprovecha el caso del Memorando del Presidente, sabedora de la “vitrina publicitaria” que implica cuestionar aunque sea frívolamente ese instrumento.

La CNDH y las demás organizaciones de juristas que coincidieron en el coro de diatribas contra el memorando   de AMLO, parecieran “en sus prisas de protagonismo fácil” que han olvidado su vocación de juristas. Por ejemplo se han olvidado que el derecho mexicano no sólo es normativista sino, igualmente principista, deontológico. Y que si bien pareciera no apoyarse en alguna norma el memorando de AMLO, empero esto no es absolutamente cierto, recordemos que estamos en un mundo donde los “absolutos” casi no existen. En efecto, baste recordar el principio general del derecho demostrado por el jurista vienés: Hans Kelsen, quien sostuvo de modo contundente que <<lo que no está jurídicamente prohibido, está permitido, y si lo está, entonces, esta ordenado en última instancia en el sistema de normas que constituye un sistema jurídico positivo vigente>>.  El Morando entonces, que, es aquí de lo que se trata, si jurídicamente no está prohibido entonces está permitido.  Si se examina, con cierto detenimiento, no “con las prisas” del protagonismo insulso, el ordenamiento jurídico constitucional, entonces, veremos que no hay una prohibición ni expresa ni implícita en el texto de nuestra actual Carta Magna.  Por tanto es absolutamente lícito, legal, más aun constitucional.  Por si esto fuera poco, tal instrumento no está sino muy dentro, en clara concordancia, con los usos y costumbres y los standares de la práctica administrativa pública internacional.  Del mismo tenor son por ejemplo los Twitter del actual presidente de los Estado Unidos de  América.  En este caso, en esa sociedad compleja, nadie se atreve a hacer ningún escándalo, sobre todo porque toman en cuenta que la sociedad gringa no es ninguna “aldea”, ningún “condottiero” medieval, sino se trata de una sociedad moderna, compleja, de gran dinamismo, de grandes urgencias, y por lo mismo en ella la celeridad es tan importante como la certeza o la seguridad en juego en ese tipo de sociedades. Condenar las prácticas administrativas del actual presidente de México, el uso de instrumentos específicamente modernos, como el caso del Memorando, no sólo es condenar a los gobernados y administrados mexicanos a los “arcaísmos” y “atrasos” administrativos del pasado, pero además muestran que se carece de la “capacidad de entender” las circunstancias específicas en que procede,  desde luego, no sólo de acuerdo a reglas sino a valores y principios a que responden.  La visiones “dogmáticas” en materia jurídica y administrativa y sobre todo en derecho, por lo visto,  no dejan de responder a una “aldea global” con claros tintes “neoliberales” y oportunistas.            

Finalmente el Memorando aludido en modo alguno invade competencias del legislativo, pues deja a salvo la competencia de éste, para que dentro de esta esfera se diga trabajando por los consensos relativos al perfeccionamiento de la reforma  democrática de la educación en México. Nueva mente la lectura precipitada, su clara petición de principio der los personeros de la CNDH, les impide ver la salvedad anterior que permitir por un lado a la legislatura federal arribar a los consensos tan difíciles de lograr hoy en día. Recordemos el caso Calderón que se la pasó todo su sexenio armando consensos y nunc a arribó realmente a ellos y las reformas anunciadas tuvieron que esperar la llegada al poder de Peña Nieto, con los malos logros ya conocidos.  Luego lo que se debe tener en mente para hacer una interpretación jurídica y política correcta del Memorando de AMLO, no es la el frio texto solo literalista de una norma jurídica o de un conjunto de éstas, sino los principios de máxima equidad  y protección amplia de derechos humanos en favor de los trabajadores de la educación sobre todo de los injustamente presos, y además de sus familias. Tal instrumento entonces solo un criterio demasiado obtuso y cuadrado puede ponerse en su contra. Esta práctica se subvertir las instituciones democráticas si por mayoría de razón responde a claros designios de la “barbarie neoliberal” actual.      


Semblanza

Samuel Tovar Ruiz

Catedrático de la Maestría en Ciencias Políticas y de la Facultad de Derecho de la BUAP.  Autor del libros: Hume: el Fundamento del Estado y Derecho Moderno, Epistemología de las Ciencias Sociales y Políticas, Configuraciones Jurídico Políticas, la Cuestión Social (libro en prensa), etc.  E- Mail: Coseidad@hotmail.com. 222  2295500 ext. 7712.

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