Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El fracaso del acceso a la información

La pésima construcción del Sistema de Portales de Obligaciones de Transparencia es una realidad

Juan Bosco Rosillo

Abogado por la UPAEP. Maestría en Derecho Fiscal. Fue Comisionado del Comité Ciudadano para la Transparencia del Municipio de Puebla. Es Integrante del Nodo de Transparencia en Puebla

Viernes, Marzo 22, 2019

Si bien el Instituto de Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), es una Institución que debe ser respetada, valorada y apreciada como órgano constitucionalmente autónomo, debemos también reconocer que aún tiene pendientes.

La pésima construcción del Sistema de Portales de Obligaciones de Transparencia (SIPOT) es una realidad. Este sistema es el encargado de que todos los sujetos obligados pongan a disposición del ciudadano la información que la ley les obliga. Se ha intentado presumir como un éxito este sistema, el comisionado presidente del Instituto afirma que se tienen mil 593 millones 220 mil 936 registros. ¿Un mundo de información al alcance del ciudadano? Eso se pensaría.

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Sin embargo, no es así. Para ingresar al SIPOT primero se debe tener claridad en si la información es federal, estatal o municipal; después quién es la dependencia o entidad encargada y finalmente conocer el artículo de la ley de acceso a la información -federal o estatal- que se desea consultar. De lo contario no se tendrá acceso a la información.

Si el ciudadano logra consultar la información se descargará un archivo en formato excel, en el cual la información puede estar vaciada en un número excesivo de celdas. Todo esto, sin duda provoca que el ciudadano no pueda acercarse y consultar fácilmente la información, es decir la información no es accesible.

Se tienen millones de datos  o de información de los sujetos obligados para consulta pública, pero no se consultan porque el sistema no es amigable, requiere de conocimientos técnicos. La accesibilidad de la información es una obligación prevista en múltiples artículos de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública. Sin embargo parece que eso al INAI, no le importa o no le preocupa la calidad del sistema.

Esto no es una opinión personal, la métrica de Gobierno Abierto 2019 refleja el fracaso del SIPOT al señalar que éste registró un promedio diario de tan sólo mil 178 personas usuarias entre el 01 de enero de 2018 y el 30 de octubre del mismo año. Esta cifra es menor al promedio de solicitudes de información diarias que recibieron los sujetos obligados en un periodo similar; es decir las personas prefieren enviar una solitud de información (y esperar 20 días) que tratar de encontrarla en el SIPOT. Dicha situación refleja que este sistema es utilizado sólo por una pequeña parte de la población.

En conclusión: el SIPOT no funciona, es inaccesible y al tener tanta información sin ser consultada, es un fracaso o  por lo menos no cumple con su objetivo.  Replantear el diseño del Sistema, permitirá que los ciudadanos puedan realmente acceder a la información y a los millones de registros que ya existen.

Se ha construido mucho en materia de transparencia, acceso a la información y protección de datos personales como para no tener memoria, se ha propiciado una evolución ascendente en el derecho de acceso a la información y protección de datos personales. Desde el 2002 nació el IFAI, consolidándose como INAI y convirtiéndose en un verdadero contrapeso al poder político en cualquier nivel de gobierno.

Por eso, debe verse con preocupación la campaña de desprestigio que realizó el Ejecutivo Federal para minar los únicos contrapesos que tiene: el Poder Judicial de la Federación y los Órganos Constitucionalmente Autónomos. Al mismo tiempo una vez que los desprestigiaba, les reducía el presupuesto, es claro que una política de austeridad era necesaria, pero no se justifica en el contexto realizado por el Ejecutivo Federal: quitar presupuesto a los órganos autónomos para que dejen de hacer funciones encomendadas por ley. Tampoco se justifica para crear clientelas políticas, lo cual parecería ser el destino de los programas sociales de la administración pública federal.

Sin duda el gasto público y los programas sociales tiene que ir de la mano, de la transparencia y el acceso a la información. De ahí la importancia de que el INAI se fortalezca y empiece corrigiendo las fallas al Sistema de Portales de Obligaciones de Transparencia (SIPOT).

Twitter: @JUANBOSCO_R

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