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Opinión



El problema de Enrique

Miércoles, Marzo 13, 2019 - 07:28
 
 
   

Insistentemente ha pedido la transparencia de los fideicomisos y la supervisión de los recursos

En el terreno de lo profesional Enrique es extraordinario; nadie, ni de la derecha ni de la izquierda, podrá refutar los amplios conocimientos que tiene de los asuntos económicos –su especialidad-, y de otros tantos temas que afectan a la sociedad.

Rubros como el de la transparencia y rendición de cuentas los maneja al dedillo, se las sabe de todas, todas; tanto que fue uno de los grandes impulsores de la Iniciativa Ciudadana 3 de 3 que puso a temblar a más de un político.

La famosa Ley establece la obligación de todos los funcionarios públicos de hacer públicas tres declaraciones: la Patrimonial, la de Intereses y la Fiscal; define reglas de conducta para los servidores públicos y actores privados, así como sanciones para los corruptos. Enrique fue su creador.

Insistentemente ha pedido la transparencia de los fideicomisos y la supervisión de los recursos públicos, situación que enfadó a más de un alto funcionario en administraciones no tan lejanas.

En el terreno de lo electoral ha puesto sobre la mesa la reducción del 3 al uno por ciento el apoyo de firmas, con un mayor tiempo para la recolección, con el fin de que los aspirantes a candidatos independientes no tengan trabas insorteables en las contiendas.

En este mismo tenor, ha propuesto que se aplique la segunda vuelta electoral en los comicios para elegir gobernador y presidentes municipales, con el fin de que los ciudadanos se sientan mejor representados.

Quizá la propuesta más importante que le he escuchado a Enrique es que los partidos políticos saquen las manos en el nombramiento de los titulares de órganos tan simbólicos y representativos como los electorales (Instituto y Tribunal), de Derechos Humanos y de Acceso a la Información.

En fin, como intelectual interesado en mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, de la sociedad en general, sus propuestas han generado amplias expectativas entre los electores, los votantes.

Viene lo Preocupante…

El problema que tiene Enrique es abismal, profundo, preocupante: su nivel de elocuencia es tan alto que la “gente de a pie” no le entiende; su público meta nunca han sido los sectores más vulnerables y desprotegidos.

Siempre que emite una opinión razonada se dirige a un sector social un tanto elevado; a los sectores intermedios o las “clases medias” les cuesta trabajo entender, de manera rápida, su mensaje, capaz de motivarlos a ser participativos.

Enrique habla, siempre habla, de cosas interesantes, eso sí, pero pocas veces (por no decir nunca) aterriza sus discursos en temas torales, vitales para los sectores sociales más “agredidos”.

Se le olvida que el pueblo es el que vota; no tiene en cuenta que ese “pueblo” que padece a diario las inclemencias de la economía –no de su economía-, que sufre constantemente el golpe certero de la inseguridad en las calles, en los microbuses, es el que emite el sufragio a favor o en contra.

A Enrique alguien debe decirle que tiene que aterrizar sus mensajes, que a la gente le gusta escuchar lo sencillo, lo entendible, lo coloquial; que la gente necesita saber qué se hará ante tanto feminicidio, ante la polémica del aborto, ante tanto ambulantaje y suciedad urbana.

Enrique debe entender que para ganar necesita disfrutar de un rico baño de pueblo; las clases socioeconómicas altas ya están de su lado; a los intelectuales y académicos ya los tiene en la bolsa; al empresariado no será difícil convencer.

Entonces, lo que le hace falta a Enrique es subirse al ringo o bajarse de la banqueta para agarrarse a trompadas con el que se le ponga enfrente, por muy bronco que se diga, por muy bocón que parezca el contrincante. Eso si quiere ganar.

Enrique tiene que quitarse el saco y la corbata, arremangarse la camisa –volverse un descamisado-, ponerse las botas o los tenis y meterse entre la gente; no engañar, sino sentirse y verse como la “mayoría”, que es la que da los votos. Eso si quiere triunfar.

La imagen de “ciudadano” y de gente preparada ya la tiene; ahora tiene que ganarse la confianza y el total respaldo de las demás fuerzas políticas y sociales del Estado.

Nuestro buen Enrique debe comprender a cabalidad que a quienes se va a enfrentar son a maestros del arte del engaño, de la demagogia, del populismo, porque eso lo llevan en la sangre. Es de escuela. Por eso siempre terminan conquistando a los (mal llamados) de “abajo”, a las bases.

Si ya tiene el respaldo de otros partidos, pues que los aproveche, que utilice todos sus conocimientos político-electorales, sus estrategias, para llegar al corazón de esa indispensable mayoría.

Y sus aliados deben entender, a las buenas o a las malas, que Enrique quizá haya sido la mejor opción, dadas las condiciones de ruptura, de desencuentro, de traiciones que hay al interior de sus fuerzas políticas.

Aquí todos podrían ganar si quieren, siempre y cuando Enrique se ponga las pilas y se baje de ese pedestal en el que lo han colocado, siempre, sus incondicionales. Enrique tiene un serio problema, pero creo que quiere ganar. Creo que puede.

@elmerando

elmerancona@hotmail.com


Semblanza

Elmer Ancona Dorantes

Periodista y analista político de profesión; estudió la Licenciatura en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y la Maestría en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; ha sido catedrático en diversas universidades. Ha colaborado en diversos medios de comunicación: Campaigns & Elections (articulista); Radio Fórmula (El Punto Crítico); Periódico Reforma (fundador y editor de política); Agencia de Noticias del Estado Mexicano–Notimex (Director Editorial); Milenio Yucatán y Milenio Puebla (columnista); Grupo Editorial Expansión (editor y articulista). En medios digitales ha sido Director y Fundador de  generaccion21.com y de la Alianza Periodística Estratégica (APE). En áreas de Comunicación Social ha participado en el H. Ayuntamiento de Puebla (Director de Análisis Estratégico) y en el Gobierno del Estado de Yucatán (Director General del Diario del Sureste).

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