Vale preguntarse ¿Dónde queda el discurso de la unidad bajo el lema “juntos haremos historia” a pocos días de mandato de la alcaldesa poblana?
La izquierda en Latinoamérica tiene los ojos y la esperanza puesta en el gobierno de López Obrador y su agrupación política que logró senda mayoría en cargos federales y estatales las pasadas elecciones, un hecho llama la atención: el tan aludido cabildazo a pocos días que la alcaldesa Claudia Rivera, representante de Morena, y quien hiciera uso de la democracia partidista de izquierda para hacerse con la dirigencia de una de las ciudades más importantes del pais, no es más que la expresión de un partido que se resquebraja desde dentro.
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Rivera hoy se encuentra entre la espada y la pared. Por un lado un partido que reproduce pugnas internas por intereses varios y una ciudadanía que reclama la mejor administración de lo público. En su máxima expresión tal encrucijada es la antesala a la polarización del movimiento de regeneración nacional, muy a pesar del poder que le dotó la ciudadanía azteca.
Si bien es cierto Morena apenas nació a la vida partidaria hace cinco años – enero del 2014- antes ya existía como agrupación civil y política impulsada por el presidente en turno. De entre los ejes programáticos como partido político destaca la ausencia de arribismos entre miembros del partido, y la eliminación de todo tipo de trifulca a causa de intereses individualistas por hacerse con algún poder político, en la expresión ceteris paribus ¡unidos haremos más!
La cosa se complica cuando no solo no se corresponden las alocuciones de representantes morenistas que suenan revanchistas – la de algunos ediles contrarios a la alcaldesa- sino que se distancia bastante el modus operandi de la política local a la nacional, abrogando esta última por un cambio social y político de gran calado auspiciado por Obrador y camaradas.
Entonces ¿Dónde queda aquello de la cuarta transformación? Si no se impulsa tal escenario desde los miembros y representantes de Morena.
A propósito del proceso de institucionalización de partidos políticos-entendida como enraizamiento de la agrupación con los electores y continuidad política - politólogos como Giovanni Sartori y Guillermo O’Donnell coinciden en que los procesos de democracia interna son fundamentales en el enraizamiento ideológico y social de la agrupación: el buen estado de una agrupación política se evidencia de dentro hacia afuera por ser esta su base programática.
Las recientes posiciones que han tomado miembros de la colectividad en eventos públicos y cuestiones de interés político en la ciudad y en el partido en apoyo de posible impeachment en términos coloquiales cabildazo a Ribera, está a la orden del día; el efecto secundario de conducir la opinión publica hacia donde más resulte favorable del juicio político no es lo más relevante, el hecho de que un partido político con tal apoyo social no logre un enraizamiento ideológico y social con la ciudadanía, en tiempos tan propicios con la popularidad de AMLO por las nubes, no solo resulta desechar un az, sino, una bofetada a los creyentes de una política diferente encabezada por uno de los gabinetes de gobierno izquierdistas más amplio en Latinoamérica.
De otra manera, es evidente que cierto despertar de la sociedad civil ha sitiado las recientes decisiones de la alcaldesa – viaje a Viena hace unos días, ahora a Paris, etc, etc- son algunas de las malas decisiones de la mandataria a pocos días de su periodo; hechos que han causado revuelo en redes sociales y medios comunicativos, no es para menos: viaje todo pago improductivo.
Maximizado por esto, sin embargo hoy se le ataca desmedidamente sobre dos problemas preexistentes en la ciudad: el disparatado nivel de inseguridad en todos los ámbitos y la incomodidad publica a causa de la presencia de vendedores ambulantes en el centro histórico, principalmente.
Por un lado, si bien es cierto la percepción de inseguridad del poblan@ no ha disminuido ni se ha dado una solución de reubicación y legalización comercial de los vendedores ambulantes, tales problemas no los trajo la Ribera y, ¡a lo mejor ni se irán con ella! por lo que acusar a la mandataria de todo esto, resulta al menos excesivo.
Por el otro, lo de las vacaciones pagadas será otra cosa, frente a la cual cualquier ciudadano y ciudadana tiene derecho a reclamar, sobre todo cuando la máxima de Regeneración Nacional es el combate frontal a la corrupción; sino dan ejemplo, entonces ¿en qué estamos? (…)
Así las cosas, la cuestión de fondo no debe eludirse, y más halla de los buenos deseos de unidad y de trabajo mancomunado, el partido de la Regeneración Nacional debe ser consecuente con el slogan juntos haremos historia y empezar a ponerse de acuerdo en cosas mínimas como lo es el apoyar o castigar a una de sus pupilas que se mostró prometedora a los poblanos y poblanas.
La culminación del periodo de Ribera continuara en pedestal, mientras, mucho tendrá que ver una verdadera democratización al interior del bloque de izquierda más popular en la región.
En ultimas y a propósito del viro a la derecha que experimenta gran parte de las democracias latinoamericanas Morena funge como buen o mal ejemplo, ya que de sus resultados (políticos, sociales y económicos) depende una posible vuelta de tuerca a la izquierda en cierta parte de la región: Argentina, Uruguay, y si acaso Colombia. Por tanto, ¡que la cuarta transformación no sea mas un recurso alegórico sin efecto más allá de lo simbólico! (…)