La historia de los Estados Unidos de Norteamérica es la historia de un país que utiliza el terrorismo como la vía para invadir naciones, derrocar gobiernos, asesinar y violar los derechos de los pueblos, así como de transgredir los principios normativos del Derecho Internacional. Venezuela es una nación hermana y por lo tanto la política exterior del gobierno mexicano ante esta nueva ofensiva en contra de Venezuela, es de absoluto respeto a los dictados y principios de la “No Intervención” y del respeto irrestricto a la “libre Autodeterminación de los pueblos”, por lo tanto esta postura ante el intento golpista del gobierno de Trump, no solo es correcta, sino que se sustenta en lo establecido en el artículo 89 fracción X de nuestra Constitución Política, el cual establece lo siguiente:
Artículo 89. Las facultades y obligaciones del Presidente, son las siguientes:
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Fracción X. Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales;
De lo que a la letra expresa este precepto constitucional es que se respalda la propuesta del gobierno de México, en el sentido de crear una iniciativa internacional para promover el dialogo entre las partes en conflicto en Venezuela para buscar moderar la confrontación y privilegiar el derecho a la paz, como medio indispensable para el desarrollo nacional de los venezolanos. Propuesta a la que se ha sumado de manera significativa el gobierno de Uruguay. En el origen de la crisis Venezuela-Estados Unidos, está presente la postura imperialista del gobierno estadounidense que se encuentra ante el dilema del desastre de la globalización como fenómeno de prolongación del capitalismo, sistema hoy altamente cuestionado por los malos resultados que le ha arrojado a la humanidad la doctrina neoliberal. De ahí que hay que recurrir a la estrategia terrorista para mantener vigente la actitud y practica de la extensión del dominio norteamericano sobre un país u otros por medio de la fuerza militar, económica o política. Y es a partir de esta siniestra maniobra que se pasa de la ayuda humanitaria en Venezuela, a la de la Intervención Humanitaria, empezando con el derrocamiento del gobierno del Presidente Nicolás Maduro, a través de un pelele como lo es Juan Guaidó, quien es asistido y utilizado para este fin, sin que hasta ahora se pueda decir que será fácil deponer al gobierno legítimamente constituido en Venezuela.
Hay que mencionar, que como era de esperarse desde que Venezuela inicia su proceso político definido como anti-imperialista, y posteriormente como socialista, el proyecto bolivariano enfrentó durante todos estos años presiones y amenazas externas por la derecha global, especialmente por parte del gobierno de los Estados Unidos. Desde sus propios inicios, el entonces gobierno de Chávez confrontó acciones imperiales destinadas a derrocarlo. El gobierno de los Estados Unidos en todo momento ha apoyado política y financieramente los intentos de la derecha venezolana por derrocarlo, comenzando por el golpe de Estado de abril 2002 y el paro petrolero-empresarial que prácticamente paralizó al país durante dos meses entre los años 2002 y 2003. Por otro lado el ex presidente Barack Obama, justo antes de salir de la presidencia, resurgió una orden ejecutiva que declaró a Venezuela como una "amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los Estados Unidos". Más recientemente, en agosto de 2017, Donald Trump amenazó a Venezuela con una intervención militar en los siguientes términos: Tenemos muchas opciones para Venezuela, este es nuestro vecino, estamos en todo el mundo y tenemos tropas en todo el mundo, en lugares que son muy, muy lejos, Venezuela no está muy lejos y la gente está sufriendo y muriendo. Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar si es necesario.
Como un primer paso de esta anunciada intervención militar se dio la orden de establecer un bloqueo financiero a Venezuela. Éste ha tenido una aplicación extraterritorial mucho más allá de los Estados Unidos ya que muchos bancos de otros países, especialmente de la Unión Europea, han suspendido sus operaciones con Venezuela por temor a represalias del gobierno estadounidense. En este contexto y ante los escenarios primero del golpe de Estado parlamentario en Brasil y posteriormente la victoria electoral de Jair Bolsonaro y de Macri en Argentina, y en general el desplazamiento político latinoamericano hacia el neoliberalismo y la alianza con los Estados Unidos, hechos que han alterado significativamente el contexto continental en el cual había operado el proceso bolivariano. Enfrentando el gobierno de Nicolás Maduro una creciente y severo aislamiento, no solo internacional, sino incluso latinoamericano. El gobierno venezolano no solo no cuenta en estos momentos con el respaldo latinoamericano que tuvo anteriormente, sino que enfrenta ataques sistemáticos por parte de la mayoría de los integrantes de la Organización de Estados Americanos y una presión constante por parte del denominado Grupo de Lima, quienes se suman a los dictados del imperialismo norteamericano para consumar la infamia internacional de atentar en contra del pueblo venezolano, escenario sumamente complicado para las relaciones internacionales en la región latinoamericana, donde el gobierno de México asume una postura congruente en el marco del Derecho Internacional y del necesario dialogo entre las naciones para conducirse por la observancia y practica de los principios del derecho a la paz.