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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Hay una Rosa de Puebla y es de izquierda

La ceguera neoliberal parece apoderarse del congreso. Nada que ver con la Cuarta Transformación

Samuel Tovar Ruiz

Catedrático de la Maestría en Ciencias Políticas de la BUAP.  Autor de los libros: Hume: el Fundamento del Estado y Derecho Moderno, Epistemología de las Ciencias Sociales y Políticas

Viernes, Enero 18, 2019

Un actor o una fuerza política, si no es “seguidista”,  “restauracionista”  u “oportunista confeso”, si carece de una posición ideológica firme, definida, en temas social y políticamente importantes generalmente asume posiciones que rayan o convergen con la ideología y actores políticos inmediatamente imperantes o disponibles en el medio o escenario social en que se mueve o desenvuelve.   A este respecto el “seguidista” además de carecer de criterio propio, de padecer el síndrome de la “despersonalización crónica” es especialmente proclive a cubrir semejante vacío mediante un “pastor” que le es indispensable para que le indique qué y por qué rumiar; el otro personaje igualmente de personalidad “diletante” (de convicciones carentes de firmeza), no sólo “rumea” lo que le ordenan, sino busca servir y tener contentos a sus “amos”, haciendo causa común con otras no menos dóciles “ovejorras”; es decir, anda en busca de más ingenuos ideológicos o de “inermes” políticos    que le sigan en su aventura de entregarse en brazos del neoliberalismo ramplón,  pues cree ver en esa doctrina su salvación (¡sic!) utilitarista.     

La izquierda o lo que se llama izquierda representativa en puebla, parece no darse cuenta de la enorme oportunidad de colocar en el gobierno interino, por primera vez, un cuadro de izquierda.  En cambio, entrampada en las migajas del “pasado neoliberal” sólo acierta a buscar “proto/tipos  neoliberales”, más aun derechosos, para cubrir ese importante puesto. Es decir, al no darse cuenta de la actualidad de los tiempos MORENA que viven no sólo el país sino desde luego Puebla, al no saber cómo dimensionar la propia veta política que tiene delante suyo, la tira por la ventana, casi la repudia, y lo peor busca en la “orfandad política”, la de los políticos “individualistas” neoliberales o en su oferta  políticamente “fallida”, lo que parece una tablita de salvación. La pregunta es de ¿qué quieren salvarse?  Pues lo que hay en ellos, en esos representantes, es sólo “incapacidad” para leer la realidad político actual.  En efecto, parece ser éste el caso, el de esa esa extraña “locura representativa” en que este tipo de personajes pretenden que todos compartamos su etravío, ¡solo porque se consideran “nuestros” representantes!  Pero ls propuestas que nos ofrecen como alternativa, todavía más, rayan en una especie de “déficit” no tanto demencial como “moral”. Todos ellos provienen del “régimen neoliberal” oligárquico, pero además todos ellos asumen posiciones claramente “autistas”, descabelladas, ilógicas; se ostentan como “portadores” de lo que no son; es decir, son todo “menos honestos”, probos, de juicio y claridad democrática.  Por más que buscamos en sus antecedentes estas prendas, nos cansamos de hacerlo y no las encontramos.   Pretender habilitarlos para que asuman una responsabilidad del tamaño de una gubernatura interina, lo que de plano raya en la sinrazón, en una ausencia de comprensión de lo que es la Cuarta Transformación, rayan en un criterio por completo alejado de las ideas y principios que enarbola AMLO; más aun dan a entender que ya encabezan una  Contra Transformación, su transfuguismo ya es inocultable. Habría que ver ¿con qué profundidad lo hacen?  Y ¿a quién benefician?

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Todos ellos, los propuestos del PRI y PAN, tuvieron su tiempo neoliberal y oligárquico, fueron cómplices y corresponsables de ese nefasto  régimen. Un personaje, como se sabe, solo es una criatura o producto de  circunstancias sociales y políticas específicas, más allá de ellas no es nada.  Pretender “perpetuarlo” pasando de largo esas circunstancias en que un día  fue tal o cual cosa, es no sólo trastocar el juicio lógico, sino perder por completo la brújula.  Los hombres son hijos de su tiempo, no al revés.  Se ha dicho que se requiere gente “experimentada”, con “tablas políticas”, pero fácilmente se olvida que la <<experiencia>> que se requiere no puede ser sino sólo de <<corte democrático>>, de modo que la tal experiencia en modo alguno debe ser en “moches” o en ridículos “ardides neoliberales”,  en traiciones al presupuesto público, a sus correligionarios o al Pueblo, en “favores” que más tarde se cobran, en dobles discursos de gente que se cree “muy listilla” pero, a la vuelta de la esquina, ya se anda burlando de los “incautos” que deja en el camino.  Esa sopa ya el pueblo la sabe, ya  le dieron a probar mucho, esa “experiencia” en el contexto y programa de la Cuarta Transformación no sirve, es, más bien, un  insulto no sólo a la gente sino a la <<razón democrática>>.   Es una “experiencia decadente”, frívola, digna de caer, y en modo alguno sirve para la construcción de la sociedad democrática con que sueña Puebla o el Pueblo mexicano.  La <<experiencia>> que, en cambio, se requiere, apenas recién se está adquiriendo, tiene solo un poco tiempo de hacerse, de manufacturarse.  Nadie puede decir que la posee, sobre todo si arrastra un “pasado neoliberal” o “diletante” o de gran complicidad con la oligarquía que combate la Cuarta Transformación.  Quien defienda, a pesar de todo, esa “experiencia” esclerótica, no sólo muestra la más absoluta ignorancia de la situación, sino demuestra su afiliación confesa al “neoliberalismo morenovallista”,  pero además muestra que ha claudicado con la Cuarta Transformación, que su “sentimiento  compromiso neoliberal” es más profundo, más aun que es un “simulador” y “tránsfuga”.  Sabemos de los bandazos de alguna gente del PT, pero MORENA siendo un partido serio, responsable de la Cuarta Transformación, no puede darse el lujo de sucumbir a semejantes extravíos. No puede cerrar los ojos y dar paso a los “restauracionistas” del pasado régimen.

La Cuarta transformación en Puebla requiere superar el estrecho horizonte de la política “restauracionista”, “seguidista”, “diletante”, probada cómplice del neoliberalismo antipopular.  La apuesta ciudadana por la izquierda en Puebla, claramente manifestada el 1º de julio del 1018, no puede ser ignorada, mucho menos rehuida.  Si los representantes actuales en cualquier coto de poder, a nombre de MORENA, no se sienten con los tamaños necesarios para sostener una posición ciudadana, más aun, el mandato de ésta, en un gesto de honestidad, tienen la salida de la renuncia a su cargo.  Puede ser que sus suplentes puedan mejor con ese encargo, y mucho más “si no se han cansado”.   Murillo Karam cuando “se cansó” dejo su cargo y entro un relevo. Por lo menos hizo algo bien. Parece ser que el actual desgano y vedetismo de algunos representantes obedece a esa causa, al “cansancio moral”.  Pero esa actitud casi es un absurdo, apenas van de ejercicio del poder dos meses, y “ya andan tirando la toalla”.   En efecto, ese cansancio o desgano no tiene nada que ver con las prácticas políticas de la izquierda y menos de MORENA. La Cuarta Transformación requiere gente talentosa, ¿qué duda cabe?, pero también de gente cargada de energía, ¡imparable!, ¡que no se raje!  Que no ande pidiendo frías a la contraparte, que no ande levantando los “escombros neolibarales” que sólo ve el <<ángelus nuovo>> de Benjamin.

La diferencia que hay entre los prospectos “priistas” y “panistas” con los de izquierda en el contexto actual de la lucha por la gubernatura interina, no estriba en que los primeros posean “dotes extraordinarios”  o “cualidades sobrenaturales” y los segundos no.  Esto de los “dotes” en realidad es “pura paja”, “broma de mal gusto”.  No existe tal superioridad, lo que realmente existe, en cambio es que los primeros, “pueden pagar”, se pueden “mochar” con los periódicos, la radio, o la tele para que divulguen sus imágenes, sus “supuestos dotes” de superhombres, así sean ideológicamente unos neoliberales energúmenos; mientras los segundos  aunque tengan mejores ideas, mejores planteamientos, por falta de recursos permanecen fuera de foco.  Es decir, los primeros para difundir su imagen y propuesta recurren al “más puro estilo” del morenovalismo, mientras los segundos, fuera del presupuesto, se mantienen dentro de los parámetros de escases y austeridad característicos de MORENA movimiento.  Qué los legisladores no perciban esa diferencia es por completo una falta de respeto a la inteligencia de la comunidad MORENA local Y nacional, ya no se diga a la Cuarta Transformación, que se dejen llevar por el “canto del cisne”, que aparezcan en imágenes periodísticas casi “en brazos” de “personajes neoliberales”, muestra además de una evidente inmadurez política (quizá por esa razón andan buscando “gente experimentada”) un tufo de ausencia de criterio propio y mucho menos de izquierda MORENA.  Por otra parte, dadle chance a los de izquierda, por lo menos, a tener voz, a  la que tienen en los medios oficiales los de derecha, los de los los “moches”, y el resultado será muy otro.  Desearíamos escuchar la contundente argumentación de una Rosa Márquez, incluso de un Norberto Amaya, etc., con cobertura de medios, no sólo pulverizarían y reducirían a su simpleza a los pacheco o a los almeida, sino veríamos por qué juzgamos ciegos a los actuales legismadores, que andan buscando paladines donde no hay, solo en desgracia, pues no se olvide que tal es la condición actual de sus partidos contundentemente derrotados e las elecciones del pasado  1º de Julio.  No se olvide que el Pueblo voto y mando a neoliberalismo y todas sus achichincles a la basurero de la historia. Pretender restaurarlo es una despropósito, más aun, una Contra- transformación.

Así las cosas, la propuesta puede tener cualquier color menos el priista o panista. Su color no puede ser otro, sino el ROSA MORENA, es decir el de una ROSA que además es de izquierda. Puebla tierra de flores, por ahora reconoce en  Rosa la mejor exponente de ellas La izquierda tiene esa alternativa, aun puede reivindicarse, y no traicionar a la Cuarta transformación.  Quien se case con el “restauracionismo neoliberal” está perdido. No ha entendido los tiempos democráticos, muestra crasa ignorancia en ese tema.

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