Hablar de la formación política e ideológica como una tarea estratégica, para el Partido Político Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que en un corto tiempo alcanzo un alto nivel de competitividad electoral que le significo constituir una nueva mayoría social, para salir del proceso electoral reciente como fuerza política ganadora del poder legislativo y ejecutivo, que se refleja en una mayoría en el Congreso de la Unión y que AMLO sea el presidente de la república, trae consigo 2 serios problemas, su masificación y política de alianzas basada en el pragmatismo político y utilitarismo, que en la práctica ha dado cabida a personalidades sin identidad y pertenencia a los principios estatutarios de morena, reproduciendo el arribismo, oportunismo, practicas poco honorables que ponen en evidencia la ausencia, negación de principios y valores fundados en virtudes de la ética pública, ello es un rasgo que permea en aliados y militantes que ejercerán poder político para la toma de decisiones. Coexisten militantes formados en las filas de la izquierda ortodoxa y radical, también de quienes se identifican con el progreso, líderes de movimientos sociales, quienes defienden los valores de la democracia liberal, socialdemócratas, liberales sociales, marxistas, laicos y aquellos que profesan la libertad de creencias religiosas.
Paralelamente convergen en su seno: funcionarios públicos que han tejido alianzas con el objeto de que dirigentes y representantes populares les puedan garantizar exoneración e impunidad en sus cuentas públicas y con sentido utilitarista montarse en el “trampolín político” para satisfacer sus ambiciones personales; los redimidos que ven al partido como una agencia de colocaciones a pesar que en el pasado fueron frenéticos críticos; quienes ven a morena como el espacio partidario para sembrar grupos de interés facciosos para hacer escándalo mediático y divisiones internas , un nido de infiltrados y soplones, provocadores; los arrepentidos de su militancia en otros partidos políticos, todos ellos, tienen en común el estigma de la sospecha y la desconfianza por las bases militantes de morena y de todos aquellos que casa por casa , en cruceros, con mística y convicción buscaron el voto para AMLO, la cascada de votos beneficio a candidatas(os) desconocidas(os), frívolos, sin una cultura política democrática, por ello ahora el desencanto aparece en los rostros de militantes de base y simpatizantes con la esperanza de que bajo el respeto irrestricto de los principios estatutarios abandonen las filas del MORENA.
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En este contexto la pregunta inevitable es ¿Formación política, e ideológica para qué?
La formación política no es para instaurar elites intelectuales que por medio del poder del conocimiento justifiquen relaciones de subordinación a lo interno de la estructura partidaria, sean los beneficiaros permanentes de las relaciones y ejercicio de poder político.
La formación política crítica y transformadora tiene una relación directa con una cultura política democrática, participativa y cívica, por ello debe cultivar principios éticos y valores que orienten y normen sus acciones respecto a lo correcto e incorrecto, condición básica para formular metas y propósitos individuales y colectivos, ideales y aspiraciones realistas, alejadas del individualismo egoísta y mezquino, de las ocurrencias o utopías artificiosas.
Valores, actitudes y conductas son y deben seguir siendo cualidades que orienten y regulen un comportamiento, para que en la cotidianidad determinen una conducta basada en la conciencia crítica, voluntad, compromiso y convicción ideológica.
Morena necesita institucionalizar la formación política e ideológica, con el objeto de formarnos para luchar mejor contribuyendo al crecimiento de nuestro proyecto político, puntualizar nuestros fines y los medios para alcanzarlos para que nuestra militancia tenga una identidad y pertenencia con la nueva mayoría social que representa, proyectar la sociedad que queremos construir
La formación política es por tanto un asunto de educación ciudadana, de crear ciudadanía y por tanto el problema es cultural, es en esencia un proceso de aprendizaje, de transmisión de experiencias para adquirir un conjunto de conocimientos y competencias con el propósito de desarrollar nuestra capacidad de análisis e interpretación de manera objetiva y por tanto realista, donde se pueda dilucidar las relaciones de poder en la sociedad, sus conflictos sociales, el orden y la libertad, la conciencia y ejercicio del poder como contradictorios y asimétricos.
En este gran desafío estratégico es necesario conformar liderazgos consistentes ideológicamente, dirigentes sociales y de interlocución para construir un poder propio desde la perspectiva de la voluntad y necesidades sociales del pueblo, de la sociedad civil en movimiento, avanzar en la construcción de una sociedad democrática.
La segunda pregunta en esta tesitura debe ser: ¿formación política e ideológica con identidad de izquierda?
nish76@hotmail.com