A raíz de las recientes elecciones de Estados Unidos, se intensificó la migración de miles de centroamericanos hacia nuestro país, su objetivo principal es el de llegar a la frontera norte para solicitar asilo a los Estados Unidos por la situación económica y de violencia creciente que existe en sus países de origen.
Poco sabe la sociedad mexicana en general, sobre el fenómeno migratorio que ocurre en nuestra frontera sur, en la cual nuestro país se convierte en un país de tránsito. México, como país de tránsito, ha tenido una larga historia de movimientos migratorios diversos desde la época prehispánica hasta ahora; en la frontera sur se han escenificado desplazamientos de poblaciones con características e intensidades diversas que han dejado huellas más o menos profundas en la región.
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Hace años, tuve la oportunidad de conocer Guatemala y Honduras como integrante de un grupo de danza regional, transitamos por tierra desde Puebla hasta Guatemala y después a Honduras. Recuerdo el clima agobiante que prevalecía en ambos países y a poblaciones marcadas por la pobreza también, por eso entiendo de alguna manera el hecho de que miles de centroamericanos, especialmente hondureños migren en busca de mejores condiciones de vida, pero preocupa también que vengan sin reunir las condiciones necesarias para recorrer un camino rodeado de peligros, de cambios de clima, terrenos abruptos y sujetos a la diferenciada atención de las autoridades y de la población civil para alimentarse y descansar.
Los cruces y flujos migratorios la poseen los límites internacionales con el estado de Chiapas, en donde el tránsito fronterizo se ha incrementado especialmente en las últimas décadas con destino principal hacia el norte, donde existe una gran movilidad territorial de población por esas particularidades que asumen en tanto regiones-límite.
El flujo de personas que cruzan la frontera México-Guatemala para ingresar a nuestro país, ha registrado a lo largo del tiempo notables repercusiones relacionados con los ámbitos de desarrollo productivo e intercambio comercial, por los esquemas de relaciones que establecen con otras regiones del país y las obligadas desigualdades interregionales.
Dentro del contexto de las migraciones laborales en el mundo contemporáneo, existen notables diferencias observables entre la frontera sur y la frontera norte de nuestro país, sin embargo, los desplazamientos actuales y significativos de la población parecen vincularse en mayor medida con las trasformaciones que están ocurriendo en la esfera económica y como consecuencia de los mercados laborables, tanto en los países de origen como en el destino de las migraciones.
Ejemplo de ello son la presencia de trabajadores agrícolas guatemaltecos que se desplazan anualmente de manera temporal para ocuparse en plantaciones del Soconusco Chiapas, su persistencia en el tiempo es síntoma de la demanda efectiva de un mercado laboral que los ha requerido y continúa requiriéndolos. No hay indicios de que se interrumpa este flujo en el corto y mediano plazo, puesto que su participación en las actividades productivas en la región ha mostrado ser efectiva y eficiente.
Una corriente relativamente reciente es la de los indocumentados de diversas procedencias, principalmente indocumentados de origen centroamericano. Este flujo ha mostrado tendencias crecientes a lo largo de las últimas décadas y tampoco hay evidencia de cambios en la dirección contraria, por lo que es muy probable que a pesar de las restricciones impuestas a través de políticas y medidas adoptadas por los países de destino (Estados Unidos) y tránsito (México) su intensidad y el significado de sus impactos en la región fronteriza se mantengan.
La ocurrencia de migraciones forzadas, como la que se presenta actualmente con las llamadas “Caravanas migrantes” son más bien procesos coyunturales complejos que bien pudieran tener un trasfondo político, pero que social, económica y culturalmente representan un reto para el Estado mexicano y para nosotros los ciudadanos.
Referencia:
Castillo, M.A (2002) “Migraciones y movilidad espacial en la Frontera Sur” en Kauffer M.E. (2002) “Identidades, Migraciones y Género en la Frontera Sur de México”. El Colegio de la Frontera Sur.