Un estudio reciente de la Universidad de Incheon, en Corea del Sur mostró que en varias muestras de sal de mesa provenientes de distintos países de todas las regiones del mundo, encontraron que en el 90% de ellas se encuentran microplásticos. Estas partículas se producen en el proceso de degradación del plástico con tamaños menores de 5 mm, pero los hay de 50 a 500 micrómetros, esto es de un millonésimo de un metro.
De las muestras, las provenientes del sudeste de Asia y en particular las de Indonesia, eran las que contenían más micropartículas de plástico, que podían ser microesferas, fibras o fragmentos de distintas formas y cuyos componentes principales son polipropileno y polietileno. De hecho, se estima que una persona puede consumir hasta 2,000 partículas por año.
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¿Qué sucede cuando ingerimos estas micropartículas de plástico? Realmente no lo sabemos con certeza hasta ahora, pero parte de ellas se eliminan por las heces fecales, la mitad de los habitantes del planeta, esto es 3,500 millones, defecamos estos subproductos del plástico. Lo que sabemos es que algunas partículas, dependiendo de su tamaño, pasan el tracto digestivo y pueden circular por el organismo y los ganglios linfáticos, nuestro sistema de defensa.
El problema es grave porque cada minuto se comercializan un millón de botellas de plástico y 8 millones de toneladas métricas de plástico se vierten al mar cada año. Pensemos que muchos productos de un solo uso como los popotes, los cotonetes, agitadores de bebidas, vasos térmicos, cubiertos, platos, entre otros acabarán contaminando el medio ambiente contaminando a los animales marinos y ahora sabemos a la sal. Es urgente que todos tomemos consciencia y de inmediato cambiemos nuestros hábitos respecto al plástico y sus derivados.