La madrugada del 29 de septiembre terminó el recuento de los votos de la elección de gobernador de Puebla del 1 de julio de 2018. No hubo sorpresa alguna, ni en los resultados ni en las anomalías encontradas. Los resultados favorecieron a Martha Erika Alonso, lo cual era esperado por Morena y Luis Miguel Barbosa. Más allá de recuperar algunos votos en el recuento de los paquetes electorales, el porcentaje de diferencia oficial entre Alonso y el candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia no varió sustancialmente. En lo que se refiere a las anomalías, el recuento de todos los paquetes electorales solamente sirvió para corroborar el fraude electoral cometido por el morenovallismo en el referido proceso electoral. No puede desdeñarse el valor histórico que tiene la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, al ordenar el abrir la totalidad de los paquetes electorales en la elección para gobernador de Puebla. Fue en efecto una decisión inusual en los procesos electorales en este país, pero su resultado era totalmente previsible porque se había perdido la certeza de la elección, al perderse la cadena de custodia de dichos paquetes electorales.
Un elemento positivo del proceso de recuento de la totalidad de los votos supuestamente emitidos en la elección de gobernador, es que permitió constatar fehacientemente la adulteración de los resultados de dicha elección. En primer lugar, en los días previos al recuento, se pudo constatar y probar que la bodega en la cual se encontraban los paquetes electorales no tuvo un acceso cerrado como podría pensarse, sino que se observó que personas estuvieron entrando y saliendo de la misma. En el recuento mismo se pudo constatar que el 82% de los paquetes electorales habían sido violados. Tal porcentaje de violaciones se pudo confirmar porque la cinta adhesiva con la cual estaban sellados los paquetes, no era la cinta oficial emitida por las autoridades electorales sino cinta canela o de cualquier otro color. También se pudo verificar que el 61% de las bolsas que contenían las boletas electorales no estaban cerradas ni debidamente selladas. Además se pudo probar que el 52% de las boletas no tenían marca alguna de que habían sido dobladas en cuatro partes como siempre sucede al introducirse en las urnas. También se encontraron paquetes electorales sin boletas de voto para la elección a gobernador pero que estaban registradas en el cómputo final de casilla.
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La coalición encabezada por el PAN que apoyó a Martha Erika Alonso ha dado vuelo a sus campanas diciendo que los resultados del recuento conprueban que ella fue la triunfadora en las elecciones del 1 de julio. Saben bien que el hecho de que el TEPJF haya ordenado el recuento de la totalidad de los votos, es derrota a la imagen que ellos han querido dar: que las elecciones para gobernador en Puebla fueron limpias y libres. Si no hubiese duda de ello, el Tribunal no hubiese ordenado un procedimiento tan drástico como lo ha sido el recuento total. El candidato Barbosa y sus partidarios han obtenido una victoria con el recuento: han obtenido pruebas fehacientes de la adulteración de los resultados. Con todas estas anomalías el Tribunal Electoral del Estado de Puebla ha visto todavía más lesionado su prestigio. Su acta de defunción la firmará cuando a pesar de las evidencias, declare válido el proceso electoral al dictaminar la copia certificada de la información integrada en los paquetes electorales que le enviará el TEPJF. Con todo ello nos encaminaremos a la anulación del proceso electoral y a una nueva oportunidad para Luis Miguel Barbosa.