Para ser la recta final de la sucesión presidencial y para la ventaja que registran las encuestas a favor de Andrés Manuel, es mucha la intensidad en la lucha por el poder. O si se prefiere; ‘Parece demasiada lumbre para un arroz que ya se coció’. A ese paso, van a terminar por resecar el arroz o, de plano, quemarlo. Los síntomas más bien se asemejan a una confrontación cerrada por la Silla que a un desenlace ya decidido. Son notorios los mensajes que manda López Obrador al Sindicato petrolero, sobre todo a Jorge Romero Deschamps. Primero, se fue contra sus allegados, haciendo un llamado a las bases para rebelarse contra la estructura operativa después del 1 de julio. Luego de la reciente visita de José Antonio Meade a Tabasco, acompañado por el líder petrolero, vino lo publicado por Reforma sobre la mansión que Romero Deschamps se estaría construyendo en Acapulco, seguido de la advertencia de Andrés Manuel en el sentido de que se terminarán los días del sindicalismo charro…
Ambas cosas fueron un doble mensaje. Uno, para el sindicalista: ‘No te metas y deja que tus operadores actúen a mi favor’. Otro, para la estructura del poder petrolero: ‘Súmense o aténganse a las consecuencias’. Pareció una oferta de impunidad…
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Dicho sea de paso, es innegable que Reforma está jugando las cartas de López Obrador. En el caso del Financiero, identificado con los tecnócratas y especialmente con Carlos Salinas de Gortari, aumenta la presión luego del coqueteo con AMLO. Ahora han vuelto a artizarle con sendos artículos y críticas…
“Confrontados por las estructuras…”
¿Por qué es tan importante para AMLO la estructura del Sindicato petrolero, si tuviese la victoria asegurada? Carece de sentido. A menos que la diferencia no fuese tanta, claro. De un lado, tenemos a Meade y a René Juárez Cisneros hablando de que están en segundo lugar y acortan la distancia con el puntero. Pero la encuesta del CMN no aparece del todo. Del otro lado, Anaya sostiene que se trata de una estratagema del PRI y que él es quien se sostiene en la segunda posición, a la par de hacer un llamado a los simpatizantes de Meade y a los indecisos para que voten por Anaya con tal de derrotar al tabasqueño…
Es la batalla por las estructuras que pondrán la mayoría de los votos en las urnas. Según queden aglutinadas, el resultado podría ser uno u otro. Esto me cuadra más con la intensidad que vemos en la recta final, que con un resultado ya decidido. El que AMLO lidere las encuestas de principio a fin, aumenta sus posibilidades de ganar. Pero él sabe que, en el juego de las estructuras y redes electorales, podría perder. Se le han sumado muchas redes clientelares del PRI, aunque sus obsesiones pesan mucho y teme fracasar por tercera ocasión…
“Vientos de cambio…”
¿Qué es lo que presenciamos? De un lado, López Obrador se esfuerza por consolidarse como opción de cambio, Del otro, Anaya y Meade buscan corregir un error estratégico cometido sobre la marcha. Esta no ha sido la sucesión presidencial contra la corrupción, la violencia delictiva y la impunidad. Esas son las causas del malestar y el hartazgo ciudadano, que derivaron en un deseo de cambio. La terrible situación que impera en muchas regiones puso al electorado en punto de fuga: ‘Hacia donde sea, pero que haya cambio’. Esa ha sido la clave que, sin duda, los estrategas de López Obrador supieron interpretar muy bien…
Es verdad que Meade ha tenido el escenario más complicado. No es fácil convertirte en ruta de cambio cuando te postula una alianza encabezada por el partido político identificado como causante de los males. Esto no hace creíble un salto al segundo lugar: El hartazgo choca frontalmente con el PRI. Anticipando el naufragio, muchos otrora priístas se han sumado a MORENA. Al margen de que AMLO y EPN hayan pactado, en los hechos las cosas transitan hacia la refundación del Viejo PRI en MORENA…
Si hemos de hacer caso a René Sánchez Juárez, el resultado estará en función de las estructuras. Desde que asumió el liderazgo del PRI, se ha dado a la tarea de rehacer las redes electorales de su partido. ¿Le alcanzará el tiempo? O, mejor dicho: ¿Será suficiente con el margen de maniobra que conserva el PRI? Lo que no deja ser inquietante es que más haya tardado en anunciar Meade que cerrará campaña en Coahuila que en ser asesinado Fernando Purón y en sufrir un atentado un académico de la Universidad pública. Más allá de que Meade ha tenido que ceder ante la Vieja Guardia, parecieron mensajes puntuales a medio camino entre la lucha por el poder y la ruptura de pactos, equilibrios y correlación de fuerzas. No faltan los que creen que corre aparejado con un ajuste de cuentas entre grupos de línea dura…
“El otro plano de la lucha por el poder…”
En otro plano, corren las negociaciones y forcejeos con los gobernadores, operadores ‘naturales’ en los procesos electorales. Ahí van a pesar las intrincadas redes de poder, tejidas de antemano. De Los Pinos llegan señales encontradas. Unos dicen que Meade ha sido abandonado a su suerte, mientras otros afirman lo contrario. El golpe contra Layda Sansores por las facturas cargadas al Congreso tensó las cosas. Con mayor razón al enredarse ella misma con la explicación que dio. Hasta en Zacatecas ‘se curaron en salud’ y anunciaron el fin de las partidas discrecionales para gestión social por parte de los legisladores locales (reciben casi 200 mil pesos mensuales). Sin embargo, Andrés Manuel y sus allegados salieron en su defensa y la ‘cobijaron’. Una prueba más de que los electores están más centrados en el deseo de cambio que en otra cosa…
Esto también ha jugado en contra de las acusaciones vertidas contra Ricardo Anaya, en la víspera del tercer debate. Además de no presentar pruebas fehacientes, imperó la idea de que el ataque había sido orquestado desde Los Pinos, lo que le hizo perder todo el efecto que deseaban sus adversarios…
Esta elección será recordada como la de un presidente cuya fobia a Ricardo Anaya le llevó a intentar descarrilarlo por todos los medios, aunque eso implicase la posibilidad de una dictadura de ganar López Obrador. ‘El Jefe Diego’ asegura que Peña Nieto no ha sellado un pacto de impunidad con AMLO (quien sí habría hecho la propuesta al presidente) y urge a un acuerdo entre Anaya y EPN. Vamos a ver si se sella un acuerdo en un sentido o en otro. O si, en su defecto, el PRI se parte en tres o cuatro bloques…
“Cambia la correlación de fuerzas…”
Todos ‘tiran de la cobija’ tratando de hacerla más grande, sin pensar que podría rasgarse. Los tres polos se disputan a los gobernadores y tanto Anaya como Meade tienen frentes internos abiertos. La sombra de la traición ronda a Meade, mientras Cordero y Gil Zuarth maniobran para liquidar a Anaya y a sus seguidores. Calderón se ha deslindado porque entiende que, de paso, hundirían las posibilidades de Margarita para dentro de seis años…
Si hacemos caso a AMLO, ‘este arroz ya se coció’. Si hacemos caso a Meade, habría brincado al segundo lugar y estaría en vías de alcanzar al puntero. Si prestásemos atención a Anaya, sigue en segunda posición y la distancia con Andrés Manuel se estaría acortando. ¿Quién tiene la razón? Dicen que en la lucha por el poder pesan más las fobias que la filias y de ser así, existe una curiosa convergencia de las fobias de Peña Nieto y AMLO contra Anaya. Por algo será…
Si lo vemos bien, está por decidirse el resultado de la sucesión presidencial 2018, pero también se configura una nueva red de poder de cara al 2024. En combinación distinta, se están formando tres polos de poder que podrían regir la correlación de fuerzas en el sexenio que viene, sea cual sea el desenlace, y enfilarse a la siguiente sucesión presidencial. Lo iremos analizando sobre la marcha…
Hasta entonces…
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