Nos enfilamos a una sucesión presidencial disputada por AMLO y Anaya. Los aspirantes pretenden el liderazgo de cuatro variables: la tendencia antisistémica, la tendencia anti-PRI, la tendencia anti-AMLO y la tendencia ciudadana-independiente. El que logre la mejor combinación posible entre ellas, podría alzarse con el triunfo el 1 de julio próximo y ser el presidente de México. Transcurrido el primer mes del año, se está cumpliendo la lógica del escenario. De todos los aspirantes, José Antonio Meade es quien tiene la situación más complicada. Imposible liderar tres de las cuatro variables, estaría perdiendo ante Anaya la posibilidad de encabezar el voto anti-AMLO. No es fácil convertirse en una opción viable para el electorado, cuando te postula en alianza el Partido que simboliza el sistema identificado con la corrupción que afecta al país…
Con mayor razón teniendo a Javier Corral en plenas escaramuzas con la SEGOB y la PGR por César Duarte y Alejandro Gutiérrez, mientras pareciera que, a su vez, se le da margen a la defensa de Javier Duarte. ¿Cómo defender lo indefendible? Ese es el problema de Meade. De paso, su círculo de confianza olvidó que, si pretendían atraer votos panistas, necesitaban a alguien de ese ámbito o al menos afín, para las líneas discursivas. En otro plano, José Antonio se las tiene que ver con las divisiones y ‘tiros cruzados’: más tardó Meade en darle un abrazo a Manlio Fabio Beltrones y cobijarlo que en difundirse la entrevista de Ciro Gómez Leyva a Mario Villanueva, quejándose de que lo han olvidado y señalando a los allegados a EPN y al propio Beltrones…
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“Anaya y el error de AMLO…”
Discrepo de los analistas y columnistas que se refieren sólo al ‘polo anti-AMLO’, porque el escenario de la sucesión presidencial es más complejo que eso. El crecimiento de Ricardo Anaya se debe a que conforme le disputa a AMLO la tendencia anti-sistémica, la ha ido fusionando con la anti-PRI y la anti-AMLO. ¿De qué modo ha sido posible? Saber que Anaya se le acerca peligrosamente, ha empujado a López Obrador a cometer una serie de errores fruto de la desesperación. Entre ellos, aumentar los llamados al PRI para que se le sumen, en lo que más bien algunos han visto implícito un pacto de impunidad. Si darse cuenta, Andrés Manuel se encuentra en proceso de conversión al sistema que la ciudadanía desea destruir…
El último gran error del tabasqueño ha sido su propuesta para la Fiscalía General de la República y particularmente en la relativo a la anticorrupción. No pasó inadvertido que un presidente carece de facultades para presentar ternas, en el caso que nos atañe, y que los propuestos son gente de su confianza, lo que nos hizo recordar al ‘fiscal carnal’ de Peña Nieto y al autoritarismo…
La encuesta de Buendía & Laredo, publicada en El Universal, cimbró tanto al búnker de Meade como de AMLO. Pese al intento de descalificarla porque el despacho le hace encuestas al PAN, la mayoría de los analistas y comentaristas la dio por buena. La ‘Poll of polls’ hechas por Oraculus registra una caída consistente de Andrés Manuel, una clara desaceleración de Meade, que para efectos prácticos es un desplome, y un crecimiento sostenido de Anaya, así como un fuerte descenso de Margarita Zavala y una baja pronunciada de ‘El Bronco’…
Por eso, Armando Ríos Piter hizo un llamado a Margarita Zavala y al ‘Bronco’ para lanzar una sola candidatura independiente. Le seguir así, la plataforma ciudadana podría naufragar. La búsqueda de la candidatura único sería la forma de competir…
Es obvio: la tendencia antisistémica se está amalgamando con la anti-PRI y anti-AMLO, en beneficio de Ricardo Anaya. La caída de los independientes apunta a que el queretano se estaría haciendo con la bandera de las causas ciudadanas. El temor que cunde en las filas morenistas estriba en que Anaya rebase a AMLO, allá por el mes de marzo. Nos encaminamos a un desenlace AMLO-Anaya, que podría derivar en Anaya-AMLO. La publicación de la encuesta de Suasor Consultores en El Heraldo de México, fue entendida como la maniobra de los estrategas de Meade tratando de contener la debacle. En el contexto, los incondicionales de López Obrador se abocaron a difundir por qué debe ganar el 1 de julio, sin darse cuenta de que sin querer lo ponían en duda…
“Andrés Manuel y la Vieja Guardia…”
Luego de ver la encuesta de Buendía & Laredo, Antonio Navalón se pregunta: “¿A dónde fue el PRI?”. Con inquietud, señala que mientras Andrés Manuel nos quiere convencer de que bastará con su ascenso al poder para que todos los males terminen, Anaya destaca su labor en pos del Frente para aspirar un futuro. Pero Meade carece de una propuesta. Percibe la próxima elección podría ser un salto al vacío…
En política nada está escrito. Pero por los tiempos que marca el calendario electoral, es muy difícil que José Antonio Meade pueda rebasar a Ricardo Anaya y articular una propuesta que sea vista como alternativa por parte de los electores. La mayoría de las expectativas dan muchas posibilidades a que se consolide el escenario de confrontación entre AMLO y Anaya…
Es ahora cuando aflora el punto más débil de Andrés Manuel: él es un hombre que emergió de la Vieja Guardia del PRI y, por ende, del sistema. Esto no condena a nadie para siempre, pero la absorción de la mayoría de los desgajamientos priístas proviene de ahí, lo que pone en duda su orientación. AMLO se fraguó en el nacionalismo revolucionario del sexenio de Echeverría y hoy ha adquirido tintes pragmáticos. Se ha montado sobre un entramado semejante a la criatura del Dr. Frankenstein. ¿Podrá cumplirles a todos? Más todavía: ¿Podrá ser un verdadero cambio para el país? Muchos dudan de la viabilidad de sus propuestas y se acerca un momento crucial: decidir las candidaturas…
“Mr. Jekyll y Mr. Hyde…”
López Obrador y Meade comparten un drama similar: provienen de un mismo sistema autoritario y caduco. Desde adentro y desde afuera, pretenden ser una alternativa. Hasta ahora, AMLO había podido disimular sus raíces, pero nos acercamos a la hora decisiva y podría caérsele la máscara. Ambos simbolizan, desde distinto ángulo, la lucha entre ‘el señor Jekyll y el señor Hyde’. En cada cual, una de las dos personalidades sucumbirá, al margen del resultado en las urnas. A Andrés Manuel le está pesando su carga negativa; a Meade, la del Viejo PRI donde se entremezcla la Vieja Guardia con los tecnócratas…
Dos cosas gravitan en contra de AMLO: la experiencia histórica (todos los gobernantes populistas han cambiado las leyes para permanecer indefinidamente en el poder) y los proyectos del populismo-autoritario han llevado a los países a la crisis generalizada (Cuba, Venezuela, Ecuador, Perú). Aquí se insertan los llamados de Enrique Krauze a salvaguardar la democracia, sea cual sea el resultado del 1 de julio…
Krauze tiene razón. El futuro de México está en manos de nosotros, los electores. A estas alturas, Anaya sabe que debe evitar una negociación en igualdad de circunstancias con Los Pinos y la gente de Meade. La idea de una alianza para evitar el triunfo de AMLO, ha quedado atrás. Sellar un ‘pacto entre iguales’, metería a Ricardo Anaya en el drama de la novela de Robert Louis Stevenson. De consolidarse como verdadera competencia de López Obrador, serían ellos los que tendrían que decidir entre uno de los dos. Una rendición incondicional en la cual el vencedor no compromete su posición…
“Martha Erika, el otro escenario…”
La encuesta de Buendía & Laredo y los cálculos de Oraculus, están generando efectos en diversos ámbitos. Uno de ellos es Puebla, donde se cierra al mínimo todo margen para un acuerdo entre Rafael Moreno Valle y Meade o entre el primero y AMLO, por la gubernatura en ambos casos. Anaya sigue en ascenso y sería apostar por rutas de alto riesgo. Rafael quiere reintentar su proyecto presidencial en 2024 y está claro que los populistas se encariñan mucho con el poder. Mientras Meade siga como va, no garantiza nada. Los primeros pasos e incursiones de Martha Erika en los medios y ante la opinión pública, ha sido muy positivos, lo que hace innecesario un pacto con cualquiera de los dos…
Reinterpretando el escenario nacional, ella lidia con cuatro variables: la antisistémica (que va contra Moreno Valle como continuidad), la anti-morenovallista propiamente, la anti-PRI (mezclada con la anti-AMLO) y la ciudadana-independiente. Eclipsando a Rafael y a Eukid, se pueden neutralizar las dos primeras. Lo que le resta por hacer es aprovechar la tercera y quizá sellar un pacto con la cuarta. En las dos últimas, el papel de Eduardo Rivera será crucial…
Lo que pase a partir del resultado electoral, nos indicará si se podría consolidar como una carta femenina para la Presidencia en 2024. Buena parte de eso, no se está decidiendo en Puebla. Quizá presenciamos el ocaso de Rafael. No derrotado por un adversario externo. Tampoco por su esposa. Sino por evolución del escenario político y apertura de las expectativas femeninas. En este mismo espacio, les dije que Moreno Valle debía moverse al punto medio de ‘autoritarismo incluyente’, pero optó por otro rumbo. ¿Tomará Martha Erika decisiones diferentes? Lo veremos en otra ocasión…
Hasta entonces…
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