Cuando a nivel nacional e internacional el principio de Transparencia se incorporó en las políticas públicas, se identificó la necesidad de efectiva participación ciudadana para construir los sistemas encaminados a recuperar la confianza de la sociedad en los gobiernos y representantes públicos. Con los espacios que se han logrado abrir a este derecho ciudadano de participar en la toma de decisiones públicas, toca el turno de recuperar el más elemental mecanismo de participación ciudadana, fundamental para construir democracia: el voto.
Si bien votar es un derecho constitucional, inherente a todos los seres humanos y ciudadanos, que hoy no distingue de géneros, condición social, racial, sexual o religiosa, transitar entre el discurso legal al ejercicio real, es el resultado de revoluciones en el más amplio sentido social. Aún se encuentra en proceso que los cambios políticos, devuelvan en favor de los ciudadanos… no se la clase de la élite política, la seguridad, derechos y libertades que en ocasiones suelen quedarse en el proceso de los discursos. He ahí la importancia de ejercer ese derecho: depositar la confianza en un candidato o partido político implica su responsabilidad en garantizar el cambio en favor de la sociedad y ciudadanía.
Más artículos del autor
En la última década hemos podido atestiguar los resultados positivos del ejercicio del voto responsable, legítimo, transparente e informado, así como de los efectos negativos del abstencionismo, indiferencia, sumados a ilegalidades que han marcado decisiones electorales con impacto a un territorio y efectos colaterales. La participación del género femenino y de los jóvenes ha impactado en uno u otro sentido.
La última elección presidencial, cuando el padrón electoral se integró por 79,492,286 de mexicanos, la participación fue del 63.08%, con un 36.92% de abstencionismo, sin embargo en los procesos electorales de 2015, pese al incremento en la lista nominal representada por 83,536,377 mexicanos, sólo el 47.72% participó emitiendo su voto. Hoy el padrón ha crecido a 88,995,138 de electores, donde las mujeres representamos el 51.81% de su integración, la juventud también se hace presente pues los ciudadanos entre 20 años y 34 años representan el 35.82% de su integración, mientras que los habitantes con 35 años a 44 años representan un 20%... de tal suerte que si la población en el parámetro de 20 años a 44 años, representa el 55.85% del total del padrón: mujeres y jóvenes podemos definir los resultados de la elección que se encuentra en puertas.
Nuestra Carta Magna indica que votar es un derecho, cuyo ejercicio debe ser libre, secreto, directo e intransferible, prohibiendo todos los actos que generen presión o coacción al elector, para lo que existen mecanismos e instituciones responsables de cuidar los procesos o en su caso atender las denuncias por actos de violencia y molestia.
Para poder ejercer este derecho, los ciudadanos debemos contar con inscripción al Registro Federal de Electores -https://www.ine.mx/category/derfe/ - así como con una Credencial para votar vigente que nos permitirá aparece en la lista nominal - http://listanominal.ine.mx/ - identificando el distrito al que se pertenece. Comparto los sitios electrónicos de las Instituciones responsables ante la que se debe acudir por cualquier anomalía: http://www.ine.mx/ (INE) https://www.ieepuebla.org.mx/ (IEE-Puebla)
El Derecho de Acceso a la Información Pública, es una herramienta para ciudadanizar el control y supervisión a partidos políticos y candidatos, desde la Plataforma Nacional de Transparencia, los sitios oficiales de cada partido político, solicitudes de Acceso a Información, así como de las propias solicitudes en materia de protección de datos personales, ambos derechos representan por el paralelismo del principio de máxima publicidad y el de máxima privacidad. Rendición de cuentas y fiscalización de recursos para el financiamiento de campañas son tan sólo dos de los ejemplos que nos permitirán a los ciudadanos, conocer a las diferentes alternativas para ejercer el voto, sin embargo, es precisamente la información veraz y fidedigna lo que permitirá mejores decisiones.
De ciudadano a ciudadano, es nuestro derecho promover el ejercicio responsable e informado del voto, que permita construir gobiernos de y para el pueblo abiertos al escrutinio público, con eficiente protección en contra de la intrusión gubernamental de la información privada de los ciudadanos.