Es momento de definiciones. El actual gobernador debe priorizar la responsabilidad que tiene con todos los poblanos y dejar de ser tapadera de su antecesor. Debe aplicar la ley y dar muestra de que en verdad desea y puede combatir la impunidad. Revisando la administración anterior, a donde se fije la mirada se encuentran amplias zonas de opacidad; donde se presione un poco, salta el pus de la corrupción. El anterior gobierno estatal no resiste ninguna prueba de calidad. Se indaga un poco en la construcción de infraestructura, en las licitaciones, en las compras gubernamentales, en la contratación de deuda, en casi cualquier acción del gobierno y aparece la corrupción en forma de moches, de sobreprecios, de desvío de recursos, de favores a amigos y a conocidos.
Más artículos del autor
Podríamos escribir muchas páginas haciendo la simple relación de los hechos de corrupción del anterior gobierno estatal. Un ejemplo paradigmático de esta lista negra fue lo que ocurrió con la compra de tablets electrónicas. Resulta que esta acción noble, en beneficio de estudiantes, se convirtió en un hecho más que cuestionable. Lo que ocurrió con la compra de estos dispositivos fue ampliamente documentado por los medios de comunicación, aquí basta decir que la compra de los primeros 10 mil -de los 30 mil que se anunciaron- fue a dos empresas cuya actividad nada tiene que ver con comercialización de productos de cómputo. Las beneficiadas fueron dos empresas textileras, de nombre “Grupo Textil Providencia” y “La Casa de los Sueños”; la primera dedicada a la comercialización de telas, y la segunda, a la venta de blancos, a quienes les pagaron casi 2 mil 500 pesos, más IVA, por cada tablet, cuando en el mercado el mismo aparato no pasa de los mil 800 pesos.
Algunas empresas que concursaron en la licitación denunciaron diferentes anomalías, una de estas fue que la Secretaría de Administración y Finanzas de Puebla rechazó tajantemente que se ampliara el plazo de hasta 60 días, por lo precipitado para la entrega de los primeros 10 mil equipos. También solicitaron que se modificaran las especificaciones establecidas en la licitación, de manera que pudiera darse un modelo más estandarizado y de fácil adquisición, petición que también fue negada por el gobierno poblano.
Estamos ante un hecho escandaloso de corrupción: recitación a modo y empresas sin ninguna experiencia favorecidas de los recursos públicos. Repito, no se trata de un hecho aislado, sino de un modo de comportamiento y de entender la administración pública y la política. El actual gobernador no puede seguir encubriendo a su antecesor, su obligación es investigar y realizar las acciones legales que sean necesarias para sancionar a todas las autoridades involucradas en estas compras, entre ellos, al ex gobernador.
El gobernador no puede ni debe ser omiso al desfalco en el que incurrió su antecesor en la compra de estas tablets, porque de lo contrario se convertiría en cómplice. Pero no nos engañemos, ni pidamos peras al olmo, el combate la corrupción sólo será posible con un cambio, no sólo en las personas responsables de la conducción de nuestro estado, sino en el impulso de un nuevo proyecto para Puebla. XXX TWITTER: @MBarbosaMX