Se cristalizó en un ser humano auténtico. ¿Qué tiene el aviso de cáncer que a algunas personas las hace resurgir de una vida impávida a una vida… contestataria? Mónica Espín Iturbe confiesa que el diagnóstico de cáncer de mama: “fue una dosis de muerte que le dijo; ‘¡Vive!’ y no por el hecho de no ser más, sino por el hecho de jamás haber sido.”
En su libro “Morir para vivir” Mónica Espín revela que era una mujer depresiva con una alta dosis de frustración, con un enorme vacío existencial cedido a una vida servil. Ese anuncio fue su parteaguas entre tener una vida acotada por la “seguridad” de seguir las reglas impuestas culturalmente, a una vida llena de incertidumbre y retos que la hacen vibrar. El cáncer le anunció el límite que necesitaba para desentrañar al ser humano intenso que es.
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El testimonio de Mónica en su libro presentado el día de hoy en el Hospital Puebla a las 11:00 horas, es un grito de vida desde lo más profundo de su ser que quiso compartir a mujeres y hombres presentes. Nadie queda impávido ante el relato detallado de su historia de vida porque ‘te checa’. Como cuando dice: “Escuché que ciertos desodorantes tapaban ganglios y podían causar cáncer. Fui, compré el desodorante recomendado, me lo apliqué pero no me auto-exploraba...”
La minucia con que expresa los eventos hace que hombres y mujeres, por igual, nos veamos reflejados en cada situación que por parecer insignificante, dejamos pasar y era ahí y entonces que debimos poner atención. Y se nos va la vida en no tomar acciones concretas y fáciles al ser ya avisados que el cáncer es la calamidad del Siglo XXI.
En el viaje de introspección para descubrirse a sí misma a raíz de su diagnóstico, Mónica se descubrió contestataria: Nada que tiene que ver con “los otros”; no se volvió respondona, ni rebelde, ni sediciosa, ni insurrecta. No se sublevó contra lo establecido ni se convirtió anarquista. Es contestataria al responder con su auténtico y más íntimo ser a su propio impulso de vida primario; a ser feliz aquí y ahora con lo que hace, a disfrutar el tiempo que tiene, sea un día, un mes un año o muchos y sobre todo, a cambiar las creencias que se tragó sin digerir, por sus propias creencias, la que la hacen sentirse feliz y plena.
Su vida se definió al lograr compartir la información urgente y pertinente de que el cáncer de mama no es fatal si se detecta a tiempo, advirtiendo la importancia de la autoexploración tanto a hombres como a mujeres. Y además: sin necesidad de tener cáncer ni llegar al momento límite de saber fecha próxima de muerte, nuestra vida puede ser auténtica y feliz, podemos vivir intensamente y hacer y creer lo que nos brinde plenitud y alegría de vivir.
Esta es Mónica Espín Iturbe. Su libro merece ser leído y compartirse. Ella lo editó con sus propios recursos, su costo es de recuperación.
alefonse@hotmail.com