“A menudo me he tenido que comer mis palabras, y he descubierto que eran una dieta equilibrada”. Eso dijo una vez Winston Churchill.
Y hago mía esta expresión hoy, porque hace unas semanas formulé una crítica al presidente municipal Luis Banck. Fue sobre el tema de seguridad y fue sólo un renglón.
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Hoy reconozco que mi expresión fue inexacta. En mi descargo, diría que fue por falta de información. Pero admito que me faltó empeño para buscarla.
Hoy tengo una visión distinta de lo dicho. En reciente reunión con directores de medios, el presidente Luis Banck dio sobrada muestra de tres cosas: conoce a fondo la problemática de Puebla, particularmente en este rubro, la seguridad e inseguridad.
La segunda, tiene muy bien diagnosticado el panorama sobre lo que aqueja al municipio que encabeza. Con un sólido soporte de datos duros y actuales.
Y la tercera, ha tomado el toro por los cuernos, está ejecutando medidas prácticas y de hondura y realiza su trabajo con notable entusiasmo.
He visto pocos funcionarios mostrar conocimiento y pasión por lo que hacen. Ojo: las dos cosas. Generalmente un equipo trabaja y el titular cosecha. Contadísimos ejemplos he visto con los citados atributos.
Un acercamiento al alcalde lo pinta absolutamente con esa doble fortaleza.
No es de ahora. Tiempo atrás le vi igual dedicación, celo y un esfuerzo tozudo para sacar adelante una tarea encomendada. Me tocó compartir aquella vez una parte de la responsabilidad, y la sacó adelante.
En la función que hoy tiene la cuesta es pesadísima. Vi su exposición ante los medios y él parte de un principio que es sumamente sano cuando se afronta un problema peliagudo. Dicen, y es verdad, que si explicas bien un conflicto, estás ya en el camino de la solución.
Es el caso del alcalde y la inseguridad en Puebla.
Puse atención en la disección que tiene del mismo, los antecedentes y el marco nacional y estatal de Puebla municipio. Los vínculos de este serio padecimiento con la economía, la justicia (o las fallas de…), la desigualdad y el desempleo; la sobrevivencia de un amplio sector de la sociedad, el rezago que carga la ciudad al paso de los años, y muchos factores más.
Y como la causa es multifactorial, las soluciones que están desplegando también lo son.
Mostró con cifras que hay resultados, que hay progresos. Que hay un serio y profundo compromiso de su equipo por contrarrestarlo. Que se requieren muchos recursos económicos para emprender soluciones de cortísimo y mediano plazo; y que reclama también la participación de la gente, de todos, quienes tienen medios suficientes para hacerlo… y quieren carecen de todo.
Quedó claro que la solución ni es fácil, ni de un día para otro, ni será para siempre.
Conocer el análisis que hace del problema el alcalde y su gente y los primeros resultados que arrojan las medidas que arrancó hará tres meses, es muy saludable.
Por tanto, me parece que lo que se requiere en paralelo al trabajo que desarrolla el ayuntamiento es una gran tarea de comunicación. Él lo hace magistralmente. Ese día de su charla con los medios, con sus razonamientos convenció a todos.
Gobernar es comunicar, se ha dicho con frecuencia. Me parece que ahí está la llave para los tiempos que corren.
Hay en Luis Banck, lo tengo claro, una férrea voluntad para tocar todas las puertas y buscar los medios; emprender todas las acciones y arrancar resultados; hablar con todos y conquistar voluntades.
Lo hace ya explicando con solvencia y conocimiento lo profundo del asunto.
Creo que vale la pena darle un voto de confianza.
Y cerramos con otra frase de Churchill: “El carácter se manifiesta en los grandes momentos, pero se construye en los pequeños.”