La BUAP, como institución educativa, no ha sido ajena a la militancia política de sus Rectores, socialmente se ha cuestionado la politización de la vida académica, partidización de su función social, instrumentalización de su presupuesto público para fines y aspiraciones personales, ser una plataforma mediática para lograr un posicionamiento electoral, hacer negocios como empresarios de obra pública, el uso faccioso del poder para la elite universitaria con el objeto de definir o redefinir relaciones políticas con el poder gubernamental.
En esta lógica tres aspectos centrales han sido señalados recurrentemente: ser factor de estabilidad política o de conflicto; colaboración institucional en un ámbito de respeto sin subordinación; sumisión a las decisiones del gobernador en turno, convirtiéndose en una institución educativa legitimadora del ejercicio del poder gubernamental abandonando su función social en lo sustantivo de su actividad, la docencia, la investigación y difusión de la cultura, pervirtiendo lo que establece su Ley Orgánica y Estatuto Universitario, ser una institución libre, plural y democrática.
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La evaluación histórica y actual del desempeño académico de los rectores, no es motivo de esta reflexión, de manera enunciativa el cuadro que se presenta permite conocer que no han existido rectores soterrados en su militancia, a la luz de los hechos, han sido y son orgullosos de su militancia partidaria.
*Fuente: Recopilación y elaboración propia
Diferentes rectores han incursionado en la búsqueda de representación política para ser gobernadores (Luis Rivera Terrazas, Alfonso Vélez Pliego), presidentes municipales (José Doger Corte, Enrique Doger Guerrero, Enrique Agüera Ibáñez,) diputados (Jose Doger Corte). Unos antes, después o en el ejercicio de su condición de Rectores, no todos han sido exitosos, Luis Rivera Terrazas y Alfonso Vélez Pliego fueron simbólicos para posicionar a la izquierda comunista, el único exitoso ha sido Enrique Doger, su sucesor, Enrique Agüera Ibáñez probó la amargura de la derrota y conoció lo que es morder el polvo, aun de su presunción de ser un gran líder social.
Los gobernadores del PRI-PAN en turno, desde Mariano Piña Olaya, Manuel Bartlett Diaz, Melquiades Morales, Mario Marin, hasta Rafael Moreno Valle y Antonio Gali Fayad, han impuesto una maxima en la vida universitaria “Gobernador pone Rector”, “Rector decide Director”. La picaresca politica dice que algunos rectores son simplemente empleados del gobernador en turno…¿sera?, o pura ficcion.
Esta maxima para los integrantes de la clase politica universitaria actual es una falacia, una garrafal mentira.
Oficialmente su razonamiento para legitimar que no hay amasiato del rector con el gobernador en turno es muy, muy institucional, apegado a la legalidad universitaria, ello es asi porque la normatividad universitaria establece que: todas las autoridades universitarias y organos colegiados son electas mediante voto sectorial, individual, libre, directo y secreto -asi de sencillo-, las especulaciones y prejuicios que pueden decir los criticos en contrario a este procedimiento democratico es asumir una posicion antiuniversitaria, porque la autonomia universitaria no permite injerencia externa alguna.
¿Qué tal?. Un discurso de autonomia plena, que no merece cuetionamientos.
Ojala asi sea siempre, en respeto a la voluntad universitaria.
Para la eite universitaria en este sentido, no se puede ser pernicioso sobre la vida institucional, en la BUAP, sobre todo por los resultados electorales internos en los ultimos años, del 70 al 80 % de participacion, una alta legitimidad de nuestras autoridaes y representantes de organos colegiados. ¿Puede haber especulacion alguna?. ¡Mayoria impresionante!
En suma, la BUAP, ¿goza de una alta legalidad y legitimad en el ejercicio de la toma de decisiones, la simulacion, las formas corporativas y clientelares son cosa del pasado? La vida real universitaria, dice lo contrario. La clase politica universitaria debera enfrentar un nuevo escenario politico en la sucesion rectoral, asociada a la sucesion guberamental.
¿Habra definiciones de militancia partidaria del Rector? ¿O simplemente será un ciudadano y universitario al servicio de la comunidad uiversitaria?
En su futura reelección, si la retorica es: el cambio sigue, lo mejor esta por venir, la fuerza del cambio viene, el siguiente paso lo daremos juntos, por una universidad de progreso… ¿Qué filiacion partidista tendra?
Rumbo a la sucesion rectoral seguiremos opinando sobre la elite universitaria.
nish76@hotmail.com.