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OPINIÓN

¿PRI-PAN, una diáspora para la elección de 2018?

¿Plan de reacción inmediata? ¿Albergue para damnificados políticos? Las dinamicas del PRI y el PAN.

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Martes, Mayo 9, 2017

Para el funcionamiento de la democracia es necesaria la existencia de partidos políticos pues a través de estos con apego a las reglas jurídico electorales, los individuos acceden al poder político y ejercicio del gobierno por la vía institucional.   Los partidos políticos tienen distintos mecanismos para la regulación jurídica de sus procesos internos debido a que tienen una vida autónoma, pero también están obligados a rendir cuentas a los órganos electorales de los procedimientos a través de los cuales eligen a sus candidatos.

 

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De esta forma, los partidos por medio de sus órganos internos de dirección establecen los métodos, pasos, etapas, procedimientos de manera ordenada, sus reglas y principios. Esto se observa tan sencillo y cotidiano en términos de su propia vida interna pero entonces, ¿dónde está el conflicto?

 

Todos los partidos plasman en sus estatutos el procedimiento interno para determinar candidaturas para la representación política a través de procesos electorales, para el caso que nos ocupa de los procesos internos del PRI y el PAN, el problema en la regulación de los procesos internos no ha sido tanto la normatividad estatutaria de estos partidos, sino esencialmente el hecho que las acciones y estrategias de sus militantes,  no se ha orientado a realizar una lucha ideológica para la obtención de candidaturas, la defensa de principios partidarios y el bien común, pues los procesos internos se han traducido en comportamientos pragmáticos en una lucha interna descarnada, canibalesca  entre grupos de interés que han construido grupos facciosos  en estos institutos políticos.

 

En estos partidos la elección de los mecanismos para la selección de candidatos, ha sido el resultado de imposiciones y  negociaciones internas soterradas a través de una guerra de “baja intensidad” entre los grupos facciosos, quienes realizan  alianzas estratégicas y coyunturales para alcanzar el mayor número de espacios de poder no sólo al interior del partido, sino además, haciendo alianzas no legales e inmorales entre el PRI y el PAN, saliendo a la luz “vicios ocultos” y chapucerías entre estos partidos para repartirse el poder, aun en contra de la voluntad de sus militancias..

 

Podemos señalar que recurrentemente  la vida interna de estos partidos es antidemocrática, pues lo que impera es la imposición. Algo en común reproducen: el fuego amigo, la guerra sucia para chantajear y amagar, lo cual ha llevado a la recomposición de sus grupos internos o mejor dicho a la fracturación y división interna entre los militantes; el diálogo, la libertad de expresión en suma, la democracia parece estar prohibida en el PRI y el PAN, a lo que se agrega la falta de liderazgos que cohesionen y den confianza para fortalecer la unidad interna de los militantes, que promuevan la “cicatrización política” tras los procesos de selección interna de candidatos.

 

Lo que ha imperado, son los intereses de sus dirigentes, que han contribuido en gran medida a los negocios económicos partidistas, maridaje entre poder político, narcotráfico y crimen organizado,  la expulsión y salida de militantes que se atreven a disentir de las prácticas corruptas, implicando   la desconfianza de los electores, quienes no han visto cambios estructurales cuando estos partidos se han alternado en el ejercicio del gobierno, al contrario, han sido signo de corrupción, desconfianza y no de cambio, en suma, democracia y buenos gobiernos no son características que los distingan, para el caso poblano,  gobiernos emanados del PRI-PAN, tienen en común  prácticas mercantilistas, clientelares,  corruptas y autoritarias,  sus principios ideológicos formales son el sustento de retorica y demagogia, simplemente discurso de legitimación de las elites partidarias, para ocultar su pragmatismo ramplón. 

 

Con base en este contexto, los vicios de la política actual en territorio poblano, son el influyentismo, clientelismo, amiguismo, nepotismo, el patrimonialismo, oportunismo rampante, traiciones, las perpetuaciones en los cargos, el uso de recursos para imponer o manipular la voluntad de otras y otros, la corrupción y el entreguismo político.

 

En  esta tesitura para la próxima elección presidencial de 2018, el PRI y PAN sin ser  adivino de malas noticias de la política, es altamente probable que llegarán desgastados, fracturados, con traiciones,  manipulaciones, imposiciones, vicios soterrados,  concertacesiones, putrefacción de conciencias, sin propuestas reales para mejorar el gobierno que se traduzca en bienestar para la población  y otras cosas peores que seguramente conoceremos, mismos que incidirán en la determinación de los métodos de selección interna de candidatos, que traerán consigo mayor fragmentación entre sus militantes, quienes tal vez, decidan emprender la búsqueda de opciones políticas distintas en donde el acceso al poder político, obedezca a garantizar una verdadera representación política de sus militantes y gobernados, es decir fomentar una verdadera democracia representativa.

 

Hasta ahora no existe en el PRI-PAN un liderazgo que cumpla la función de vértice político que garantice cohesión, unidad, disciplina, vocación y apego a principios que impulsen la acción política consiente y no utilitaria. El método del “centralismo democrático”, que se impone desde las elites partidarias, ante la diversidad de intereses, no es la solución más deseable, pero formalmente es una vía estatutaria para evitar que el canibalismo acabe con sus propios militantes.

 

En perspectiva, lo único seguro que estará presente en “vivo y a todo color”, son los protagonismos mediáticos, chantajes, guerras de lodo, denuncias, aparición de francotiradores y sicarios en los medios de comunicación, delatores, traidores, esquiroles, mercenarios, vividores,…la  escoria de la política poblana.

 

La política real, pragmática, descarnada, sin emociones y sentimientos, está por hacer su aparición como movimiento telúrico de alta intensidad. Por la gran vocación social del Gobernador en turno y Presidente Municipal de la Ciudad Capital, bien harían en anunciar un “Plan de Reacción Inmediata”, para crear “Albergues para Damnificados Políticos”.  Muchas familias poblanas quedaran agradecidas  con ellos por su gran altruismo.

 

 

nish76@hotmail.com

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