Al igual que el Gobierno de la Ciudad de México, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se ha encargado de difundir campañas contra la violencia hacia las mujeres. Sin embargo, ha sido mayor el gasto en la propaganda del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) y las autoridades universitarias, así como del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México (con propaganda bastante clasista hacia ciertos hombres) que los resultados obtenidos. Todavía la UNAM no ha podido dar cuentas del caso de Adriana Morlett, así como la infinidad de denuncias por acoso y abuso sexual de docentes sobre estudiantes en diversas preparatorias, colegios de ciencias y humanidades y facultades, además de las agresiones sexuales sufridas en las instalaciones universitarias, como es el caso de dos jóvenes atacadas en los baños de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
El día de ayer, 3 de mayo, una mujer fue encontrada muerta en los jardines de Ciudad Universitaria, junto a la Facultad de Ingeniería. Las autoridades universitarias informaron a la comunidad lo ocurrido a las 17:00 hrs., aun cuando el hallazgo de la asesinada fue cerca de las 5:00 hrs. Pasaron alrededor de 12 horas, para que las autoridades de la Máxima Casa de estudios diera a conocer lo ocurrido. Claro caso de feminicidio, tan sólo basta la descripción del hallazgo del cuerpo: una mujer atada a un poste telefónico.
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El actuar de las autoridades universitarias ha sido contradictoria en estos casos de manera recurrente. El 6 de septiembre de 2010, Adriana Morlett fue vista por última vez en la Biblioteca Central universitaria. La familia de la estudiante de arquitectura desaparecida, lejos de recibir apoyo por parte de las autoridades de la UNAM, se convirtieron en un obstáculo, en conjunto con el ministerio público y la policía capitalina. Los padres de Adriana Morlett, además de realizar investigación pagada por sí mismos, ante la negligencia del gobierno de la Ciudad de México, pasaron una serie de peripecias para obtener video de los distintos ángulos de las instalaciones de la Biblioteca Central y de las instalaciones universitarias. Con lo único que pudo contribuir la rectoría de José Narro Robles fue el título del libro que había pedido Adriana, Arquitectura, teoría y diseño del contexto, el cual fue devuelto días después de la desaparición, de manera misteriosa.
De igual manera, son varias las denuncias que constantemente se hacen contra profesores de algunas facultades por trato misógino, además de acoso y abuso sexual. Tan sólo basta recordar el caso del profesor de la Preparatoria No. 9, Teodoro Castro Ruiz, quien tiene dos denuncias ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Lo mismo aconteció con Arturo Noyola Robles, de la Licenciatura de Lengua y Literatura Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras.
Asimismo, el Colectiva Feminista FCPyS y el Colectivo Universitario Libre de Acoso han denunciado que las autoridades de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales no han actuado para resolver los ataques sufridos por estudiantes por hombres en los baños de dicha facultad. Además, han notificado las autoridades sobre presuntos profesores acosadores sexuales, como es el caso del maestro de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación, Seymour Espinoza Camacho.
Según datos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), la Ciudad de México se encuentra dentro de las siete entidades con mayor número de violencia de género, lo cual indica que no sólo se debe actuar con silbatos o rellenar el transporte público con carteles clasistas y violentos contra cierto sector de hombres (curioso, en ninguno de los carteles emitidos por el Gobierno de la Ciudad de México, aparecen rostros como los “niños bien”, Los Porkis. ¿Será que el clasismo del gobierno de la Ciudad de México crea que sólo en los sectores pobres se da este tipo de agresiones?), sino que se deben implementar políticas públicas efectivas en materia contra el orden patriarcal y la violencia hacia las mujeres.
Es preocupante que las autoridades universitarias sólo creen y difundan carteles de cuerpos semidesnudos con mensajes respecto al respeto, la igualdad y la equidad de género. Sin embargo, la UNAM no se escapa de la violencia sistemática hacia las mujeres. ¿Qué esperan las autoridades universitarias: más casos de acoso y abuso sexual, más casos de desapariciones o más casos de feminicidios?
Picaporte
Este 7 de mayo se define si, formalmente, se continúa con la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad, o se pasa, declaradamente a la Distinción, la Restricción y la Xenofobia, claro, de manera formal, sólo de manera formal. A los franceses… por el vino.