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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La era de la posverdad

Uso de Ralph Keyes. Definición del Oxford Dictionary. Influye más la percepción que la objetividad.

Martín Michel Rojas

Joven apasionado por la vida y el bien común, profesionista de la Comunicación y Maestro en Humanidades Anáhuac Puebla. Escritor, conferencista -dramaturgo motivacional. Fundador “Speaker Show, Formando con Locura”, empresa de eduentretenimiento

Domingo, Abril 2, 2017

La era de la posverdad ó post-truth en inglés, fue usada formalmente por el escritor y docente americano Ralph Keyes, para definir en este innovador neologismo, a la era en que vivimos, dejando atrás la post-modernidad y abriendo camino a este nuevo reto de la humanidad. Este término fue tan acertado, que hace poco la palabra se introdujo en el Diccionario Oxford de manera oficial, nombrándola como la palabra del año 2016, debido a la descripción actual de la cultura, a esta la “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal” (Oxford Dictionaries).

 

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Y de aquí me gustaría destacar las palabras del autor en una entrevista sobre el uso práctico de este término, cuando le hacen la pregunta: ¿Cuáles son las consecuencias de que la sociedad deje de buscar la verdad?” A lo que él responde: “Vamos a dejar de confiar unos en otros, porque ya no sabremos quién está siendo honesto con nosotros y quién no. Sospecho que las consecuencias de vivir en un mundo post-veraz se volverán cada vez peores si no se despiertan las conciencias.” (Keyes, R., 2016)

 

Ante un mundo que ya no se define por la búsqueda de la verdad sino que se mueve por lo más práctico y convencional, la conciencia del hombre queda adormecida, lo que provoca que ya no responda a los estímulos naturales de la razón, y mucho menos del sentido común. Por eso, el contexto inesperado de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, es el ejemplo perfecto que toman los medios de comunicación para entender a la posverdad, ya que muchos críticos confirman que fue una decisión que los ciudadanos americanos tomaron con base a la emoción y no en la razón, les ganó el sentimentalismo.

 

Por lo tanto, la era de la posverdad está basada en el relativismo, el cual nos dice que no existen verdades absolutas, siendo que este planteamiento se refuta a sí mismo al ser considerado como una verdad. Para el relativismo no hay opiniones o argumentos irracionales, “todo depende desde donde lo veas”, “todas las opiniones son correctas”, “cada quien tiene su verdad”, nuevamente la visión subjetiva.

 

“- Que el aborto está bien pues ese feto no es una vida -, a partir de 14 semanas en adelante ya es vida, mientras no, no te preocupes, puedes abortarlo como un desecho que tienes derecho a tirar”. “-Que la biología de mi cuerpo no define mi identidad sexual-, si yo me siento en cualquier momento mujer pero tengo una biología masculina, no pasa nada, tienes derecho a sentirte y actuar como  quieras, es más, entra al vestidor para damas, todo es cultural, la sociedad lo tiene que entender, si no es así, te están discriminando”. “Oye es que yo soy de tez morena pero me siento blanca, yo exijo que tengo derecho a que me consideren blanca de ahora en adelante”. “Tienen derecho a ser felices las parejas homosexuales, déjalos que adopten, hay muchos niños abandonados que podrían estar con ellos felizmente”. “Queda prohibido rebanar el  tomate de la forma convencional para todo musulmán ya que este tiene una forma de cruz y es ofensivo para nuestro Dios”. “Oye tiene mucha violencia esa película para nuestro hijo, ¡déjalo, es normal, no le va a pasar nada, todos la ven!”. “Oye, dice Trump que el cambio climático y la crisis ambiental es mentira, que eso nos han hecho creer, acaba de decir que ya no sancionará a las empresas que contaminen”. “Oiga profesor es que mi hijo no copió el examen, solo revisaba las respuestas de su compañero”, puro sentimentalismo y evasión de la realidad, un verdadero autoengaño, y todos estos casos son reales y actuales.

 

La sociedad ha llegado a aceptar la idea sofista de Protágoras, “el hombre es la medida de todas las cosas”, tanto que si a la mayoría le conviene (por evitar un esfuerzo o discrepancia), “el fin si puede justificar los medios, y el sentimentalismo es el mejor aliado”.

 

Comparto un ejemplo reflexivo de las consecuencias del relativismo y la subjetividad que impera  en la era de la posverdad y que parece que no nos importa seguir viviendo de esta manera:

 

Ayer vi a un hombre y… se me hizo normal.

Vi que tenía una nariz y… me pareció normal.

Volví a mirar y me di cuenta de que el tal señor tenía una boca y…

se me hizo normal.

De pronto me di cuenta que mi concepto de normalidad sobre

un ser humano era aquél que contenía tales características: dos ojos,

una nariz, una boca y que caminaba… Eso era una persona normal.

Más tarde, caminando por la calle, vi a unos niños descalzos,

sin tener que comer y me pareció normal. En otro lugar observé a un anciano harapiento, durmiendo en la calle y se me hizo normal.

Me pareció normal ver a los bomberos voluntarios levantar el cuerpo de un hombre baleado, víctima de la extorsión.

Lo mismo me sucedió cuando encontré a dos jóvenes drogadictos peleándose. Ya me pareció normal ver gente destruyéndose con la droga y el alcohol, tan normal como ver a un hombre con dos ojos, una nariz y una boca. Y me pareció normal la contaminación del ambiente, los ríos sucios de nuestras barrancas, el ruido y el humo que echan los camiones de mi ciudad.

Las noticias de la televisión: violencia, erotismo, consumismo y vanidad… ¡la contaminación de las mentes también es algo normal!...

Si vieran que también me parece normal que los padres abandonen a sus hijos, que haya madres solteras, que muchos mexicanos tengan que emigrar al Norte, que el mundo viva sin Dios… Que la música nos hable de sexo, que los hombres sean corruptos, que sea normal divorciarse, mentir, engañar…

tan normal como tener dos ojos, una nariz y una boca.

Hemos contaminado nuestras mentes, hemos callado nuestra conciencia.

¿Qué te parece si nos volvemos anormales?

Un Padrecito que trata de ser anormal.

Padre Román

 

Enhorabuena

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