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OPINIÓN

El Réquiem de Mozart en Puebla

Un concierto digno de ser escuchado. La armonía, la conexión entre los artistas y el público.

Francisco José Anaya Rodríguez

Máster en Filosofía. Profesor universitario. Analiza la realidad social y política desde las Humanidades y las Ciencias Sociales. Además de en e-consulta escribe para el portal USMEXCHINA.

Viernes, Marzo 31, 2017

Si el mundo entero pudiese sentir el poder de la armonía…

Mozart

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Desde hace algún tiempo constato que a pesar de que vivimos en tiempos oscuros para las humanidades y las artes, nuestra ciudad aumenta el número y la calidad de sus artistas.

Este 30 de marzo, tuve ocasión de escuchar el afamado Requiem de Mozart (en Re menor K. 626 para voces solistas), interpretado por la Orquesta Sinfónica de la Facultad de Artes y los coros de la BUAP. Se trató de una interpretación digna de estudiantes de talento y dedicación. El teatro del Complejo Cultural Universitario fue la sede.

El concierto comenzó con la Obertura de Mozart El Rapto en el Serrallo K.384, a cargo del director Saúl Rodríguez Luna. Durante ella fueron tomando asiento alguno impuntuales; entre los cuales, lo confieso, me encontraba. Tras concluida la pieza, a eso de las siete y quince de la noche, salió al escenario el profesor y director Eduardo Carpinteyro, quien, con verdadero espíritu docente, nos habló del trasfondo vital e histórico del compositor y de la génesis de su última e inconclusa composición. Su hablar fue llano y claro; sin vana arrogancia academicista. Por lo que nos ayudó a disponernos a la escucha de la Missa de Réquiem.

Una vez que el coro tomó su lugar y los cuatro solistas salieron a escena, el director levantó su batuta dando comienzo al primer movimiento. En opinión de este “filisteo” en proceso de conversión (tengo algunos meses tratando de sacarle alguna nota al violín estudiando teoría musical), el comienzo fue titubeante en algunos instrumentos, pero poco a poco fueron ganando seguridad y soltura. También considero, siempre desde mi ignorancia, que, en algunos breves momentos, el coro, principalmente algunas voces femeninas, se movieron entre deslices.

Una anécdota me ha quedado para el recuerdo, después del Dies Irae, buena parte de la concurrencia comenzó a aplaudir entre movimiento y movimiento. Al principio parecía que el director y algunos músicos se encontraban, cuando menos, desconcertados. Pero no recuerdo en qué silencio (interrumpido por los aplausos de algunos), el director volteó al auditorio, y, en un acto de genialidad para la difusión de las artes, dijo algo parecido a lo siguiente: “Hay quienes dicen que en un concierto se puede aplaudir de dos maneras: entre pieza y pieza o hasta el final. Yo los invito a que si les gusta una parte en especial aplaudan”. La respuesta del auditorio fue un emotivo aplauso, y en la orquesta y coro se dibujaron algunas sonrisas. Lo anterior nos habla de un hombre que quiere difundir la música académica entre los poblanos, y que para ello está dispuesto a otorgar “concesiones” a su público; con tal de que por lo menos importante (guardar silencio entre movimiento y movimiento para favorecer la interpretación en su conjunto), no se pierda lo más importante (el gusto por acudir a conciertos de obras tan bellas).

Por otra parte, digna de mención fue la participación de los solistas: Andrea Estefanía Roas Montes, (soprano+) (a mí me conmovió), Beatriz Eunice Melo Moreno (mezzosoprano), Iván Mange Garzón (tenor) y Raúl Morales Rascón (bajo). Ya terminado el concierto, el director solicitó la presencia del Mtro. Alberto Mendiola Olazagasti, director de la Facultad de Artes de la Benemérita, quien entregó los reconocimientos a los solistas, los cuales fueron seleccionados de entre otros cantantes en un concurso realizado por la facultad a mediados del mes de febrero del presente año. Mendiola resaltó el trabajo realizado por los alumnos y profesores.

Lo más importante del concierto fue que se trató de la primera vez que los Coros de la BUAP y la Orquesta Sinfónica se embarcaba en un trabajo conjunto. Que los maestros: Alicia Jiménez González, Saúl Rodríguez Luna y Eduardo Carpinteyro hayan colaborado junto a sus estudiantes, nos habla de una armonía más importante que la musical, la de las voluntades. ¡Gracias y en hora buena!

Notas:

El Requiem se volverá a escuchar en nuestra ciudad el próximo martes 4 de abril. En el Auditorio Julio Glockner. Me parece que es posible conseguir pases de cortesía en la Facultad de Artes de la BUAP: 8 oriente 409 Centro Histórico C.P. 72000.

Saludo a mi profesor: Mario A. Gómez Álvarez, quien ayer se encontraba entre los violines.

 

anayafranciscor@gmail.com

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