El nuevo escenario de cara a las elecciones presidenciales en Francia ha dado un giro en tan sólo quince días y es que tras el huracán llamado #PenelopeGate, François Fillon estuvo a punto de fenecer ofreciéndole un nuevo panorama a la imparable Marine Le Pen y al mismo tiempo, permitir el “milagroso” ascenso de Emmanuel Macron.
Sí, dos candidatos plenamente identificados tanto por la derecha y la izquierda ahora competirán con el ya polémico ex ministro de economía, Emmanuel Macron quien desde muy atrás ha logrado en quince días casi empatar a Le Pen.
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Un sondeo difundido por el afamado Centro de Investigaciones Políticas de Ciencias Políticas (CEVIFOP Sciences Po) ha dejado en claro que la Comunicación Política de crisis en un abrir y cerrar de ojos bien aplicada, puede levantar torbellinos destruyendo al “favorito” (en este caso Fillon) y catapultar a la semifinal a un político que a casi un mes de la elección presidencial (Macron) continúa diciendo que no es socialista pero tampoco pertenece a las filas de la derecha.
A la pregunta: “Si la primera vuelta de la elección presidencial fuera el próximo domingo, ¿cuál es el candidato por el que votaría? ¿Si usted tuviera la opción entre los candidatos siguientes…? De las 9 figuras políticas, tres son los punteros.
Nuevamente la ultraderechista Marine Le Pen a la cabeza con el 27% de intención de voto, seguida del ex ministro de Economía Emmanuel Macron con 25% y en un tercer lugar y muy rezagado –y lastimado- François Fillon con 17.5%.
El pasado 5 de marzo, en la Plaza de Trocadéro miles de franceses se dieron cita para dar su respaldo al repúblicano François Fillon y para él fue una bocanada de aire, que le dio el suficiente oxígeno para sobrevivir al tsunami mediático gracias a las miles de banderas que se vieron ondeando ese domingo tan soleado.
Alcaldes, militantes e integrantes de su equipo de campaña, le abandonaron cuando más les necesitaba pero Fillon mostró muchas agallas al renovar sus elementos más cercanos, a enfrentar a la justicia francesa en tribunales y dar la batalla hasta el día de hoy.
Lo que jamás podrá remediar es la parálisis que sufrió al ser golpeado mediáticamente, su comunicación política en crisis simplemente no funcionó.
Perdió tiempo en investigar de parte de quién fue el golpe, se encerró en sus giras al interior del país y se aisló e incluso defendió lo indefendible. Los medios no tuvieron piedad ni de él ni de su futuro. Cada paso que da es sumamente criticado y analizado como por ejemplo, su proyecto de economía que acaba de presentar. Es el pan de cada día de caricaturistas y cibernautas.
Por su lado, Macron ha sabido aprovechar cada minuto de la campaña y teniendo un escenario como el que se ha presentado, no duda en hablar cuando tiene que hacerlo y a pesar de su ya marcada distancia con el presidente François Hollande, le président le mal aimé, hasta el momento ha logrado sumar apoyos importantes de políticos como Bernard Delanoë, ex alcalde de París, un activo importante socialista y se rumora que Manuel Valls hará lo propio en los próximos días.
Además, es el único que ha sido recibido por la canciller alemana Angela Merkel y por Teresa May, la primer ministra británica.
En la vox pópuli francesa, cada día permea la idea de que Emmanuel Macron sería la verdadera opción viable ya que frente a Le Pen, la victoria sería suya en un segundo tour.
Pero en política nada es seguro y todo puede suceder.
Lo que sí es evidente es que algunas plataformas informativas e incluso enroques políticos al seno de la comunidad europea como el nombramiento del polaco Donald Tusk, apoyan al ex ministro de economía de François Hollande.
Sin embargo, el fuego que todos los días lanza Marine Le Pen –sobre todo en redes sociales- no es de ignorar.
Casualmente, la ultraderechista no ataca a Fillon y a los otros siete que componen la terna como lo hace con Macron.
Un día le recuerda el préstamo de un amigo de 550,000 euros para comprarse un departamento en el très chic arrondissement XV en París y otro le dice que para ella, no es prioridad estar detrás de Merkel.
Incita al Franxit.
Y nada perezosa, camina firme por todo el país y utiliza –y explota- en las redes sociales sus comunicados de prensa, sus encuentros que realiza en los más recónditos lugares con agricultores, personas de la tercera edad y en un estilo trumpista, enfrenta a diestra y siniestra a los medios franceses.
Recientemente en una intervención televisiva, dijo con vehemencia: “La Integridad de los medios está en campaña”.
Ella lo sabe, de los tres candidatos punteros es la más seguida en redes sociales y con un mayor número de interacciones con los cibernautas pues ha sabido dirigirse y explotar su presencia.
En Twitter cuenta con 1.3 millones de seguidores y según Le Parisien en una nota publicada el 19 de febrero, tiene en Facebook 1.1 millones de seguidores y 1.2 millones de likes.
*No se están tomando en cuenta los likes
Los candidatos Macron y Fillon, apenas llegan a la mitad de esos números.
El único que rivaliza con ella en este rubro es Jean Luc Melenchon y aunque no figura en los primeros lugares, el próximo sábado veremos su poder de convocatoria en Place de Bastille.
Ya lo dijo Pierre Bordieu, la Comunicación Política está íntimamente ligada al espacio público donde se ejercen las dinámicas del poder bajo todas sus formas siendo éste aprendido de manera institucional e informal, material y simbólico.
Quien no se adapte a las nuevas dinámicas del poder ya se vio, quedará rezagado (a) y quien no entienda que las crisis son oportunidades para superarles puede darse por muerto (a) al menos en el campo de la política.