Como en todo el país, en Puebla, los candidatos del 2018 de los diferentes partidos, no van a venir de otro planeta ni de otros lugares; ya están aquí, entre nosotros, quizá todavía no tienen asegurada su candidatura, pero ya están moviéndose. Los electores, por su parte, sobre todo si aún no tienen su voto definido esperarán a aquellos candidatos o candidatas que los convenzan [descartamos, desde luego, a quienes por diversas razones no votan o no votarán en esa jornada electoral].
Más artículos del autor
Un consultor político ha comentado que en el 2018 la gente votará emocionalmente y la principal emoción será el enojo, enojo ante el escándalo, ante el exceso y la corrupción. Según el experto, si bien es cierto que los temas de inseguridad y económico son los que más afectan y minan el patrimonio y el dinero de los electores, no serán éstos los factores determinantes, sino el malestar y el enfado ante riquezas inexplicables, casas blancas en lugares exclusivos, etcétera.
Es como la esposa engañada –dice-, su orgullo la lleva a echar al marido infiel, no importa que esto implique que quede sin manutención, o en situación de fragilidad o desventaja, lo importante es darle salida a su orgullo: que desaparezca el infeliz. Así, dice el consultor, el elector mexicano: no importa que la inseguridad crezca y amenace su patrimonio, o que la economía afecte sus bolsillos directamente, no es eso lo que definirá su voto, sino su orgullo, esto es, su enojo con los políticos, su malestar ante los escándalos de corrupción. Por eso, concluye el experto, este será el tema para 2018.
En el libro Consultoría política, coordinado por Jorge Santiago, Gabriela Ortega y José Ángel Carpio (Universidad Camilo José Cela/editorial Amarente), en el capítulo “El político como persona. Comportamientos y emociones”, se plantean, en adición a lo que ha dicho el consultor referido, algunas características que, acaso, deban mostrar los candidatos y candidatas (50% para cada género). El elector sabe que elige a una persona que le resolverá sus problemas, no a una idea ni a un número. ¿Qué actitudes deberá tener esa persona para que convenza al elector a darle su voto?
Según los autores de ese capítulo, los políticos deben mostrar cinco características: Energía (entusiasmo, determinación, confianza en el desarrollo de la vida, dinámica, carácter emprendedor y demás), afabilidad (cordialidad, simpatía, autenticidad, lealtad, generosidad, altruismo, sinceridad, apoyo a los demás), tesón (constancia, perseverancia, eficiencia, credibilidad, minuciosidad, responsabilidad), estabilidad emocional (optimismo, serenidad, solidez, sensatez, confianza en sí mismo, capacidad para afrontar los efectos negativos de la ansiedad, la irritabilidad, de depresión y la frustración) y apertura mental (creatividad, agudeza, ingenio, astucia, claridad, actualización, originalidad, apertura a nuevas ideas). Esas cinco características (Big five), según unas investigaciones de consultores en la universidad La Sapienza de Roma y la de Stanford, pueden reducirse a dos: Energía y afabilidad.
Excluyendo a los candidatos a la presidencia de la república –motivo de otro análisis-, ¿quiénes de los que serán candidatos o candidatas lograrán mostrar y convencer a los electores que tienen, por un lado, entusiasmo, determinación, confianza en el desarrollo de la vida, dinámica, carácter emprendedor y, por el otro lado, cordialidad, simpatía, autenticidad, lealtad, generosidad, altruismo, sinceridad y apoyo a los demás?
De los nombres que suenan para la gubernatura del estado, o para el Senado, la cámara de diputados federal, o el congreso local y las 217 presidencias municipales, como Martha Erika Alonso, Eduardo Rivera o Luis Banck del lado azul, o Alejandro Armenta, Doger y otros del tricolor, y de MORENA y los otros partidos, ¿quiénes mostrarán energía y afabilidad? ¿O habrá alguna otra candidatura más fuerte –ciudadana, independiente- que muestre mejor preparación, mayor consistencia y de gran proyección? En ese aspecto, todavía hay muchas cosas por definir.
En lo personal pienso que, si bien es cierto que cuentan mucho los atributos personales de los candidatos, el simbolismo del elector poblano es más amplio. Si como dice el consultor del inicio será el enojo ante el escándalo lo que defina esa contienda electoral, tal enojo se daría como un instrumento de utilidad: para castigar al mal político o para premiar al nuevo político que, como se ha dicho, es la persona que va a resolver los problemas concretos del votante. En otras palabras, y ya lo consideraremos en otra oportunidad, como sostiene Mircea Elíade en sus diversas obras hablando del simbolismo antropológico: el ser humano aspira a una tierra prometida a donde llegar, soñar, ser libre y vivir feliz en la medida de lo posible. Si para ello tiene que castigar y premiar, merced a su enojo, eso hará sin lugar a dudas.
Per viam
Me recomiendan la película de Martin Scorserse, Silence, sobre los jesuitas del siglo XVII –poco después del martirio de san Felipe de Jesús-, está nominada para los oscares, así que acudiré a verla en breve (y ya le platicaré, amable lector, lectora). Por cierto, en la noche de hoy, en los premios Oscar, sin duda habrá pronunciamientos sobre Trump y sus acciones, y habrá de todo, incluyendo las posturas inteligentes, sensatas y bien dichas.
@Fidens17