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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Carranza papá del ejército actual

Antecedente: 19 de febrero de 1913. Coahuila ordena a Carranza defender la república

José Alarcón Hernández

Lic. en economía, con mención honorífica. Diputado Local dos veces y diputado federal dos ocasiones. Subsecretario de Educación Superior de la Entidad y Subsecretario de gobernación del Estado. Autor de 8 libros publicados por la Editorial Porrúa. Delegado de la SEP Federal en el Estado. Actualmente Presidente del Colegio de Puebla. A.C.

Martes, Febrero 21, 2017

Ex facto óritur ius.
Del hecho nace el derecho.

El ejército mexicano reconoce su origen en un decreto que emitió el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, el 19 de febrero de 1913.

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En esa fecha promulgó un decreto, que es el “Acta de nacimiento” y base legal del actual ejército.

Por su importancia reproduzco textualmente el mismo:

“Venustiano Carranza, Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza, decreta:

Número 1421. Artículo 1º. Se desconoce al General Victoriano Huerta en su carácter de Jefe del Poder Ejecutivo de la República que él dice le fue conferido por el Senado, y se desconocen también todos los actos y disposiciones que dicten con ese carácter.

Artículo 2º. Se conceden facultades extraordinarias al Ejecutivo del Estado en todos los ramos de la administración pública, para que suprima los que crea convenientes y proceda a armar fuerzas para coadyuvar al sostenimiento del orden Constitucional de la República.

Económico. Excítese a los gobiernos de los demás estados y a los Jefes de las fuerzas federales, rurales y auxiliares de la Federación, para que secunden la actitud del gobierno de este estado.

Dado en el salón de Sesiones del H. Congreso del Estado en Saltillo, a los diecinueve días del mes de febrero de mil novecientos trece. A. Barrera, Diputado Presidente. J. Sánchez Herrera, Diputado Secretario. Gabriel Calzada, Diputado Secretario.

Imprímase, comuníquese y obsérvese.

Saltillo, 19 de febrero de 1913. V. Carranza. E. Garza Pérez, Secretario.”

Gloria Fuentes, autora del libro “El Ejercito Mexicano”, que prologó el general Alfonso Corona del Rosal, con fecha de Agosto de 1983; y en su momento presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, afirma que: “quedaron sentadas así las bases para el surgimiento de un ejército popular nacido de la entraña misma del pueblo, que aparecería en diferentes puntos del país, acaudillado por jefes improvisados que se unían al señor Carranza en su lucha por la legalidad. Se inició la epopeya que cambió radicalmente la faz de la nación.”

“Los soldados que aquel día se encontraban en Saltillo a disposición de Venustiano Carranza constituyeron el pie veterano del EJERCITO CONSTITUCIONALISTA y fueron: Teniente Coronel Irregular Francisco Coss, con 30 gendarmes; Teniente Coronel Irregular Cesáreo Castro, con 60 hombres; unos destacamentos irregulares al mando del Coronel Alberto Guajardo (quien no se unió al movimiento revolucionario); el 25º Regimiento de la Federación (200 hombres aproximadamente), al mando del Teniente Coronel E. M. Luis G. Garfias.

Con esos pocos elementos, Carranza se lanzó a las primeras operaciones Revolucionarias. En la Hacienda de Guadalupe lanzó el Plan del mismo nombre, contra Huerta, documento que fue la bandera política del naciente movimiento; fue en el que se denominaron las fuerzas revolucionarias del Estado como ejército constitucionalista, con el señor Carranza como Primer Jefe del mismo. El Plan de Guadalupe se firmó el 26 de marzo de 1913; en él se ratificaban las bases para un ejército como lo conocemos actualmente.”

Como se advierte el ejército actual que reconoce al que fundó Carranza se creó antes de que se emitiera la Constitución de 1917 de la cual estamos celebrando, con poco entusiasmo, el Centenario de su promulgación.

Como es sabido de todos, Venustiano Carranza no era militar, era un próspero agricultor, por cierto era hermano protestante.

Carranza no quiso aceptar ningún grado militar. Los que tampoco eran militares de origen pero sí aceptaron grados fueron: Álvaro Obregón, Salvador Alvarado y Benito Gil, que enfrentaron a Pascual Orozco en 1912; Pablo González, el Gobernador de Puebla, general Cesáreo Castro, Francisco Villa y otros de Chihuahua y Coahuila que habían combatido contra Porfirio Díaz y en la campaña orozquista.

Es de entender que los estados mayores de esos “ejércitos” se improvisaron, no habían egresado de colegio militar alguno ni habían tenido condición profesional.

Su organización fue bastante primitiva. En sanidad por ejemplo se nombraron médicos y enfermeras civiles; en transmisiones atrajeron trabajadores telegrafistas y ferrocarrileros que habían servido en la estructura porfiriana, teniendo ahora importante participación.

Entonces no tenían como ahora excelente material de guerra. Sí, llegaron a constituir establecimiento para reparar armamento portátil e incluso piezas de artillería. Entonces el personal de intendencia lo desempeñaron mujeres que acompañaban a los solados durante el día y la noche, eran las “soldaderas”.

Gloria Fuentes dice que estas “soldaderas” eran abnegadas, heroicas, anónimas, valientes, que llegaron a convertirse en un personaje característico de nuestra revolución, que lo mismo acompañaba a los “pelones” federales que a los “sombrerudos” revolucionarios.

Los uniformes de estos ejércitos, en su mayoría fueron improvisados y en muchos casos, ni uniformes usaron. Los grados e insignias fueron los mismos que los del ejercito porfiriano.

Permítame terminar estas breves notas en palabras del general Corona del Rosal “El militar no necesita reafirmar su lealtad; basta el juramento que hace ante la bandera. Su uniforme y la educación lo obligan a no abandonar la senda del deber.”

Mis correos: vivereparvo45@yahoo.com.mx / vivereparvo45@hotmail.com

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