Ahora resulta que el Pleno del Tribunal Superior de Justicia, requiere de un verdadero intelectual del derecho con la suficiente experiencia litigiosa para que ejerza defensa en sus conflictos con jueces y personal del Poder Judicial, lo anterior frente a las pifias que se han cometido en el tercer poder por la voraz intención de ocupar plazas despidiendo arbitrariamente a jueces.
En efecto, quizá el único mecanismo que había venido dando resultados frente a los togados del Poder Judicial en el estado era el chantaje, el cual producía pánico en jueces cuando se les hacía sabedores que en la fiscalía especializada de delitos cometidos por servidores públicos existía una denuncia en su contra y aun cuando este chantaje ha dejado de surtir miedo de culpa, de manera parcial subsisten jueces en los que impera el acoso psicológico, tal es el caso de quienes manejan el sistema penal adversarial y el tradicional.
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Lo cierto es que como lo ha venido sosteniendo el autor de estas líneas el Poder judicial del estado atraviesa por un verdadero periodo de oscurantismo producto del férreo control que se ejerce desde la Fiscalía general del estado, sin que exista hasta ahora un solo magistrado que ejerza defensa de la autonomía y soberanía en dicho poder. Y bueno, “a rio revuelto ganancia de pescadores”, reza el antiguo refrán ya que en torno a lo que cito últimamente para algunos jueces y magistrados servirse de la justicia sigue siendo la forma de convertirse en un nuevo rico en Puebla.
Muchos han dejado de observar que su conducta contraria a derecho e impregnada de corrupción se encuentra seriamente monitoreada desde las oficinas centrales de la Secretaria de Fianzas por un viejo y conocido artífice glorioso del Morenovallismo.
Se trata de un personaje docto, habilidoso e intelectual no solo del quehacer político y financiero, me refiero al maestro Fernando Manzanilla Prieto. El instruido en Harvard University Kennedy School y otrora Director de Proyectos Bancarios en la CNBV, está de vuelta en Puebla, aun cuando dicen los que saben que realmente nunca se fue.
Ciertamente el maestro Manzanilla Prieto, no solo tendrá bajo la lupa el manejo a discreción de los recursos en el estado, sino por demás verificará que el viejo proyecto Morenovallista tenga continuidad y para ello se encuentra atento al quehacer de muchos servidores públicos llegados a Puebla con motivo de la coalición política PAN-PRD, pero de quienes se tiene noticia han significado un lastre en el estado.
De la misma manera se dice que el ex Secretario General de Gobierno, pondrá en práctica su filosofía de “felicidad, bienestar, bondad de vida y valores”, siendo este último principio el más desconocido por muchos servidores públicos, sobre todo por aquellos que se encuentran representando la impartición y administración de justicia en la entidad.
En espera de que esto que cito últimamente acontezca los poblanos ávidos de justicia estaremos atentos, pues aun cuando restan algunas vacantes de magistrados próximos a su retiro la realidad es que subsisten también las de aquellos que solo vinieron a calentar oficinas en ciudad judicial desde tierras lejanas y más todavía, de quienes fueron incrustados por el priismo como recientemente aconteció con el propio neo panismo.
Por ello creo, no estamos lejos a una nueva reforma a la Ley Orgánica del Poder judicial en el estado, la cual tendrá mucho que ver con la inamovilidad de jueces y magistrados, misma que solo debe garantizarla una conducta proba y desde luego, una reconocida capacidad a la luz de la verdadera carrera judicial.
Como lo adelanté en anteriores entregas, al nuevo gobernador le determinaron que la continuidad del Morenovallismo, estaría en manos de personajes con probadas capacidades políticas, es decir don Diodoro Carrasco Altamirano y el maestro Fernando Manzanilla Prieto, quienes por supuesto habrán de contener el conocido protagonismo de Javier Lozano Alarcón.
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