Lo sucedido en Monterrey hace unas semanas consternó a muchos de mis amigos y colegas, aunque en realidad, poco se ha avanzado para prevenirlo.
En este tiempo complejo muchas de las realidades o fantasías están asociadas a lo que muestran las redes sociales. Preocupa el trato que se hizo del tema, especialmente cuando en muchos planteles escolares, por supuesto hay excepciones, solo se ha atendido a través de la implementación del programa “Mochila Segura”, que no necesariamente cumple con la parte de atención a los alumnos, especialmente en la secundaria y en educación media superior.
Más artículos del autor
Desde mi punto de vista, este tipo de actos violentos en las escuelas, tienen que ver básicamente con un tema: La falta de comunicación entre los adultos y los escolares, incluyo en el término adulto a todos, no solamente a los miembros de la comunidad escolar.
Los adultos en general, poco sabemos sobre lo que pasa en la mente y en los corazones de los niños, adolescentes y jóvenes; existen pocos espacios para la comunicación y ellos organizan su mundo con sus compañeros, amigos o conocidos, especialmente en las redes sociales.
Las redes sociales ofrecen la opción de comunicarse con otras personas no importando el tiempo ni el lugar, en el mismo instante puedes estar interaccionando con personas en otra latitud y longitud del mundo en un horario totalmente diferente al tuyo, puedes compartir lo que piensas y sientes así como comentar o criticar lo que te plazca, pero al mismo se puede confundir lo falso con lo verdadero, lo real de lo que no lo es, la manipulación convertida en mercadotecnia para múltiples audiencias y muchas cosas más que se difunden con una rapidez excepcional .
Por tanto, es prioritario que los padres de familia estén en comunicación constante con los maestros y entre ellos mismos, estar más cerca de los estudiantes y detectar alguna situación que se esté presentando con ellos, pero entonces ¿por qué no usar las redes sociales para estar en comunicación permanente?
En noviembre pasado, se desarrolló el Congreso de la Asociación para el desarrollo de la Tecnología Educativa y de las Nuevas Tecnologías EDUTEC en la Universidad de Alicante, España, en donde se precisó que es primordial poner estas tecnologías al servicio de la Educación, a la creación de conocimiento y a la generación de valores que contribuyan a la mejora de la condición humana (Martínez y Roig-Vila, 2016).
Dentro de toda la gama de investigaciones presentadas, llamó mi atención la referida a los grupos de WhatsApp de las madres y padres de escolares. La investigación: “Sus usos, ventajas y percepciones” de Rocío Diez Ros y Bárbara María Aguilar Hernández, trata sobre una experiencia Española en donde el WhatsApp se convirtió en la herramienta de comunicación por excelencia a través de los smartphones.
Esta investigación se centró en comprobar cómo funcionan los grupos de WhatsApp creados y usados por las familias, qué usos les dan y las percepciones que sobre estos grupos tienen las propias familias usuarias.
Del análisis de los datos se desprendió que la mayoría de usuarias fueron mujeres, madres; la edad mayoritaria de las madres y padres que pertenecen a estos grupos es entre los 35 y los 50 años; cuando los niños y niñas van creciendo, la participación de las familias en este tipo de grupos va disminuyendo; en la mayoría de casos los docentes no forman parte del grupo; la percepción que la mayoría de familias tienen es que el grupo de la clase es de gran utilidad en la toma de decisiones.
En conclusión, esta investigación desmonta el mito de que los grupos de WhatsApp creados por las familias de los escolares generan bastantes problemas y las respuestas de las familias confirman que en la mayoría de casos el uso de esta aplicación es positivo. La investigación también nos demuestra las posibilidades de la propia aplicación para la recogida de información, por su inmediatez, sencillez y uso generalizado.
Así entonces, habría que repensar la importancia que tienen estas aplicaciones y que muchos padres de familia y profesores no han intentado utilizar. En estos tiempos, hay que mantenerse comunicado especialmente con las familias de los alumnos, dado que por las presiones del tiempo y del espacio, la presencia de los padres en la escuela muchas veces, es esporádica.
Pienso que las instituciones escolares pueden encontrar en estas aplicaciones, una alternativa para comunicarse conociendo más a sus alumnos y detectando posibles situaciones a prevenir.
Estamos ya en la era en donde se incorporan otros nuevos modos de difundir y producir la información y el saber que, en palabras de Fernández Rodríguez, son ya tan cotidianas en nuestra sociedad, a lo que añado, siempre y cuando se cuente con el aparato, electricidad y conectividad en este mundo desigual.