Muchos se quiebran la cabeza tratando de descifrar lo que aparente es un enigma, el de Donald Trump. Para lograrlo, hay que escoger una perspectiva y observarlo, antes de intentar el desmontaje del escenario que él mismo haya dispuesto. Se los he dicho en otras entregas: a un hombre complejo no se le debe tratar de entender directamente, sino periféricamente. Lo que hace genera destellos que los de alrededor ven. De tal modo que cada uno tiene una parte de la respuesta. Tampoco olvidemos que el acto supremo de la complejidad es la sencillez, que no humildad. Sí, en la base de todo hombre complejo hay un tipo de sencillez que debemos saber descubrir, porque no es la misma en todos…
Unos, desean desentrañarlo por ser sus adversarios. Otros, porque consideran podrían ser afectados por sus decisiones. O porque se sienten inseguros respecto al futuro. Ganarle, salvaguardarse, asegurarse. Cada cual tiene sus motivos…
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“Dos claves del misterio…”
Me quedo con dos imágenes de la campaña presidencial. Hillary Clinton lo acusó de ser contradictorio, lo que muchas veces le lleva a mentir. Zbigniew Brzezinski afirmó que su propuesta geoestratégica era incoherente, y su hija, Mika, lo secundó. Contradictorio e incoherente. Lo de narcisista, prepotente, misógino y así por el estilo, no ofrece mayor problema. Porque lo es…
Contradicción e incoherencia implica asumir posturas disímbolas e incluir elementos que no es fácil armonizar. Sin embargo, gravitan alrededor de Trump. ¿Qué los unifica? ¿Qué clase de amalgama usa? Esa es la clave para comenzar a entenderlo. No su incongruencia ni su incoherencia en sí mismas. En todo caso serían indicadores…
“La ideología del siglo XXI…”
Al desplomarse el entramado ideológico de la Modernidad, se produjo un intenso debate sobre el futuro de las ideologías. Unos, proponían la vuelta a Kant como revisión. Otros, a Descartes. Y estaban los que decían bastaba con remontarse a Hegel. Pronto se desembocó en dos posturas: los que decían era el fin de las ideologías y los que apostaban por salvar la de su preferencia. Ambas eran falsas…
Nadie puede asegurar que en el futuro no vayamos a tener ideologías. Pero también todas las ideologías modernas habían sido liquidadas. ¿Qué tipo de ideología(s) iba(n) a campear en el siglo XXI? Esa era la pregunta toral. Izquierdas y derechas han sido desfondadas, y la globalización implantó una sola matriz como mentalidad. Luego entonces, la clase de ideología a ubicar era ensambladora, macro…
La ideología capaz de unificar lo contradictorio y lo incoherente, es el pragmatismo. Antes que las características negativas que todos percibimos, Donald Trump es un pragmático, donde coinciden el populismo y el autoritarismo, que no son ‘ideologías’ propiamente sino ‘formas de ejercer el poder’, que es distinto…
El pragmatismo es la sencillez que soporta a todo lo demás. Lo contradictorio que resulta y lo incoherente de su proyecto…
“Trump y la post-Cristiandad…”
Trump pertenece a la religión presbiteriana, que hunde sus raíces en Calvino y su teoría de la predestinación, asentada en el progreso material y la felicidad. Pero hay una ruptura que afecta a los presbiterianos, evangélicos y anglicanos. El pragmatismo ha provocado una fractura horizontal, trans-cristiana, que afecta a varias vertientes porque las desfonda doctrinalmente. Se trata de un movimiento neopentecostal globalizado al que ya no le interesa tanto la doctrina cristiana, sino la autoayuda, el éxito en los negocios y la felicidad. Algunas de sus figuras más representativas fueron invitadas a la investidura presidencial. Son los telepredicadores, con presencia en redes sociales y en el mundo empresarial…
Por lo tanto, no hablamos de cristianos contra cristianos o contra los católicos. Sino de teorías de autosuperación y autoayuda, que pretenden deshacerse de los postulados cristianos. Es un movimiento eminentemente post-Cristiano. Su lenguaje es funcional, de eficacia y eficiencia. Aquí se inserta el discurso político de Trump: ‘el gobierno no funciona’, ‘la élite política le ha fallado a la ciudadanía’, ‘el TLCAN no beneficia’, ‘el Obamacare es caro e ineficiente’ y así por el estilo. No expresa una propuesta política, sino un pragmatismo político…
Aquí se explica las críticas de presbiterianos, evangélicos y anglicanos contra él, puesto que conduce a la erosión del cristianismo. En los anglicanos hay una corriente de raíz calvinista, que conecta con la idea de bonanza económica y material…
“En las alas del progreso…”
Trump se vinculó a dos telepredicadores: Norman Vincent Peale y Paula White, que representan a la llamada ‘Teología de la Prosperidad’, que se nutre del calvinismo pero a la par lo supera. Este desfondamiento nos ayuda a entender que cuando hablan de la Voluntad de Dios, en realidad se refieren a la voluntad de la persona en particular. Proponen escuchar la Voz de Dios, cuando es un monólogo. Progreso y felicidad sin la doctrina cristiana. Si acaso, sólo como referente discursivo. La ruptura al interior de las denominaciones cristianas es obvia. Es la autoayuda con ropaje cristiano…
Los escritos de Peale han inspirado a Trump a lo largo de su vida, sobre todo ‘El poder del pensamiento positivo’. Por lo tanto no hablamos de un Presidente que se sienta ‘mesías’, al menos no en el sentido cristiano. Es un empresario exitoso y feliz, que viene a enseñarles a los políticos cómo se debe gobernar a Estados Unidos y al mundo. Es la ‘Teología de la Prosperidad’…
“La Ciencia Mental…”
El desmontaje que Donald Trump pretende hacer del sistema global trilateral también se asienta en el pragmatismo, pero de una manera distinta a lo arriba indicado, porque se dirige a los sectores tradicionales de las vertientes cristianas y a la Iglesia Católica. Trump identifica las reformas económicas, sociales y políticas, como el ‘mal’. Lanza un llamado a defender la vida y acotar la práctica del aborto, pero no expresa ninguna concepción doctrinal al respecto…
Trump llama a la cruzada contra el mal, haciendo a un lado toda doctrina de la vida y la participación. La raíz contemporánea de la ‘Teología de la Prosperidad’ está en el llamado ‘Nuevo Pensamiento’ o ‘Ciencia Mental’ del siglo XIX, lo que remite al interior del sujeto humano. Posición de cuño intramundano. Englobado en lo temporal…
Donald Trump desea replantear el orden global, pero viene acompañado de esta visión de autosuperación. No está interesado en un proyecto religioso. Más bien se monta en él para ganar apoyo. Pero sin duda los telepredicadores apostarán a deshacerse de las iglesias del espectro cristiano, abarcando a la Iglesia Católica, para fundar una nueva religión: La Iglesia de la Ciencia Mental…
Llegado el momento, ¿seguirá la buena relación de ellos con Trump? ¿Hasta ahora ha sido un vínculo de ‘negocios’? Vivimos tiempos decisivos…
Hasta entonces…
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