Sería demasiado ingenuo creer que lo visto en estos días en México, ha sido una rebelión popular por el ‘gasolinazo’. 2016 cerró con un encarnizado forcejeo al interior del Partido en el poder, por los amagos de procesar a algunos gobernadores actuales o anteriores, así como a alcaldes e integrantes de otros niveles de gobierno. Los medios de comunicación dieron cuenta de inversiones y negocios en otros estados y viceversa, en un entramado de intereses de gran calado. Asimismo, en Veracruz se repitió algo similar a Guerrero luego de la desaparición de los 43 normalistas y la caída de Ángel Aguirre: protestas callejeras que son utilizadas como ocasión para incendiar archivos, haciendo imposible futuras auditorías. Determinados grupos demostraron amplio margen de maniobra para la violencia, excesos, saqueos y desaparición de expedientes…
Lo de estos días fue una escalada desestabilizadora. Alguien juega un pulso con el Presidente por el control de la sucesión 2018 y en buena medida es dentro de su propio Partido. Uno de los puntos más álgidos fue el Estado de México, donde el propio Peña Nieto fuera gobernador y andan a la greña por la candidatura a gobernador. ¿Sin que el poderoso grupo Atlacomulco pudiese meter las manos? ¡Por favor…!
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“El control de la sucesión presidencial…”
El descontento ciudadano es muy elevado y los bajos niveles de aprobación de Peña Nieto son el indicador más importante. El monto de la deuda es alto y la economía crece con lentitud, lo que ha dado motivos para que publicaciones internacionales digan que los resultados son mediocres. Recordar constantemente que en campaña prometió que no lo haría, ha contribuido al malestar. Les recuerdo que, en 2012, ganó con menos del 40%. Con las reformas, parecía que alcanza el consenso que no pudo en las urnas. Pero la tragedia de los 43, la ‘Casa Blanca’ y otros casos de corrupción, dieron al traste con la posibilidad…
En el contexto del ‘gasolinazo’, tuvo lugar el nombramiento de Luis Videgaray al frente de Relaciones Exteriores y la protesta devino en saqueo y diversos actos delictivos. ¿Y si, aprovechando el descontento por los nuevos precios, el verdadero conflicto fuese por el control de la sucesión presidencial en el PRI? Todos entendieron que el retorno de Luis era su relanzamiento rumbo a 2018, pues Peña Nieto parece empeñado en postularlo…
“El laberinto del poder…”
Podríamos pensar que las aspiraciones de José Antonio Meade y Aurelio Nuño sean las más afectadas por la entronización de Luis en la SRE, pero forman parte del grupo del tercero y son sus incondicionales. Donde la noticia cayó mal fue en Gobernación y en el Estado de México, en primera instancia. Del PRI, Miguel Ángel Osorio Chong y Eruviel Ávila son los mejor posicionados para llegar a Los Pinos. La lógica de las encuestas dice que Peña Nieto deberá impulsar a uno de los dos, pero las señales del Presidente van en otra dirección. Osorio Chong tiene a cargo formalmente la gobernabilidad del país, la misma que resultó en vilo con la protesta por el ‘gasolinazo’. Los dos puntos en contra para su eventual candidatura es que Manlio Fabio Beltrones es su enemigo jurado y no guarda buena relación con el Ejército…
Eruviel Ávila es el único que podría hacerle contrapeso a Beltrones para unificar las corrientes priistas descontentas con Peña Nieto. Su relación con los militares ha sido excelente y aprovecha toda ocasión para salir en defensa de los castrenses en sus discursos. Como factores de riesgo para su proyecto presidencial están su propia sucesión en la gubernatura mexiquense, cohesionar a los grupos locales en torno a Arturo Montiel (su aliado) y sacar adelante la candidatura de Ana Lilia Herrera. De perder la gubernatura, se hundirían sus aspiraciones y el regreso de Videgaray deja en el aire las posibilidades de Ana Lilia. Habrá que ver si los grupos mexiquenses se van a aglutinar en torno a Eruviel o Videgaray…
Luis Videgarary va por sacar adelante la opción de Alfredo del Mazo o Carlos Iriarte, deseados por Peña Nieto, o José Manzur (si hubiese que pactar con Eruviel). Del lado del PAN, hay un jaloneo entre Anaya, Margarita Zavala y el gobernador de Puebla por sus respectivos candidatos y la alianza con el PRD. ¿Todavía crees que la desestabilización fue por el ‘gasolinazo’? No me digas…
“El Centauro de la Modernidad tardía…”
Manlio Fabio Beltrones es el eje de una amplia alianza de gobernadores y ex, así como de grupos a disgusto con el Presidente. Guardan las formas, pero el choque tiende a ser cada vez más frontal. Es el único que podría encabezar el desmantelamiento del PRI en caso muy necesario. Sabe que la llegada de Videgaray a la SRE implica que el nuevo canciller intentará quedarse con todo el Partido, cerrándole espacios a él…
Manlio Fabio ejerce un amplio poder en el PVEM mediante su yerno, Pablo Escudero. A través de Dante Delgado, maniobra para crear un polo de izquierdas que también atraiga al PRD. ¿Qué es lo que planea? Sabe que no será fácil que Eruviel sea candidato, que a su vez le ha solicitado su apoyo a cambio de entregarle la SEGOB en el sexenio que viene (si antes ganasen, claro). Llegado el momento y de no ser candidato, Eruviel deberá decidir entre someterse o aceptar la propuesta de Beltrones: lanzarse como candidato independiente, con el respaldo de un entramado de gobernadores y poderes fácticos (que para entonces serían redes expriistas), manteniendo la promesa de que el sonorense vaya a Gobernación…
“A las trompadas en el patio trasero…”
El que haya un alto porcentaje ciudadano en descontento con Peña Nieto es una gran oportunidad para candidaturas ciudadanas o independientes. Claudia Pavlovich sería el vínculo para tratar de jalar a los seguidores del malogrado Manuel Camacho Solís y a la ‘izquierda inteligente’. Manlio Fabio va en pos de un escenario donde Eruviel Ávila pelee el voto ciudadano a Margarita Zavala y a Andrés Manuel López Obrador. Andrés Manuel también metió las manos en la ola de protesta para ampliar su núcleo de ‘voto anti-PRI’ y ‘anti-Peña’, que comparte con Margarita. Habrá que esperar las próximas encuestas para saber hacia dónde se decantará el electorado. Hasta ahora ella le ha quitado la mayoría, aunque sin margen contundente, además de no tener asegurada su candidatura en el PAN. Ahí se la ve con Ricardo Anaya que igualmente adquiere un perfil ciudadano en aras del 2018…
Por los motivos obvios, la desestabilización debía asestar un golpe en Puebla. Don Máximo, el gobernador, sopesa la ruta ciudadana como alternativa a la candidatura panista. Su lectura es similar a la de Eruviel, Beltrones, Margarita y López Obrador: que casi 80% rechace al Presidente, es una veta a explotar. Las próximas encuestas dirán hasta dónde ha caído Peña Nieto luego del alza en los precios de la gasolina. Don Máximo juega a crear un polo ciudadano que sirva para su candidatura desde el PAN o como aspirante independiente. Cuenta con la simpatía de los Hank y los Del Mazo, pero sólo ante un posible triunfo del tabasqueño…
Los procesos electorales mediante ‘partidos cerrados’, se ha ido para siempre. Si para ganar en 2018 se necesitará alrededor del 30% de la votación y nadie parece poder lograrlo en solitario, tendrán que tejerse alianzas transpartidistas. En las protestas, vimos un hartazgo legítimo por parte de la ciudadanía, pero también una escalada desestabilizadora, donde se vislumbraron poderes fácticos y bandas delictivas, en una mezcla muy peligrosa…
Por favor, no me digas que todavía crees que todo fue por el ‘gasolinazo’…
Hasta entonces…
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