Donald Trump y Vladimir Putin no están de acuerdo en cómo terminó la Guerra Fría, ni en el derrotero del escenario geoestratégico posterior. Quieren reescribir su historia, pero lo pretenden hacer desde diferentes puntos de vista. Ya sabemos que Trump se ha propuesto ‘hacer grande a América otra vez’, pero Putin también desea recuperar la grandeza de Rusia. No son tontos ni dementes. Saben muy bien que el tiempo es irreversible, de tal modo que lo que desees reescribir tendrás que hacerlo hacia adelante. Por eso Trump no retorna a los ‘Padres peregrinos’, sustituyéndolos por los afectados con las reformas globalizadoras y apunta a replantear los tres grandes bloques globales: Norteamérica, UE y el Pacífico. Asimismo, Putin reformula el concepto de Eurasia, más allá de los límites geográficos, para situarse en un sistema multipolar…
Han cruzado elogios y comunicado buenas intenciones, pero la situación no está del todo clara. Mientras Donald tiene previsto a un militar para Oriente, adverso a Irán, Vladimir selló un pacto con Siria, Irán y Turquía para resolver los problemas sin pasar por Ginebra. Trump busca desmontar la élite globalizadora que ganó la Guerra Fría, pero respalda a Israel frente a la ONU, contra el parecer de Obama, en lo que ha sido la estrategia clásica de la Comisión Trilateral al respecto. Putin parece avasallar, pero resultó abollado con el asesinato de su embajador en Ankara y los desacuerdos al interior de Rusia, entre los que comparte su visión de Eurasia y los que anhelan una reedición soviética…
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“El escenario de la nueva Guerra Fría…”
La propensión de Donald por Israel le viene de tres vías: su yerno, Ivanka y Adelson, su socio de los casinos. En cambio Vladimir intenta ‘separar’ a musulmanes moderados de los terroristas islamistas. Parece no calcular que también podría formarse un eje de Oriente hacia las exrepúblicas soviéticas, que llegaría hasta el sudeste asiático…
¿Se imaginan al ‘Gran Tablero Mundial’ dividido entre la UE, Eurasia, China y el mundo árabe? ¿Con una potencia externa, los Estados Unidos, rigiendo las decisiones del ‘Tablero’? En el fondo, Vladimir Putin desconfía de Donald Trump. Por eso actúa de manera acelerada, antes que ocurra el relevo en Washington…
“Las murallas invisibles…”
Nos hemos encandilado tanto con la idea de un muro fronterizo entre México y Estados Unidos, que hemos perdido de vista que el próximo presidente de Estados Unidos desea construir otro tipo de muros. Se trata de la ‘Geopolítica de las murallas invisibles’. Sus principales estrategas van por mantener los peligros potenciales ‘fuera’ del país, como ‘encapsularlos’ en un enclave determinado. América Latina o el vórtice oriental, por ejemplo. No es el único en pensarlo así…
En cuanto a Eurasia, se combina el rechazo de Trump a los inmigrantes y refugiados no deseados o ilegales, temiendo sean terroristas. Resultó favorable a que Putin se posicionase en Oriente, pensando que Rusia terminaría peleada a muerte con el Islam, terrorista o no. Rechazar refugiados por parte de Europa, es una forma de levantar una ‘muralla invisible’. El objetivo de Trump es que los problemas queden ‘al otro lado’…
Si Vladimir terminase peleado con todos, escenario que trata de neutralizar, quedaría aprisionado por los islamistas, de un lado, y los chinos, del otro. Sería la estrategia del caos que conduce a la necesidad de un hombre fuerte que imponga el orden, mismo que no podría ser ninguno que estuviese en disputa, sino él…
Anunciar que los tres bloques comerciales deben reformarse o Estados Unidos saldrá de ellos, es para la guerra comercial y financiera con China. Los nombramientos de militares estrategas se encaminan a imponer el orden en casa, contener a los cárteles de la droga y delincuencia global, que muchas veces actúa vinculada a la guerrilla o al terrorismo islamista. Latinoamérica y el Oriente obedecerán a esa perspectiva…
Trump se perfila a levantar otra ‘muralla invisible’ en Los Balcanes. Para ello requerirá sellar una alianza con Viktor Orban para que, desde Hungría, contenga a Eurasia en su versión del siglo XXI…
“Vladimir juega solo…”
Alemania y Francia afrontan un escenario electoral para formar gobierno. Se trata de los dos polos de la UE. Gran Bretaña tiene en curso ejecutar el BREXIT. Europa se encuentra en un compás de espera que la debilita ante Rusia. La ONU y Obama acaban de descobijar a Israel en aras de la paz. En Oriente se requiere alguien que constituya el pivote geopolítico. En Estados Unidos se llevará a cabo el relevo el 20 de enero, lo que produce un enorme vacío de liderazgo y geoestrategia, que es capitalizado por Putin. Pero también hay variables que podrían desestabilizar…
En el compás de espera, Vladimir juega casi solo en el ‘Tablero’. Sabe que no por mucho tiempo. Por primera vez, la confrontación eurasianismo versus atlantismo tendrá un carácter global. En Eurasia, el riesgo de una fragmentación y rupturas de nacionalismo y regionalismo, podría hacerle naufragar. El desgaste de Putin y sus aliados es alto, lo que indica la posibilidad de que pudiese ser una ‘batalla pírrica’…
Como sea, el choque entre eurasianismo y atlantismo implica una batalla cultural y artística. De tipo simbólica, incluso…
Tenemos algunos ‘puntos ciegos’. Debemos revisar el proyecto de Putin, sopesar algunas variables del ‘Gran Tablero Mundial’, para retornar con los estrategas de Trump. Hay que escudriñar la mentalidad geopolítica de cada uno de los que juegan a la sombra…
Hasta entonces…
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