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OPINIÓN

Luis Enrique Miranda Nava, no es apto para dirigir la Sedesol

Sedesol. Miranda Nava. Incapacidad. El mérito sólo es su amistad con EPN. No conoce tema de pobreza

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

Jueves, Diciembre 1, 2016

Si el verdadero objetivo de la secretaría de Desarrollo Social, consiste en combatir la pobreza y no repartir dádivas ─como se ha visto que ocurre en infinidad de ocasiones─ entre la población económicamente vulnerable con la abusiva finalidad de arrancarle votos que favorezcan electoralmente al PRI, es obvio que Luis Enrique Miranda Nava no está capacitado para dirigir la secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Antes de ocupar el despacho de la Sedesol, el señor Miranda Nava, en su paso por la secretaría de Gobernación, además de la opacidad con que desempeñó su trabajo, demostró ampliamente que su único mérito para ocupar cargos públicos de primer nivel en el gabinete presidencial, radica en una circunstancia que debería ser ajena a la administración pública: formar parte del grupo de amigos íntimos de Enrique Peña Nieto. No cuenta con otra credencial más.

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El miércoles 23 de noviembre, el titular de la Sedesol, Luis Enrique Miranda Nava, compareció en la comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados, según se asienta en la versión estenográfica del evento, “para dar cuenta de lo conducente a sus funciones respecto al informe sobre el estado que guarda  la nación en el cuarto año de gobierno, y responder a (los) cuestionamientos” (que le sean formulados por los diputados).

Durante la comparecencia de Miranda Nava en la Cámara de Diputados 5 cosas quedaron claras:

1. Su ignorancia sobre el tema de la pobreza en México, que compete atender con programas sociales a la dependencia del gobierno federal que él representa.

2. Que lo suyo no es interpretar, entender ni manejar correctamente cifras relacionadas con el incremento de las expectativas de vida de la población.

3. Que no está capacitado para desempeñar, aunque sea con medianía, el cargo de secretario de Desarrollo Social.

4. Su inocultable misoginia.

5. Que su especialidad sobresaliente es trabajar como operador político del presidente de la república. 

El cuate de Enrique Peña Nieto, fue incapaz de defender ─como es su obligación─ la política social del régimen peñanietista y de rebatir los cuestionamientos que hizo la diputada Araceli Damián González a los programas sociales y procedimientos que utiliza el gobierno del presidente de la república para combatir la pobreza en el país.

La ignorancia del titular de la Sedesol fue notoria. Todos los diputados y periodistas que presenciaron la comparecencia de Luis Enrique Miranda Nava se percataron de ello.

Con el propósito de ocultar su evidente ignorancia sobre el tema de la pobreza ─que debería conocer ampliamente, de manera obligatoria, debido a su condición de secretario de la Sedesol─ lo único que este individuo logró hacer sin dificultad de ninguna índole, fue insultar a la diputada Araceli Damián, al considerarla, sin fundamento alguno, como persona perturbada de sus facultades mentales, manifestando que no entendió nada de lo que ella le expresó ─de manera respetuosamente en su intervención─ porque “desgraciadamente no estudió siquiatría”.

Desde cualquier ángulo que se observe, este insulto ─proferido por un secretario de Estado, ignorante y soez, a una integrante del poder Legislativo federal─ no debería pasar inadvertido para el presidente de la república Enrique Peña Nieto. Porque de no sancionar, con la remoción, a su lépero colaborador y amigo, el primer mandatario del país, se convierte en cómplice y protector de un sujeto indigno que ocupar un cargo público de primer nivel.

Por lo hasta ahora visto, se colige que Peña Nieto decidió desempeñarse como cómplice y tapadera de su patán allegado, no obstante que éste agredió verbal y misóginamente a una mujer, 2 días antes, que su protector Enrique Peña, en su carácter de presidente de la república, al conmemorar el Día internacional de la eliminación (¿?) de la violencia contra la mujer, se pronunciara en contra de los hombres (como Miranda Nava) que en su trato con las personas de sexo femenino, “se pasan de la raya”.

Dentro de esta lamentable circunstancia, preñada de impunidad y tolerancia gubernamentales, es impensable que Miranda Nava decida renunciar al cargo público que inmerecidamente ocupa y renunciar, por consiguiente, al elevado sueldo y prebendas que percibe como secretario de Desarrollo Social.

Queda claro que este mal servidor público carece de la estatura moral y honradez personal para asumir esa determinación.

Para que nadie ponga en duda la indisoluble cohesión ─o complicidad─ que existe entre el presidente de la república, Enrique Peña Nieto, y el secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda Nava, Peña aprovechó la coyuntura del evento efectuado el domingo 27 de noviembre por el PRI, para designarlo como integrante del Consejo Político Nacional de ese partido.

Obviamente, este nombramiento obedece al interés de allanar al PRI, con los programas sociales de Sedesol, su empedrado camino hacia las elecciones del Estado de México en 2017 y a la elección presidencial de 2018.

Entre la designación de Miranda como consejero político del PRI y su carácter de secretario de Desarrollo Social, existe un descarado conflicto de interés que a los partidos políticos no afines al gobierno de Peña Nieto, corresponde denunciar, por conveniencia propia, ante las autoridades electorales.

Muchos mexicanos sabemos que el presidente de la república, Enrique Peña Nieto, desde sus pretéritos tiempos de gobernador del Estado de México, pasa y repasa por encima de los conflictos de interés que se cruzan en su camino.

Así lo demuestra su añeja relación de negocios con el propietario de las empresas constructoras que forman el gubernamentalmente privilegiado consorcio Higa y la adjudicación de la Casa Blanca de las Lomas de Chapultepec.

Otros mexicanos simplemente lo ignoran y muchos más demuestran que no les interesa saberlo.

Sin embargo, Luis Enrique Miranda Nava, en su calidad de encargado de la Sedesol, sin inmutarse, acude personalmente a todos los eventos donde se entregan apoyos sociales a personas que caminan sobre, o debajo, de la línea de pobreza y en su condición de miembro del consejo político nacional del PRI, con esa misma presencia, induce a las personas que por necesidad reciben esos apoyos, que llegado el momento, no olviden dirigir su mirada y sobre todo, su voto,  hacia el partido político que ahora representa el presidente de la república, Peña Nieto.

Luis Miranda tiene alrededor de 10 años trabajando directamente con Enrique Peña Nieto. No se le conoce alguna habilidad o conocimiento para realizar, con eficiencia, las tareas institucionales que se le encomiendan.

Así lo demostró durante el tiempo que ocupó ─y destrozó─ la subsecretaría de Gobierno de la secretaría de Gobernación.

Muchos de los acuerdos que en ese cargo público convino con la CNTE en 1983, fueron anulados posteriormente por ilegales por un mandato judicial. Esto sucedió, no obstante que es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México, según consta en su cédula profesional número 6871740, expedida por la secretaría de Educación Pública en 2011.  

Por lo que se ha visto, la abogacía no es su fuerte. Le ha sido de poca o nula utilidad, no sólo en materia profesional, sino también en el aspecto de superación personal.

Además de inepto, ignorante y misógino, el secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda Nava, es un consumado patán.

Hace poco más de 2 meses, para ser preciso el 20 de septiembre, o sea, 2 semanas después de tomar posesión de la Sedesol, en el primer evento que intervino oficialmente como titular de esta dependencia del gobierno federal, efectuado en el municipio queretano de Pedro Escobedo, al poner en marcha un programa social para migrantes, les dijo a éstos: “Así como (ustedes) se parten la madre (trabajando en Estados Unidos), pártanle la madre a los malos que quieren venir aquí, a su pueblo, a quitarles la paz, el orden y los beneficios”. 

¡De esta manera trabaja, a “favor” de los pobres, uno de los distinguidos y predilectos amigos del presidente don Enrique Peña Nieto!

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